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Amapola legal: por el derecho a no sentir dolor

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La despenalización de la amapola en México ha sido tomada en cuenta como una salida a la crisis de violencia que se vive en el actual contexto nacional.

Como ya se ha mencionado en múltiples ocasiones, la despenalización de las drogas ayudaría a atacar parte de las estructuras financieras de los cárteles del narcotráfico.

Mientras, las familias de campesinos, que durante años se dedicaron al cultivo de la amapola y la marihuana, estarían produciendo para un mercado legal, como ya lo ha adelantado la futura titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero, estaría enfocada a una industria con miras a productos medicinales.

Aunado a que, la despenalización de la amapola en temas medicinales, al igual que el cannabis, estaría beneficiando los derechos de un número importante de pacientes con alguna enfermedad crónica y que necesitan de cuidados paliativos.

Un derecho que desde el 2002 ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS):

“Los Cuidados Paliativos alivian el dolor y otros síntomas, afirman la vida y consideran la muerte como un proceso natural y no intentan acelerarla ni prolongarla. Incluyen aspectos psicológicos, sociales y espirituales proporcionan apoyo a los pacientes para vivir lo más activamente posible hasta su muerte.”

En México se calcula que al año mueren más de 600 mil personas, de las cuales la mitad fallecen sin haber recibido algún servicio de cuidados paliativo, que generalmente incluye la dispensación de distintos derivados del opio, según datos del informe “Amapola, opio y heroína: La producción de Colombia y México.”

Desde el año 2014 el gobierno de México aprobó una norma oficial y un acuerdo en el que el Consejo de Salubridad General declaró la Obligatoriedad de los esquemas y procesos integrales de los cuidados paliativos.

Aunque también es cierto que, en el contexto mundial,el opio y sus derivados ocupan un carácter dual, puesto que a aparte de que constituyen una medicina esencial, también representan un riesgo potencial de abuso cuando se utiliza fuera de la prescripción médica.

Por ende, desde 1961 la  ONU creó la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que se encarga de dar seguimiento para la aplicación de los tratados en materia de drogas, y con quienes el nuevo gobierno estaría trabajando para el nuevo proyecto de despenalización, debido a que México está comprometido con varios tratados internacionales.

Amapola: la despenalización y los beneficios más allá de la pacificación

La crisis de la Morfina y un mercado legal desigual

Durante siglos en distintas culturas, el opio ha sido considerado como el producto más preciado de la planta de la amapola, cuya sustancia natural es efectiva para aliviar el dolor; siendo la morfina y la codeína los dos derivados medicinales que más se utilizan.

Las cuales pueden beneficiar a pacientes con enfermedades cardiovasculares, así como quienes padecen Cáncer, VIH, asma, diabetes, entre otros.

A pesar de que en la actualidad 18 países tiene el permiso del JIFE para cultivar amapola de manera licita, la cosecha de opio que se produce anualmente no ha sido suficiente para cubrir la demanda de fármacos en el mundo.

De acuerdo con las reglamentaciones del JIFE, los países que tienen el aval de cultivar amapola pueden producir opio suficiente para cibrir sus propias necesidades, mientras que las limitantes de cosechas están destinadas para el comercio internacional: cada país puede exportar hasta 5 toneladas de opio.

Sin embargo, el informe “Amapola, opio y heroína: La producción de Colombia y México” señala que una de las desventajas que ha generado el mercado licito mundial de la amapola, es toda la desigualdad que existe en su entorno, ya que, los fármacos que se fabrican son principalmente para satisfacer la demanda en los países mayormente desarrollados.

“La distribución y el consumo de tales medicamentos se concentra en países desarrollados y ricos, mientras que brillan por su ausencia en una gran cantidad de países, especialmente en los menos desarrollados.”

El mismo estudio advierte que antes de dirigir el opio hacia un mercado legal, es necesario identificar cuáles son los obstáculos que hoy en día existen a su alrededor, poniendo como ejemplo el alto precio de los fármacos.

Tomando en cuenta que en el mundo se estima que al año mueren 36 millones de pacientes de alguna enfermedad crónica, de los cuales el 80% se concentran los países con ingresos bajos medios, incluido México.

Incluso datos del informe The Lancet Commission on Palliative Care and Pain Relief, advierten que casi 2.5 millones de niños en todo el mundo necesitan de cuidados paliativos y alivio del dolor, considerando que en el 90% de las muertes pediátricas no recibieron dicha atención.

Foto: The Lancet Commission on Palliative Care and Pain Relief

Otra cuestión que el estudio señala es la reconversión del campo mexicano, debido a que la producción licita comenzaría a operar desde una visión muy limitada por parte mercado farmacéutico internacional. Ya que, actualmente 17 países cosechan la amapola de forma mecanizada.

Siendo la India el único país donde la recolección del opio se realiza de manera manual, lo que significa que la producción depende de campesinos que trabajan con licencias, por lo que, sería la competencia directa con México, si es que se abre un mercado internacional.

De acuerdo con el estudio The Lancet, cada 3 años se llegan a producir 298.5 millones de toneladas de opioides equivalentes a la morfina, pero solamente el 0.1% de dicha producción llega a países con bajos ingresos.

Es decir, que más de 61 millones de personas en todo el mundo que padecen de alguna enfermedad crónica, mueren por falta de morfina y cuidados paliativos. Cuando solamente el 10% de los países más industrializados se quedan con el 90% de los opioides.

En tanto que cifras de La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) señalan que más de 28 millones son mexicanos padecen de algún dolor crónico.

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Periodista independiente, graduado de la Maestría de Periodismo Político, en La Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha trabajado como reportero y editor web, en medios como: Revista Variopinto, y Revolución 3.0.

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