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Apuntes de un Centinela: La forma del triunfo, ganar en Estados Unidos

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México, a través de Guillermo del Toro, recibió el Oscar a mejor película este año y casi todo el país se vuelca al Ángel para celebrar. Un triunfo merecido para el productor, mas no para todo el país. ¿Han visto todas sus películas?

La forma del agua, película del director y guionista, sencillamente repite la fórmula que le ha dado buenas taquillas a Hollywood. La novedad, una protagonista muda y una ambientación siniestra, lugar común de Del Toro; su dirección también fue reconocida con otro Oscar.

Una típica historia de amor imposible, irreal, fantástica; sueño de cualquier novato enamorado, el sacrificio por darlo todo a falta de amor. Tanto así que se refleja en el público mexicano que despreció en su tiempo otros filmes de Guillermo: Hellboy, basada en comics de Dark Horse. Pero hoy le celebran el Oscar; aman a Del Toro.

Dicen los que saben de cine que, precisamente, La forma del agua es la tercera parte de Hellboy y que no la asignó como “3” porque nadie quiso las otras dos. Debemos recordar de estas películas al personaje “Abraham Sapien”, o “Abe”, identificado como un icthyo sapien, semejante a un hombre pez.

Por cierto, Guillermo dijo que no tienen nada que ver, pero no diría que sí si quería tener éxito en esta nueva producción. De todas formas, la idea de La forma del agua, aunque es idéntica, también es magnífica; un genio Del Toro para llevarse las palmas.

Y no solo los aplausos de los mexicanos espontáneos que dicen saber de cine en cada entrega del Oscar. La industria de Hollywood reconoce a las mejores taquillas, mas no necesariamente a las producciones como tal. Sí a las películas que conmueven el corazón arrebatando tradiciones y vendiéndolas como símbolo patrio –sí, Coco, hablo de ti–.

El triunfo de Del Toro, Cuarón, González Iñárritu, y de los que nadie se acuerda, como Martín Hernández, significa un éxito de ellos. Tanto así que tuvieron que buscar trabajo en Estados Unidos porque en México nadie apoya a la industria cinematográfica. Entonces, de este lado del muro solo tienen la nacionalidad y el gran esfuerzo, que es reconocible.

Y si Guillermo no mencionó su discurso en español no es porque no se asuma hispanoparlante, fue por motivos de contrato. Además, en Estados Unidos no cuentas si hablas español, menos si eres mexicano. A quienes criticaron esa postura mexicanísima de hablarlo todo en español y con groserías revisen primero su ética y formas de comunicación.

Lo visto en la entrega deja al descubierto la falta de amor propio que sufrimos los mexicanos, el interés en que alguien más nos reconozca. Cuando no nos destruimos entre nosotros, celebramos un esfuerzo que no nos costó. O peor aún, nos olvidamos de apoyar a alguien con tal de no verlo crecer. Pero eso sí, ¡que viva México!

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-Periodista en general. Distingo los múltiples ángulos de los hechos noticiosos y las aristas de la vida nacional. -Reportero de Empresas, Automotriz, Economía y Tecnología en "Fortuna y Poder". -Ex MILENIO Diario y ex Web Content Editor en Notimex.

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