Caso Fátima

Caso Fátima: crónica de una liberación anunciada

26 febrero, 2020

Gladis Giovana y Mario Alberto, presuntos feminicidas de Fátima, han tenido un proceso lleno de vicios mismos que pueden provocar, sin sorpresa alguna, su liberación

 

La noche del miércoles 19 de febrero la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) presumió la detención de Gladis Giovana y Mario Alberto, los dos presuntos feminicidas de Fátima, una niña de siete años plagiada, torturada, vejada y asesinada en el poniente de la capital. 

La “pronta” justicia que las autoridades capitalinas se dio debido a la presión de la sociedad, la cual apenas salía de la indignación del caso Ingrid Escamilla, una mujer brutalmente asesinada por su pareja y cuyas imágenes fueron filtradas, así como difundidas. 

Aunque Gladis Giovana y Mario Alberto ya fueron vinculados a proceso el reciente sábado 22 de febrero, no sorprendería que fueran liberados, pues la fiscalía cometió una tras otra irregularidad que podría tirar el caso.

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El primer gran vicio del caso fue la insensibilidad de la fiscalía tras la desaparición de Fátima el 11 de enero. La desaparición de la niña, tras salir de la escuela en la alcaldía de Xochimilco, fue reportada por sus familiares el mismo día, sin embargo, las autoridades le dijeron que regresara 72 horas después. 

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Aun así, la denuncia se consumó un día después de la desaparición y la Alerta Amber salió tras el segundo día de ausencia de Fátima. De acuerdo con fuentes de la fiscalía, la niña fue asesinada entre las primeras 48 y 72 horas. Por este hecho, la fiscalía ya realiza una investigación interna.

Sin embargo, las principales irregularidades en el caso surgieron contra los dos responsables del asesinato de Fátima: Gladis Giovana y Mario Alberto.

Justo una semana después de la desaparición de la menor, el 18 de febrero, la FGJCDMX dio a conocer un retrato hablado de la mujer que se llevó a Fátima de la escuela y ofrecieron 2 millones de pesos de recompensa a quien diera información para lograr su identificación y posterior captura. 

Al día siguiente, por la mañana, la fiscalía capitalina informó que la mujer había sido identificada como Gladis Giovana y que un hombre se sumaba al caso como presunto cómplice: Mario Alberto.

Los nombres completos y fotografías sin censura de los señalados fueron difundidos por las autoridades de la Ciudad de México, además, mantuvieron la recompensa millonaria.

Caso Fátima
Foto: FGJCDMX

El mismo 19 de febrero, pero por la noche, las fiscalía dio a conocer la captura de la pareja en coordinación con las autoridades mexiquenses. Se habían ocultado en un Isidro Fabela, en el Estado de México, en el domicilio de una tía, a quien le confesaron el crimen y que terminó por delatarlos.

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Gladis Giovana y Mario Alberto pasaron la noche en un Ministerio Público de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México ¿Por qué no fueron transferidos de inmediato a la Ciudad de México sí ahí era donde los buscaban?

Caso FátimaFoto: FGJCDMX

Para entender esto recordemos, por ejemplo, el caso de Óscar Andrés, “El Lunares”, peligroso narcomenudista detenido en tres ocasiones en menos de dos semanas. 

Primero fue detenido en Hidalgo, de donde fue transferido a las instalaciones Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y recluido en el Altiplano porque era acusado de un delito federal.  

Sin embargo, fue liberado y al momento de salir de la prisión federal, lo detuvieron de nuevo ahora elementos de la FGJCDMX por un delito del fuero común cometido en la Ciudad de México, secuestro exprés agravado, por lo que fue trasladado al Reclusorio Norte, en la capital del país. 

Obtuvo de nuevo su libertad y elementos de la Policía de Investigación de la ciudad lo capturaron por tercera ocasión al salir del penal, señalado de homicidio, otro delito del fuero común en la Ciudad de México. Ahora sí, vinculado a proceso, fue mantenido en el Reclusorio Norte. 

En el caso de “El Lunares” es que siempre hubo una orden de aprehensión en su contra, lo que le permitió a la autoridad capitalina detenerlo y resguardarlo en sus instalaciones penitenciarias de inmediato.

En el caso de Fátima había un pequeño detalle: cuando Gladis Giovana y Mario Alberto fueron detenidos no había órdenes de aprehensión en su contra, entonces, no había manera de trasladarlos a la Ciudad de México, pero tampoco razones para mantenerlos en prisión.

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Fueron detenidos bajo custodia de las autoridades mexiquenses porque, según la fiscalía capitalina, cometieron el delito de cohecho, es decir, intentaron sobornar a los policía que los capturaron. 

Pero en ese momento no había formalmente un delito por el que fueran buscados, entonces, el soborno era innecesario, no existían razones legales para detenerlos. Muy probablemente ellos no lo sabían, eran conscientes de que sus rostros aparecían de forma constante en los medios. 

La acusación tenía fecha de caducidad para la fiscalía capitalina, pues el cohecho en el Estado de México es un delito no grave, siempre y cuando no lo cometa un funcionario público, es decir, podrían seguir su proceso en libertad.

Tuvieron que pasar 36 horas para que las FGJCDMX consiguiera las órdenes de aprehensión contra la pareja de presuntos feminicidas. Entonces fueron trasladados a la Ciudad de México, Gladis Giovana al Reclusorio de Santa Martha Acatitla y Mario Alberto al Reclusorio Oriente.

Desde que fueron identificados, prácticamente por tres días, la pareja señalada por el caso Fátima fue buscada por las autoridades capitalinas, el rostro de ambos difundidos de forma incansable e incluso pusieron una recompensa en su contra para motivar la participación ciudadana, todo esto sin una sola orden de aprehensión.

Esto podría significar una violación al debido proceso y por ende la posible liberación de los presuntos feminicidas.

Actualmente Gladis Giovana y Mario Alberto se encuentran vinculados a proceso, las autoridades capitalinas tendrán cuatro meses para finalizar la investigación antes de que comience el juicio.

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