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Celia

Columna Rota: Celia, la defensora de animales que hace dos años fue asesinada

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Feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y plena humanidad en mujeres y hombres.

Gloria Steinem

 

Hace unas semanas me buscó, primero por Facebook y luego por teléfono, la familia de Celia: su tío Roberto y Alfonso, su padre. La solicitud, la misma que en muchas ocasiones: “Ayúdanos a hacer justicia”.

Celia Lizbeth Ramírez Miramontes nació en Tepic, Nayarit, el 1 de septiembre de 1989, en el seno de una familia con valores, principios, honesta, responsable y trabajadora, así como unida, cimentada en el amor de cada uno de ellos; fue la primera de tres hijos, también la primera nieta de 17 de una familia.

Celia fue una pequeña alegre, siempre ayudando a sus hermanos, primos, amigos y compañeros de escuela, así la recuerdan todos, principalmente sus padres, su tío la describe: “Su adolescencia la pasó exactamente igual que toda adolescente, sonriente, divertida, llena de sueños y esperanzas”.

Estudió la carrera en Mercadotecnia, fue emprendedora en negocios, a la vez que empleada de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), luego trabajó como gerente de un centro comercial en Tepic, de dicho trabajo se le traslado a Nuevo Idea, Durango.

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En tierras duranguenses conoció a quien sería su esposo, su compañero de vida, como ella siempre quiso, permaneció seis meses aproximadamente en Nuevo Idea.

Tras nueve meses de noviazgo se comprometió con Oscar Ariel Cienfuegos Escarrega, consumando su matrimonio un 23 de marzo. Celia estaba muy enamorada, jamás pensó que Oscar se convertiría en su más grande sufrimiento.

Luego de un año de matrimonio nació la hermosa Emily Ximena, las cosas entonces pintaban bien, la beba vino a completar la dicha de la pareja, sin embargo, después de casi dos años de matrimonio la situación no fue la mejor para ella, económica, espiritual y sentimentalmente, algo estaba sucediendo que no funcionaban las cosas como Celia las había imaginado.

Para atender de una manera más completa a la pequeña Emily, Celia mantenía una licencia de maternidad que cuando su economía empeoró decidió dejar para ayudar a su pareja con gastos, entonces se trasladó nuevamente a Tepic con la esperanza de mejorar su matrimonio.

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Ximena, de 8 meses de nacida, veía a su papá los fines de semana al igual que Celia, las cosas no mejoraron, Oscar se llenó de desconfianza, decepcionada de su matrimonio y de su pareja tomó la decisión más difícil para ella.

El divorcio era lo único que podía detener el abuso, el maltrato económico que padecía junto a Oscar, a pesar de todas las ilusiones puestas en él y el amor que se tenían.

Celia sabía que la separación era la única forma sana y correcta de liberarse de la persona que la engañó con su actuación de esposo dedicado, de persona moralmente buena, de sujeto amable y complaciente. Nadie pensó que detrás de las amenazas que le hacía por mensajes y llamadas un día Oscar fuera a cumplirlas.

Roberto y Alfonso aún recuerdan ese 19 de septiembre de 2017, sí, ese día doloroso para todos los mexicanos luego de aquel sismo que nos recordó la fragilidad que tenemos luego de que se derrumban nuestros sueños, y nuestras vidas quedan sepultadas.

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Aquella mañana, Oscar arrasó con lo que más amaba la familia de Celia, su vida. 

Celia despertó aquel 19 de septiembre feliz, libre, plena, así lo expresó cuando finalmente firmaban el divorcio que mutuamente habían decidido llevar a cabo. Todo indica, me hace saber Alfonso, que los planes de Oscar eran otros.

Aproximadamente a las 15 horas de ese fatídico 19 de septiembre, Oscar invadió la casa de los papás de Celia para esperar la llegada de quien era la madre de su pequeña hija.

“A veces, creo que todo lo tenía planeado. Abordó a mi hija, le pidió una segunda oportunidad para mejorar la relación que ya era más que un fracaso. Celia segura le dijo no, no iba a dar un paso atrás, no iba a poner en riesgo su vida y la del amor de su vida, que era Emily”, relata el padre de Celia.

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Y continua: “Celia era una mujer empática luchaba por la lactancia materna, levantaba la voz por los feminicidios, era una luchadora de la naturaleza, los animales y de su gran como Testigo de Jehová, activa en todas las acciones que su congregación realizaba”.

Oscar se ostentaba como servidor público en ese momento en la entonces Procuraduría General de la Republica (PGR) y, seguro, Alfonso comenta: “él se valió de su alto cargo en esa institución, que parece sigue amparando, desalmados, su arma y su coraje tras ser rechazado por mi hermosa hija, lo hicieron actuar”.

Un “NO” fue suficiente para que la ira y la impunidad, porqué se puede y no pasa nada, impulsaran a Oscar para acabar con la vida de Celia, frente a su hija de no más de dos años y de sus padres.

El dolor se quedó enquistado frente a la impunidad y la frustración, porque Oscar, como muchos otros, sabe que en este país puede seguir impune tan lamentable e irreparable tragedia.

Celia solo era la joven madre de una pequeña de un año seis meses, en la cual desarrollo su maternidad a plena demanda, al pendiente del bienestar y crecimiento de su hija, a favor de la lactancia materna, a favor de alzar la voz ante los feminicidios que en ese momento también se cometían, luchadora de sus ideales.

El pasado 19 de septiembre Roberto, tío de Celia, escribió lo siguiente:

“Sé cumplieron dos años del acto más cobarde que puede hacer un hombre y más un padre de familia de 5 hijos a los cuales ya desgraciaste su vida, nos robaste la felicidad que caracterizaba a nuestra gran familia.

Es difícil vivir con el recuerdo del gran amor hacia Celia Lizbeth y recordar tu cara con mucha rabia. Como quisiéramos que la autoridad para la que tú trabajabas (PGR) hubiera respondido con efectividad.

Como quisiéramos que tuvieras el valor de entregarte, ojalá las actuales autoridades hagan lo suyo, seguiremos luchando porque así sea. Pero algún día dios todo poderoso nos hará justicia.

Por el gran amor que sentimos Celia Lizbeth y por lo mucho que te extrañamos”.

Celia y su familia merecen justicia. Y desde este espacio estaremos acompañándoles en este proceso.

 

 

                                                                                                 Septiembre 2019

Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la Ausencia.

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Correo electrónico: fridaguerrera@gmail.com

 

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