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Columna Rota: Desde que te arrancaron, estoy muerta en vida, Fátima

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Incluso, cuando todo parece desmoronarse, cabe para mí decidir entre reír o llorar, irse o quedarse, ceder o luchar, porque he descubierto, en el camino de la vida incierta, que lo más importante es mi decisión.

-Cora Coralina

 

Un día simplemente sucede. Unas mentes crueles deciden que una niña de 12 años salga a la escuela, pero que nunca más regrese.

No es el destino fatal, no fue descuido de sus padres o culpa de la niña, ella era desconfiada, no hablaba con extraños, ni siquiera con conocidos, le aterraba salir sin alguien de su familia.

Aquel 5 de febrero de 2015, tres sujetos sin compasión le arrancaron la vida, le arrebataron sus sueños, su inocencia. Fue lapidada junto a toda su familia, quien hoy vive escondida con miedo, rota, respirando solo para seguir buscando justicia. Su nombre era Fátima Varinia Quintana Gutiérrez.

ELLOS SON LAS VOCES DE LA AUSENCIA

Carta de Lorena a Fátima

Escúchame hija, el día que te asesinaron saliste de casa a las 6:14 de la mañana, ese reloj en la televisión que intentó olvidar marcaba la hora fatal.

Saliste en compañía de tu papi, el ser, sin temor a equivocarme, más amado por ti.

Te llevo hacía aquel destino sin saber, al igual que tú y todos en casa, que sería la última vez que estarías presente en nuestras vidas.

Te seguiremos amando y extrañando infinitamente. El ver tu recamara, tus cosas, ya no nos tortura más, pues no podemos estar en ese lugar, mi niña, encerrada en un cuerpo de mujer.

Cuantos sueños rotos, esa felicidad en tu rostro de niña, cuando me platicabas de tus sueños de estudiar medicina y ser la compañera de tus padres, podernos cuidar y proteger, con cuanta felicidad cumplías con tus tareas escolares, cual dedicada eras, demasiada perfección para una niña de tu edad. Eras un ángel.

Aquí empieza el horror de nuestras vidas destrozadas por la crueldad de estas bestias, quienes decidieron que ese día era el último para ti.

No quisiera recordar tu calvario, mi amor, cuanto sufrimiento, cuanta bestialidad en tu cuerpecito, reina mía, sólo dios sabe de tu sufrir.

Nosotros, después de dos años diez meses y 19 días, no podemos confortar a nadie de tus hermanos, una familia destrozada por el dolor de una perdida tan brutal perpetrada por los que deberían ser los innombrables José Juan Hernández Tecruceño, del cual sus padres no han hecho llegar amenazas de muerte y presuntamente vinculado a la delincuencia organizada; Luis Ángel y Josué Misael Atayde Reyes, tus asesinos, secuestradores y torturadores.

Hoy somos una familia de amenazados, desplazados, sin vida.

ASESINADOS. NOS ASESINARON CONTIGO.

Mi niña, seguimos padeciendo tu ausencia te perdimos y es para nosotros como familia lo peor: No hay JUSTICIA.

Todas las irregularidades en el expediente, el no haberte practicado pruebas genéticas por no tener tiras reactivas, el no haberles practicado a ellos pruebas genéticas para comparar los perfiles genéticos de las muestras de sangre de un masculino en las ropas encontradas de ellos y en tu sudadera,  ya que la sangre era tuya y de un masculino, una negligencia más y puntos a favor de los asesinos, aunque fueron ingresados en un hospital el mismo día,  dicen en la Fiscalía no haber podido porque no podían violentar sus derechos como presuntos.

Haber cometido tantas negligencias en prejuicio de tu caso en una carpeta que está plagada de todos sus errores injustificables para este sistema inepto de impartición de justicia.   

Hija mía, quiero decirte que se veía venir todo un complot en contra de tu familia, amenazas de muerte, intimidación a vecinos, balas destrozando las ventanas, acoso escolar a tus hermanos con llamadas telefónicas a las escuelas y a casa amenazando a tú hermano Daniel, vernos forzados como familia a abandonar nuestra casa por seguridad de tus sobrinos y hermanos.

Tras todo esto, seguiremos luchando y tocando puertas para ser escuchados, en muchos de estos lugares fuimos recibidos ciertamente y tristemente escuchados sin recibir apoyo para conseguir esta justicia tan anhelada.

Te prometemos seguir en esta lucha hasta conseguir justicia y nada nos detendrá, nosotros te amamos y si yo no te lo expresaba diariamente, en algún momento imaginé que tú ya lo sabías, sé que estás en un lugar hermoso tranquilo y rodeada de seres de luz, esperando nuestro reencuentro.

Yo tengo fe que así será, dejas un vacío en nuestras vidas, una oscuridad de la cual no podemos salir, esperamos en algún momento de nuestras vidas ver el sol al final de tanta obscuridad. Fátima nuestra mariposita azul:

 TE AMAMOS ETERNAMENTE.

Lorena Gutiérrez Rangel: Mamá

Diciembre 2017

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