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Columna Rota: El ácido no asesinó mis ganas de vivir: Carmen

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Están pasando mil cosas hoy en día, decenas de mujeres que se han quedado invisibles ante el silencio de muchas que pueden ayudarlas. Decenas que no se atreven a denunciar en redes, pero que levantan una denuncia formal, pero son revictimizadas, y aún invisibles siguen luchando por justicia.

Han pasado decenas de situaciones dolorosas porque para estos medios son efímeras, porque así son las redes, pero mucho podemos hacer por quienes están vivas y solo quieren que de verdad tú no te encuentres de frente a su agresor, sobrevivientes que sólo quieren que #NIUNAMÁS sea una realidad.

Encontré a Carmen cuando acudió a una charla que di en Ixtapaluca, Estado de México, pudimos abrazarnos, desde entonces un repujado de San Miguel Arcángel que me regaló es guardián de la puerta de mi casa.

Carmen Sánchez es sobreviviente a un ataque con ácido por el hombre que durante nueve años fue su pareja y padre de su hija.

Aquí su historia:

El ácido en segundos derritió mi piel y comenzó a perforar todo lo que tenía al frente, ese líquido que visitó mi piel sin mi consentimiento, destruyó mi rostro y parte de mi cuerpo, era un ardor horrible, no solo calcinó mi piel, también calcinó mi vida y la de mi familia.

Tras falta de conocimiento de mi familia sobre el caso, no fui auxiliada adecuadamente, pero lo impresionante en esto es que ni los hospitales saben acerca de estos ataques con ácido y de las autoridades ni hablar, cuánta negligencia en nuestro país.

Luego de varias horas de angustia pude ser trasladada al hospital Magdalena de las Salinas, el cual cuenta con la especialidad de quemaduras, estuve a manos del cirujano David Peralta Conde, a quien agradezco mucho por todo lo que hizo por mí.

Desde entonces he soportado más de 50 Cirugías en tres lavados quirúrgicos e injertos, y a un me faltan cirugías por realizar, pero no cuento con el dinero para realizarlas ya que el sector salud no tiene todo lo que necesita este delito.

Mi vida se paró socialmente, de inmediatamente abandoné mi trabajó, perdiendo el seguro social, eso afectó mi economía y mi independencia, perjudique a mis hijas y a mi familia. Mi autoestima se fue por los suelos, mis cicatrices queloides son muy notorias y la deformación en la cara igual. Sabía que enfrentaba esa fuerte carga y costosa batalla de la que Dios solo podrá sacarme.

Solo tenía tres opciones: la muerte, perder parte de mi cuerpo por tanto químico o quedar con tremendas cicatrices y deformación.

Media parte de mi cuerpo sufrió una tremenda transformación irreversible.

Este acto violento me llevo ocho meses al hospital, castigada, pareciera que me lo merecía por ser mujer, sin ver a mis hijas, sin tener acceso a la calle, solo sentada en un reposet frente a la ventana del hospital.

El 20 de febrero del 2014 a las 08:05 horas, un ataque con ácido transformó mi vida.

Hoy estoy recuperada espiritualmente, con amor propio, con amor de mis hijas y de mi familia. Sin embargo, busco unas mejores cirugías ya que a cinco años no he podido recuperar la parte funcional ni la estética.

Sigo esperando le generen la orden de aprehensión a mi agresor, no es revancha es justicia.

Quemaron mi piel, pero lo que él quería lastimar, ni siquiera lo tocó.

Porque te quiero viva, to te creo. No juzgues, condenes o criminalices una relación así, salir con vida no es fácil y celebrar que lo están y sobretodo que compartan el cómo lo lograron es la base de esta parte de la columna rota.  

Así que ven cuéntanos tú historia, ¡viva!, ¡Aún puedes hacerlo!

                                                                                                  abril 2019

Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia, o mándanos tú historia y ayuda a que más mujeres sepan cómo salir de eso. Voces de la Ausencia.

@FridaGuerrera

fridaguerrera@gmail.com

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