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Columna Rota: Un padre gritando justicia por Ximena, su hija asesinada

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El pasado 10 de mayo de 2018 salieron a la luz tres imágenes de una menor desnuda en la calle, abrazada por la noche, por las sombras, fue abandonada en el Avenida Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl, Estado de México.

Las placas me llegaron muy temprano y me horroricé, una vez más una niña, porque el cuerpo no se veía aun formado, porque a leguas indicaba que era una menor, dejada como desecho, como basura.

De inmediato pensé en su mamá, aquella que le había dado la vida y que seguramente la estaba buscando para celebrar el día de las madres.

Egoístamente no pensé en su padre, quien realmente era el que la estaba buscando. Por Facebook el pasado 18 de julio de 2018 me envió un mensaje.

 “Disculpe, soy el papá de Ximena Paola Vargas Romero, usted me podría a ayudar a asesorarme, lo único que quiero es justicia para mi hija, ando desesperado”.

Por lo que pasado 28 de julio nos entrevistamos, me envió la dirección de su casa y al llegar salió de inmediato para hacerme saber que prefería que charláramos en otro lugar, al mismo tiempo salió Nati, la hermana mayor de Ximena.

Ximena Paola nació el 13 de abril de 2004 en la Ciudad de México, era la segunda hija de la pareja formada por Juan y Laura, quienes en 2012 se separaron.

Ximena Paola Vargas Romero

Y fue en 2015 que Nati y Ximena decidieron irse a vivir con su papá: no tenían una buena relación con la nueva pareja de su mamá. Desde entonces Juan se dedicó a cuidar a sus hijas, trabajaba como guardia de seguridad de una empresa privada, laboraba 24 por 24.

El 9 de mayo, Juan se fue a trabajar, las niñas se quedaron en casa, en algún momento fueron a casa de una amiga, para hacer un regalo del 10 de mayo; Ximena estaba haciendo el de su papá para regalárselo el día de las madres.

Cuando Juan regresó muy temprano a casa el 10 de mayo, le preguntó a Nati por su hermana: “Se fue a dejarle un regalo a mi mamá”.  Juan confió en sus palabras, sin embargo, algo no le gustaba, aunque, temerosa le respondía a su padre que Xime seguro no tardaba en regresar.

Al ver que no llegaba, Juan se contactó con la madre de la niña, quien le confirmó que Ximena no se encontraba en su casa.

Fue entonces que se dirigió en compañía de Nati a Atención Ciudadana, a poner la denuncia por la desaparición de su hija. La respuesta fue la misma que siempre: “No se iría con el novio”. Sin embargo, Juan logró que le dieran la Alerta, más o menos como a las ocho de la noche.

La desesperación en el padre de familia y la pequeña Nati acrecentaba, lo único que Juan deseaba era verla, abrazarla y regañarla porque se había expuesto. Ya muy entrada la noche, tocaron la puerta del domicilio de Juan. “Necesitamos que vea a dos mujeres que encontramos, para descartar que se trate de su hija”.

Juan y Nati fueron trasladados al Servicio Médico Forense, del municipio de Nezahualcóyotl, ahí estaba Ximena.

Ximena y Natalia se llevaban un año, en la reunión que tuvimos, le pregunté a la hermana, cómo estaba; de inmediato empezó a hablar, largas lagrimas brotaban de sus ojos.

¿Te sientes culpable? Pregunté.

“Sí, porque la deje en casa de nuestra amiga ese 9 de mayo, como a las seis de la tarde, llegué a casa y no la vi, ya no la volví a ver, no debí dejarla sola”, Me respondió con la voz entrecortada.

Ellas dormían juntas, se peleaban como todas, pero algo era muy particular en Ximena, era muy cariñosa: le gustaba escribir cartas, hacer manualidades, acababa de terminar el segundo grado de secundaria y ya iba para tercer grado.

Quería estudiar para Médico Forense, porque decía que ella si haría bien las cosas para saber de qué morían las personas y agarrar a quienes las asesinaran. Amaba pasear con su papá y su hermana, así como con su media hermana. Ximena era la que administraba el gasto de la casa, ella cocinaba, le gustaba mucho hacer mole con pollo, porque era su preferido, cuenta con una sonrisa Nati.

“Desde chiquitas yo traía a mis hijas, a las tres, a todos lados las llevaba, nunca busque una pareja nueva porque no quería que nadie las maltratara: para mí no hay nadie más importante que mis hijas, no tomo, no fumo, y mira lo que le hicieron a mi Ximena”, detalla Juan.

El hombre fue despedido de la empresa en la que trabajó por cinco años, porque la investigación le exigía estar prácticamente todo el día detrás de los Agentes del Ministerio Publico

Le dieron dos mil cuatrocientos pesos de liquidación, se quedó sin casa porque ya no podía pagar la renta, ahora está en casa de quien fuera su suegra, pagando por un pedazo de suelo para dormir, recientemente Juan encontró un nuevo empleo.

Y Nati se tuvo que regresar con su mamá y su nueva familia ante la situación de Juan. Sin embargo, siempre que hay que hablar de Ximena, ambos acuden.

Durante nuestra charla, Natalia no deja de escribir en cuanta hoja puede el nombre de Ximena, al tiempo me cuenta que todas las noches, le escribe en un cuaderno destinado para decirle cuanto la extraña, cuanto la ama.

“Una vez pensé en suicidarme, porque mucha gente me ha dicho que mejor me hubiera pasado eso a mí”.

Sin embargo, la idea pasó de inmediato al hacerle saber y después de largas horas de charla que no fue su culpa, ni tampoco la de Ximena, que la única culpa es de quien o quienes cometieron tan atroz crimen. Hoy, Nati, dice que seguirá estudiando, está por entrar a la preparatoria y será enfermera y policía, y le ha prometido a Ximena, ser la mejor, porque ella hubiera sido la mejor forense, “lo haré por las dos, porque mi hermana no merecía lo que le pasó”.

Hasta el momento las autoridades no han dado indicios de tener sospechosos, Juan procura ir a ver constantemente a Ximena, al Panteón Municipal de Nezahualcóyotl. 

Una hoja blanca con uno de los muchos mensajes que dejaba Ximena para Juan dice lo siguiente:

“Papá Te Quiero Mucho, eres muy bueno conmigo, gracias por todo eres muy especial y que bueno que fuiste mi papá. Te quiero mucho, porque nos parecemos, y no lo niegues. Ja ja. TKM”.

Nati me muestra un escrito que le ha hecho a su hermana, donde le hace saber cuánto la ama y que, aunque su mamá no acudió más que un rato a su velorio y al entierro de Ximena.  Nati luchará por que haya justicia para ella.

“No entiendo a este país para todas las mujeres, ya están con la idea de no salir a la calle, nos están matando Xime, así como a Valeria, Calcetitas (Lupita), y tú. Sabes algo Xime he intentado hacer varías cosas, tenía sueños para ti, pinche gente que arrebata a una persona muy especial en tú vida, no entiendo el por qué te hicieron esto aún eras una niña”.

Y así una vez más se rompe el corazón, ¿qué le respondes a una niña de 15 años que siente lo que acabas de leer?

#NIUNAMÁS #NOSEASINDIFERENTE

agosto 2018

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@FridaGuerrera

fridaguerrera@gmail.com

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