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Columna Rota: ¿Recuerdas a Fátima Altamirano Coca?

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Vestida con su uniforme, Fátima salió de casa acompañada de su padre en la la delegación Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México. Era el viernes 8 de septiembre de 2017.

Eran las 5:33 horas, cuando varios hombres armados y con pasamontañas aparecieron en la fría mañana y se llevaron a la pequeña de 15 años. 

Inmediatamente, la familia Altamirano denunció ante las autoridades el plagio de la pequeña y al poco tiempo se activó la Alerta Amber. 

Muchos medios de comunicación y las autoridades de la Ciudad de México, señalaron irresponsablemente que una expareja de Susi, madre de Fátima, había orquestado el secuestro por «venganza». 

El daño cometido en contra de la familia de Fátima fue abrumador, enfrentaron el dolor de haber perdido a su pequeña, a su beba, y además el escarnio de una sociedad informada por medios que solo buscan el escándalo sin meditar en el daño ocasionado a las familias. 

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Durante todos estos años, los padres de Fátima han luchado por darle justicia a su pequeña, amedrentados por el temor de ser lastimados por alguien más.

Sin embargo, no hace mucho mientras pegabamos volantes de nuestra #BebaDeAragón, Susi me dijo: «Frida, ya es tiempo de hablar de cómo fueron las cosas».

Y aquí la verdad. 

Fátima Altamirano Coca nació el 21 de febrero del año 2002, fue la primera hija del matrimonio e incluso primera nieta por parte de la familia paterna. 

Desde pequeña siempre fue muy buena hermana e hija, escuchando y rodeada de mucho cariño, en muchas situaciones demostraba su solidaridad con la gente e incluso defendiendo cuando veía alguna situación de injusticia, ya sea con sus amigos o con su hermano menor, ella siempre luchó por defender sus ideas, eso lo hacía desde pequeña. Con su palabra “no es justo”.

Inició su formación académica en una escuela donde la base son los valores, la familia, el compañerismo, incluso apoyó a diferentes sectores de la población muy vulnerables (casas hogar, asilos de ancianos y filantropías al sector de la niñez).

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Este compañerismo y gran cariño se demostraron el día que le arrebataron la vida, ya que compañeros, incluso maestros que la guiaron desde kínder, no faltaron, todos asistieron a darle una gran despedida.

«No cabe duda de la gran mujer en la que se estaba convirtiendo, lo demostró y nosotros lo vimos y sentimos, también logró en tan poco tiempo en la preparatoria buenas amistades». 

Siempre sonriente y tenaz a lograr muchos sueños, terminó con gran ilusión su secundaria y dio el gran paso al nivel medio superior para poder empezar su preparatoria con gran alegría.

Apenas empezando a cursar el primer mes de la preparatoria, Fátima preguntó a sus padres ¿qué debo estudiar para poder algún día trabajar en la ONU o bien la UNICEF?, quería ser doctora, ella tenía bien definido el apoyar a los pequeños o a las personas muy vulnerables y lo quería hacer a nivel mundial.

Desafortunadamente fueron truncados todos esos sueños e ilusiones, al intentar iniciar el trayecto hacía un día más de su preparación, unos sujetos que no tenían ni idea de su gran proyecto de vida, se la arrebataron a su papá.

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Se la llevaron luego de golpear a su padre, le exigieron las llaves obligándolo a que se colocara debajo del auto, le advirtieron para que reuniera una cantidad fuerte de dinero. Los miserables aprovecharon que su papá estaba tirado y golpeado para llevársela perdiendo de vista a su hija. 

«Su papá tocó la puerta y al entrar me comentó lo que había pasado diciendo, ‘me quitaron a la niña, me quitaron a Fátima’.”. 

De inmediato pulsaron el botón de la alarma vecinal, no obtuvieron respuesta, llamaron al  911, enviaron una patrulla y cuando llegó les informaron el suceso y por la forma en cómo ocurrieron los hechos les comentaron que se trataba de un secuestro.

La familia se comunicó a la Fiscalía Antisecuestros (FAS) en la Ciudad de México, dónde les indicaron que debían poner la denuncia.

Trataron de rastrear su ubicación a través de su teléfono, pero debido a los hechos el padre de Fátima, se encontraba en shock, «no recordaba bien la contraseña, esta información la resguardaba en mi trabajo, por lo que espere a que se pudiera acudir a recoger dicha información».

Más tarde marcaron al celular de la niña y logró entrar la llamada contestando una persona masculina adulta, solo dijo «que no se escuchaba nada» y colgó.

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Una vez teniendo la información requerida para la ubicación de su equipo telefónico, acudieron  a la FAS, en el momento que los padres se encontraban declarando los hechos, marcaron al número telefónico del padre de Fátima, exigiéndole nuevamente una fuerte cantidad de dinero.

Las llamadas fueron constantes, les dieron información personal, de vida y de trabajo que los sujetos conocían muy bien, durante todo el día le llamaron de otros dos números, dos personas más les pedían diferentes cantidades de dinero.

Los padres ya estaban siendo asesorados por la FAS, quienes le indicaron que pidiera hablar con Fátima, le negaron esa posibilidad y solo le hicieron saber que ella estaba bien y que la cuidaban un par de mujeres. 

Las llamadas se tornaron agresivas, «ellos me dicen que, en cuánto tiempo les daba respuesta para entregarles la cantidad que solicitaban, y yo les pido tiempo y les insisto en que me comuniquen con ella, pero no me la pasan»,

Pasado el mediodía de ese negro 8 de septiembre, les informan que  debían  trasladarse a la calle 7 esquina con Avenida Bordo de Xochiaca, en el municipio de Netzahualcóyotl, en el Estado de México, en donde tenía información al respecto.

Durante el trayecto siguieron recibiendo llamadas, al llegar a la agencia del ministerio público del Bordo y calle 7, les notifican que habían localizado el cuerpo de una persona con las características de Fátima, les mostraron imágenes del hallazgo del cuerpo y desafortunadamente era ella. Les hicieron saber que debían acudir al Servicio Médico Forense (SEMEFO) a reconocer el cuerpo.

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Mientras se encontraban en el SEMEFO de Netzahualcóyotl, volvieron a llamarles solo para decirles que ahí terminaba todo y que fueran a recoger el cuerpo de su  hija a Chimalhuacán.

Los padres de Fátima estaban desechos, asesinados junto a ella, ambos tenían muchos problemas para poder verla, no podían realizar la identificación plena del cuerpo.

«Antes de que nos entregaran el cuerpo se procedió por parte de las autoridades correspondientes de la jurisdicción ante la que nos encontrábamos a realizar las diligencias correspondientes del proceso».

Ese 8 de septiembre «fue el día más largo de nuestras vidas, primero por quererla encontrar y enseguida para poderla ver, como padres jamás nos imaginamos poder ver a nuestra hija asesinada»

«Es el golpe más fuerte, porque nunca nos resignamos a haberla perdido y menos de esa manera, como padres no podemos aceptar que nuestros hijos tengan que sufrir y hasta perder la vida por sujetos dedicados a delinquir, para lo que lo menos que podemos pedir para ellos, y en especial para Fátima, es Justicia, que quienes actuaron de esa manera paguen por sus actos y que no vuelvan a causar más daños  a otras familias; por todo lo que hemos padecido».

«Luego de tanto dolor, queremos agradecerles a las personas que han estado al pendiente y al frente del proceso de investigación, así como al gran apoyo de Voces de la Ausencia y en particular a FRIDA por el gran apoyo para luchar y darle la continuidad en dicho proceso y cuando nos atoramos y queremos desistir, nos empuja a darle continuidad al proceso, mismo que ha dado frutos para hacerle justicia a Fátima. 

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“Aunque esto nada nos regresara a tener a nuestra hija, es lo menos que nosotros y todos los que la conocimos le podemos dar, justicia y que nunca más sufran más familias por la decisión de personas sin escrúpulos y con la idea de vivir a costas de los demás a el precio que sea, donde para ellos la vida que es lo más importante no vale. 

“Es increíble como por la ambición de las irresponsabilidades de ciertas personas y que son capaces de cambiar vidas completas por la ambición y la falta de valores para dedicarse a tener una vida responsable y no tomando esa forma de decidir por los otros en sus vidas». 

Padres de Fátima.

A veces compartimos información sin detenernos a pensar en la familia, pensando que hacemos un bien «al indignarnos», sin ni siquiera meditar en el dolor, la  imagen del hallazgo del cuerpo de Fati, dio la vuelta en medios y redes sociales, hasta el momento sus padres no logran superar el dolor de haberla perdido, ni buscar su nombre sin encontrar esa atroz imagen. 

Hoy les compartimos este texto escrito mayoritariamente por sus padres, para que así como mintieron, compartan la verdad. 

El último presunto responsable del secuestro y feminicidio de Fati fue detenido el pasado mes de julio de 2020, Esteban Ernesto “N”, de 28 años de edad.

La investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, estableció que Esteban Ernesto “N” formaba parte de una banda de secuestradores,  cinco integrantes más ya fueron detenidos de, entre ellos David Funes, quien en noviembre de 2019  fue sentenciado a 80 años de cárcel, por el secuestro de Fátima. 

                                                                                                     Septiembre 2020.

¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo, de una mujer víctima de feminicidio o desaparición?, ¿o eres una sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? búscanos, ayúdanos a visualizarlas y contar sus historias. Voces de la Ausencia.

@FridaGuerrera

@VocesDLAusencia

fridaguerrera@gmail.com

 

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