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Guanajuato: un cementerio clandestino

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Por mucho tiempo se negó la existencia de fosas clandestinas en Guanajuato, sin embargo 2020 fue el parteaguas para que familias comenzaran a buscar bajo tierra a los miles de desaparecidos que ha dejado la violencia en la entidad

En las faldas del Cerro del Toro, en la localidad del Río Blanco, en Acámbaro, los restos de decenas de personas permanecían bajo la tierra húmeda que deja el clima semitemplado al finalizar el verano.

En ese lugar, ubicado a menos de 200 kilómetros de la capital de Guanajuato, estaban enterradas siete bolsas con restos humanos distribuidas en tres fosas clandestinas.

Este hallazgo se confirmó el pasado 8 de diciembre. Pero una semana antes, en un punto muy cercano, se habían localizado ya otras 11 fosas con 20 bolsas con restos. 

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El espacio donde se dio el primer hallazgo era aproximadamente de 6 metros cuadrados, enterradas en una profundidad de 50 a 100 centímetros. Es decir, casi se podía percibir el relieve de las bolsas en los pies de las mujeres y hombres que buscan a sus desaparecidos.

Evelina es una de ellas, busca a su hermano desde hace 9 años. Samuel desapareció en marzo del 2011, luego de subir a un autobús que lo llevaría hasta la frontera norte para cruzar al otro lado. Había salido del municipio de San Luis de la Paz junto con otras 22 personas, pero hoy, a casi una década, se desconoce el paradero de los muchachos. 

Evelina emprendió la búsqueda, pero jamás imaginó que 10 años después tendría que buscar bajo tierra la esperanza de encontrar una pista sobre su hermano.

Ella estuvo presente en el hallazgo de las fosas clandestinas en Acámbaro, considerado en 2019 el municipio más peligroso del país según las cifras oficiales.

Abandonar los sueños por la búsqueda

Cuando Samuel desapareció en 2011, Evelina estudiaba una carrera técnica para ser estilista.

“Tenía otros sueños”, dice. Pero con el tiempo, le fue imposible mantener la búsqueda de su hermano y su salón de belleza, por lo que tuvo que abandonar este último. 

Para Evelina la búsqueda se convirtió en un trabajo de tiempo completo. Es como su oficio: de lunes a viernes se dedica a buscar a Samuel, y los fines de semana inició un negocio para poder solventar los gastos que esto implica. 

Junto con otras mujeres, Evelina forma parte del colectivo Justicia y Esperanza San Luis de la Paz. 

En 10 años de búsqueda, Evelina ha aprendido de criminología, geología, antropología, psicología y derecho. Dejó las tijeras y los productos de belleza y tomó varillas y cubetas para emprender una búsqueda que le trajo la violencia que ha acechado al país en décadas.

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En esta búsqueda también se rompieron los sueños de familias que integran alrededor de 10 colectivos que se han formado en Guanajuato durante los últimos años. 

Ellos buscan alguna pista sobre las 2 mil 703 personas que permanecen desaparecidas en el estado desde el 2012 hasta la fecha, según los registros que cuenta la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Desaparición Forzada y Desaparición Cometida por Particulares.

La Fiscalía -a través de una solicitud de información- detalló que, de los desaparecidos, han sido localizadas sin vida 653 personas. 

La Comisión Nacional de Búsqueda señala que Guanajuato es el segundo estado que reporta mayor número de personas desaparecidas a nivel nacional. Por encima solo de Jalisco, otro estado asolado por la violencia.

FOTO: COMISIÓN NACIONAL DE BÚSQUEDA

¿Cómo buscar bajo tierra?

La localización de las fosas en Guanajuato comenzó cuando una llamada anónima alertó a familias sobre la ubicación donde permanecían los cuerpos enterrados. 

Tras un proceso burocrático, hombres y mujeres oriundos de distintos municipios tomaron cubetas, palas y picos y comenzaron la búsqueda, igual que como lo hicieron cientos de familias en el norte del país tras comenzar una guerra contra el narcotráfico. 

Evelina se volvió una experta. Ahora sabe cómo se deposita el cuerpo de una persona en una fosa, cómo actúa la tierra y cómo se detecta ese lugar.

“Lo que hemos aprendido es que, cuando hacen una fosa para depositar un cuerpo ahí, con el tiempo la tierra queda arriba, entonces, con el tiempo, la tierra se va subiendo y entonces quedan como montañitas y esos puntos son los que buscamos”, explica.

Con el apoyo de colectivos que buscan desaparecidos en otros estados, aprendió también el lenguaje, el tacto y hasta el olor que identifica la presencia de un cuerpo enterrado.

“Identificamos donde la tierra ha sido removida y ‘varillamos’ en esa parte para buscar puntos positivos. Se clava la varilla, se saca y si tiene un olor con este tipo de características que nos dé indicios que hay cuerpos enterrados, se deja la varilla y se sigue trabajando hasta que posteriormente se empiece a excavar”.

Evelina conoce a la perfección el procedimiento, pero aún no sabe cómo describir el momento en que volteó y vio el terreno lleno de varillas, donde sabía que debajo de cada una, habría –al menos- un pedazo de cuerpo que alguna vez fue vida.

“Es lamentable, es que no sé cómo describirlo”, dice.

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“Me senté en una piedra y empecé a llorar. Se sentía el ambiente pesadísimo por todo lo que habíamos encontrado y todavía faltaba por sacarlos. (…) La mayoría de las personas estaba decapitadas y la cabeza la tenían en los pies”, recuerda.

Es la primera vez en Guanajuato que familiares buscan bajo tierra a sus desaparecidos y la primera vez que la Fiscalía General del Estado reconoce –oficialmente- el hallazgo de una fosa clandestina en la historia.

“Si bien, es cierto que nosotros no habíamos estado en campo, pero ya teníamos el conocimiento de este trabajo. Ahora sí entramos a la práctica”, cuenta la buscadora.

Evelina reconoce que no es la primera vez que hay un hallazgo de una fosa en el estado, lo que pasa, es que la Fiscalía o el Estado no habían querido hablar del tema y hacer esta apertura hacia las familias de desaparecidos.

Un informe sobre la situación de fosas clandestinas en el estado de Guanajuato realizado por la Ibero revela que de enero del 2009 a julio del 2020 se registraron 109 fosas clandestinas, de las cuales se han exhumado 268 cuerpos de personas en 29 de los 46 municipios de la entidad. 

Esta cifra no es reconocida de forma oficial, son cifras documentadas en la prensa local y nacional.

El estudio de la Ibero señala que se han identificado municipios con probabilidades altas de tener fosas clandestinas aún no localizadas.

Guanajuato, de la prosperidad a las fosas

Guanajuato es considerado un estado próspero, teniendo una de las economías más estables en el país; en 2018, fue uno de los estados que más aportó al PIB Nacional.

Un estudio de Consulta Mitofsky reveló en febrero de este año que Guanajuato es considerado el mejor estado para invertir. Además, se posiciona en tercer lugar de los mejores estados para estudiar en México, y el segundo para vivir.

Sin embargo, esta entidad que conforma el Bajío, se ha vuelto también un escenario de las batallas más sangrientas que ha tenido el país durante este año. Un lugar asolado por el robo de combustible que desemboca en masacres, narcobloqueos y balaceras que dejan miles de muertos cada año. 

Es también la tierra de uno de los criminales más sanguinarios de la década: José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima y quien fue detenido el pasado dos de agosto.

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Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) revelaron que, de enero a noviembre de este año, se contabilizaron 3 mil 121 homicidios dolosos en la entidad, superando la cifra de todo el 2019, la del 2018, y la de todos los años anteriores. La violencia en el estado no tiene una tendencia a la baja. 

Hasta antes de que iniciara el 2020, Guanajuato formaba también parte de las cinco entidades del país sin el registro de alguna fosa clandestina desde el 2006. 

El reporte de la Comisión Nacional de Búsqueda publicado a principios del 2020, indicaba que Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Oaxaca y Querétaro, eran los únicos estados en todo el mapa que no registraban ninguna fosa clandestina. Hoy, la situación es diferente.

El 29 de enero de este año, la Comisión Nacional de Búsqueda recalcó que Guanajuato es la segunda entidad con mayor número de fosas clandestinas encontradas y la tercera con más denuncias de personas desaparecidas, en el lapso de diciembre del 2018 a diciembre del 2020.

Solo el año pasado, se recuperaron mil 86 cuerpos de fosas clandestinas en todo el país, de las cuales 204 casos se registraron en Guanajuato, es decir, dos de cada 10 cuerpos hallados. Además, los municipios de Salvatierra, Acámbaro y Cortazar, están en los primeros seis lugares de municipios con más fosas clandestinas de todo México.

Así, Guanajuato suma mil 252 fosas clandestinas encontradas entre diciembre del 2018 y diciembre del 2020.

El cementerio clandestino

El pasado 26 de septiembre se dio el primer hallazgo de una fosa clandestina (reconocida por las autoridades) en Irapuato, a un costado de la carretera federal 20 D entre la presa El Conejo y la Comunidad Arandas de Irapuato, donde fueron localizadas al menos 8 fosas clandestinas, de donde fueron exhumados restos óseos de al menos 15 personas en cada fosa. Es decir, el número de cuerpos ascendería a más de 100.

En este municipio se iniciaron, desde 2012 hasta la fecha, 3 mil 410 investigaciones por desaparición de personas, según datos de la Fiscalía Especializada. 

El segundo hallazgo ocurrió el 1 de noviembre. En el municipio de Cortázar, donde se concentran 315 denuncias por desaparición, fueron localizadas 33 fosas clandestinas, donde estaban enterrados los restos de al menos 20 personas. El lugar exacto fue en la comunidad de la Cañada de Carecho. En el hallazgo también fueron detenidas tres personas.

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Sólo unos días después, a 35 kilómetros de ahí, fueron localizadas otras 65 fosas clandestinas en el municipio de Salvatierra donde se encontraron, al menos, 67 cuerpos bajo tierra. Este ha sido el más grande hallazgo de restos humanos registrados en Guanajuato. Y se continúan los trabajos de búsqueda en otros puntos.

En este hallazgo la gran mayoría de los cuerpos eran de hombres jóvenes y adolescentes, pero, según detalló Karla Quintanilla, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, “hay un número importante de mujeres”, calculándose entre 10 y 15.

El último hallazgo ocurrió el ocho de diciembre en Acámbaro. 35 bolsas con restos humanos fueron desenterradas de 14 fosas clandestinas.

Dentro de las bolsas yacían cuerpos desmembrados. Además, se trataba de cuerpos recién enterrados, según lo que informó la Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato.

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