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México-España: Peticiones y respuestas

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Se cumple ya una semana de haberse dado a conocer el envío de una carta dirigida al Rey de España Felipe VI y otra destinada al Papa Francisco. En las misivas enviadas por el gobierno mexicano y en palabras del presidente, “se propone hacer un relato de agravios y se pida perdón por la conquista española”.

La revelación de esta petición levantó revuelo a nivel nacional, tuvo su reflejo en España y a nivel internacional. La pertinencia de la solicitud, el manejo de ésta, la respuesta y la interpretación del proceso histórico continúan dirimiendo que tan oportuna fue la petición.

Política exterior reflejo de la política interior

Durante la campaña presidencial y una vez electo presidente, Andrés Manuel López Obrador comentó en más de una ocasión que no había mejor política exterior que la política interna.

Aunque la consideración es comprensible y aceptable, la reciente exaltación internacional que generó su propuesta hecha a España y al Vaticano (que encontró respuesta en su silencio) para que se pida perdón por la conquista, demuestra que también es necesario dar la debida importancia al entorno internacional y a la forma en la que su gobierno actuará.

En diciembre de 2018, el Rey Felipe VI estuvo presente en la investidura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Casi un mes después el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, fue recibido en Palacio Nacional.

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO

En estos dos primeros acercamientos, el gobierno mexicano bien pudo comenzar el proceso para reconocer el papel que desempeñaron los europeos en la conquista de América, delimitar y aclarar responsabilidades y reconocer sincretismos. Todo ello mediante los canales y medios adecuados, como la Cancillería mexicana, sus diplomáticos, su personal, sus asesores, con participación de la sociedad civil y del ámbito académico, buscando elaborar una argumentación lo suficientemente concisa con la que se justificara la petición.

Lo anterior hubiese otorgado al gobierno de López Obrador solides política interna e internacional, al mostrar un gobierno definido en prioridades y generándole réditos inmediatos.

La petición hecha el pasado lunes 25 de abril refleja que la política interna del presidente López Obrador se encuentra aun en periodo de definición y, por tanto, termina de evidenciar que la política exterior de su gobierno se encuentra en la misma etapa, incluso se percibe en ella espontaneidad e improvisación. El video en el que se da a conocer el envío de las cartas así lo refleja. Un tema de esta importancia -con las implicaciones políticas y sociales que conlleva- no debe tratarse en primera instancia de esa manera.

Demuestra también la falta de organización y comunicación entre la Cancillería mexicana y el propio presidente, pues tuvieron que trascurrir dos días para que Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) explicara la petición mexicana en apenas un breve comunicado hecho mediante su cuenta en Twitter.

El contexto político español, en el que se llevarán a cabo elecciones generales en el próximo mes de abril, tampoco fue considerado por el gobierno mexicano al momento de realizar su petición. Las respuestas desde España lo demuestran. La solicitud mexicana ha unido a los partidos que son identificados con la derecha más reacia justo cuando en Europa y en el mundo se busca evitar los radicalismos, siendo estos mismos, reunidos en un solo frente y en torno al Rey los que ahora el gobierno del presidente López Obrador debe afrontar.

Es posible que el actual gobierno mexicano no esté en búsqueda de ampliar su reconocimiento y validez ni a nivel nacional o internacional. No obstante, está de más que se presenten situaciones que le sean contrarias y más aún que sea el mismo gobierno quien las provoque, consecuencia de la desorganización o improvisación. De no entender esta situación, se comenzará entonces un proceso de desgaste político, que seguramente no será inmediato, pero que a largo plazo podría poner en juego el proyecto que se pretende implementar.

FOTO: CUARTOSCURO

Interpretación histórica

Antes de avanzar más en los comentarios, vale la pena detenerse a identificar los elementos que se hacen presentes en el tema y que se pretenden abordar aquí. Una cosa es la forma y la manera en la que se hace la petición -comentada ya anteriormente- y otra es la interpretación histórica que se hace del proceso de conquista. Esta diferenciación, permitirá situar lo acontecido en su justa dimensión.

La petición de disculpa es sensata si se ve desde el punto de vista de quien se siente agredido. Sin embargo, si en ella no se aportan argumentos lo suficientemente sólidos y concisos que la sustenten, ésta puede llegar a ser desestimada, tal y como ocurrió.

Por otra parte, la respuesta es igualmente razonable cuando se condiciona, se exhibe y además se rompen los canales adecuados por los cuales debe conducirse la solicitud. Tanto la petición como la respuesta son poco oportunas.

Antes de hablar siquiera de conquistas, debe considerarse que desde el Siglo XVI hasta el Siglo XIX (y probablemente el XX y los albores del presente) el proceso histórico mundial ha sido testigo de episodios cruentos y cargados de violencia, pero también de cambios y adelantos. La historia mundial no puede entenderse sin los sucesivos enfrentamientos que se han presentado entre civilizaciones. En todos y cada uno de ellos estuvieron presentes actos de violencia desmedida. La historia de la humanidad está cargada de pugnas y de guerras. Mas que solicitar disculpas o negarlas, se debería expresar el rechazo a las conductas anteriores y evitar en la medida de lo posible su repetición.

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

Ni España, ni el Rey Felipe VI, ni los españoles tiene responsabilidad sobre la conquista. De la misma manera que México y los mexicanos -incluidos los pueblos originarios- no son caídos de la misma.

La exaltación que generó el envío de las cartas demuestra también, que el episodio histórico de la conquista no esta superado, y que su debate no es anacrónico. El estudio de estos temas es importante para entender el presente y esbozar el futuro. Sin embargo, la manera y forma en la que se aborda el tema no favorece en nada, pues existe una postura oficial y tradicional en ambos lados que ha permeado la base social de los dos países. Es necesario entonces salir de esa posición para ajustar las versiones históricas, reconociendo responsabilidades y sincretismos mutuos.

La carta y la propuesta eran buenas, pero la mala planeación, la falta de conducción institucional, la mala lectura del contexto político (nacional y español) y la postura oficialista en ambos países, impedirán que ahora y posiblemente en el futuro se dé una respuesta distinta. A la complejidad del tema también debe de añadírsele las siguientes preguntas: ¿A quién, o a quienes les interesaba que las cartas se hicieran públicas? ¿Con qué propósito? El tema seguramente seguirá dando muchos más elementos para considerar.

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