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Música de protesta: Tras el covid-19 (Simio pandémico/pandemia y circo)

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Hace poco más de un mes que la Jornada Nacional de la Sana Distancia fue pateada rumbo al olvido, en medio de la pandemia de COVID-19, para darle paso a un tipo de Nueva Normalidad que más bien se les volvió una experimentación sobre la marcha, un plan al chingadazo.

Claro, Hugo López-Gatell, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, tiene razón cuando dice que un país no puede ser encerrado por tanto tiempo, las familias tienen que salir a trabajar formal o informalmente.

Pero vamos a ponerlo más claro:

De acuerdo con el IMSS y el Inegi, se habían perdido más de un millón de empleos hasta mayo de 2020.

Banxico estimó que un millón 400 mil trabajos formales van a perderse a causa del COVID-19.

La OCDE pronosticó una caída del 7.2% en la tasa de desempleo durante la segunda mitad del año; y el PIB tiene varias apuestas con caídas que van del 8.5% al 10.5%.

Nos va a cargar el payaso, pues.

Pero las autoridades hacen su chamba. Los gobiernos tienen un semáforo epidemiológico y se armaron protocolos de sanidad para el transporte público, las calles, tramitar documentos, ir al tianguis, a la tienda, viajar largas distancia, los trabajadores, los empleadores, los clientes, carajo, cada lugar que pisas tiene sus reglas.

Quizá les ha fallado, en algún momento, en algún lugar, la comunicación, el esparcimiento de la información. No hay vías de comunicación que basten.

Entonces, ¿quiénes son los verdaderos culpables?

Los Viejos dicen, en su más reciente sencillo titulado ‘Mono Pandémico’, que fue la gente necia; que fue la raza que salió a formarse afuera de una plaza comercial con urgencias de shopping, los que compraron pasteles en bola el día de las madres, que reclamaron sin protección la promo de su pizza, los pendejos, que hicieron fiestas, que salieron a chupar en bares clandestinos, los patrones que obligaron a seguir con las labores sin las medidas preventivas adecuadas, los diputados que le cayeron a sesión con el SARS-CoV-2 hasta el cuello, o los youtubers que salieron a las calles con un diagnóstico positivo de COVID-19, los que confiaron su salud a dios padre, hijo, espíritu santo, la virgen María y un largo etcétera.

Jacobo y Eustaquio, a ritmo de su característico punk rock thrashero bien ponchado, bien violento, macizo, técnico de letra sin pelos en la lengua, pero reflexiva, nos invitan a quedarnos en casa, en la medida de lo posible, así como darle su respectiva importancia a las recomendaciones médicas, no darle oportunidad al virus, no dejarlo en la divinidad.

La rola se hizo desde casa. La instrumentación fue un trabajo en equipo, la mezcla recayó en Jordi Alacont y la masterización fue obra de Parrillat.

Pánico pandémico

No por rezar o invoques a la virgen te vas a salvar.

No seas simio, entiéndelo, entiéndelo.

Los integrantes de De Nalgas, banda de punk con mona, concuerdan más o menos. Por un lado, le cargan la mano a los que se hicieron pendejos con el respeto a las medidas sanitarias.

En la otra cara dudan de cada palabra que dicen tanto Andrés Manuel López Obrador como Gatell y lo que redactan, graban o transmiten los medios de comunicación, incluido el dichoso YouTube. Les parece que todo es mentira, datos ocultos, exageraciones, montajes y pendejadas de Chumel Torres.

También consideran que la emergencia sanitaria no ha sacado precisamente la parte más humanitaria del gobierno, pues lo mismo les da seguir cobrando impuestos cuando el tema económico claramente nos patea en la espinilla, nos muerte el cuello, nos sangra la nariz a puñetazos.

Y tocan un punto importante: “pandemia y circo, que reine la ignorancia, pero no olvides conservar tu sana distancia. Salir se ha vuelto un juego de ruleta rusa, pero el hambre nunca acepta ninguna maldita excusa”.

¿Por qué el insulto más utilizado durante la pandemia es el de “ignorante”? La etiqueta se la ponemos a los que piensan que el coronavirus es mentira, que los termómetros digitales te borran la memoria, a los paniqueados por la venta de tu líquido de rodillas, a los que comparten cadenas de WhatsApp.

Pero habría que reflexionar: ¿quiénes y con qué objetivo realmente volvieron personas perfectamente controlables a esos que tú llamas “ignorantes? ¿Por qué se les ha negado históricamente la educación y el acceso a la información veraz? 

Las discusiones en torno a la pandemia de COVID-19 jamás acabarían.

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