Entre Pantaletas, desencanto e ilusión

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“Eran esos tiempos en que ser pobre no significaba sentirse tan jodido, tan sin esperanzas”.

¡Pobre Maciosare! (O Macs, para sus amigos más cercanos). Él no pidió crecer en un hogar donde reinara el trípode nacional: la virgencita de Guadalupe, la Conasupo y el Seguro Social.

Desde niño su madre le dijo que el estudio lo sacaría de la pobreza y que un título universitario le abriría las puertas del mundo. Pero Macs descubrió, a puro descalabro y gracias a las prácticas gubernamentales, a las diferencias entre él y su hermano, a la globalización, al Fondo Monetario Internacional (FMI) y hasta al amor, que ser un hombre “de bien”, estudioso y con licenciatura en Sociología, no sirve de nada en un país tan maleado.

La puerta que se le abrió fue la del comercio informal; encontró sustento vendiendo pantaletas afuera de una estación del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Armando Ramírez expone en ¡Pantaletas! el nivel de vida de una familia mexicana promedio, es decir, una familia pobre. Desmenuza esperanzas, sueños, ilusiones y los confronta con una realidad completamente opuesta, donde impera el desencanto y donde ser una persona “de bien” no garantiza nada, pues las esperanzas no dan de comer.

La obra narra en primera persona, por lo que el relato se siente como un diálogo con el lector. La historia presenta personajes auténticos: encontramos voces que ríen, sufren, se enamoran, se dan valor para continuar en un camino lleno de piedras; son voces que se expresan sin tapujos con un lenguaje que ahora –y tal vez siempre– se cataloga como políticamente incorrecto (gracias por eso, Armando Ramírez).

Sin embargo, a pesar de tener una excelente historia que contar con la vida de Maciosare, ésta es solo el pretexto para señalar asuntos más relevantes y que son los que probablemente le aportan mayor valor a la obra.

En ella se perciben los cambios por los que atraviesa un país cuya justicia luego de la Revolución sigue sin llegar; un país que apuesta por la industrialización, pero que se ve acechado por el desempleo. También destaca la aparición del narcotráfico, el despunte de la migración, los anhelos de progreso y una pobreza económica que parece no querer irse.

¡Pantaletas! representa un pasado que aún no culmina.

“La verdad, sincerándome, lo que yo deseaba de todo corazón esos días era un pan Bimbo con mi chocolate Pancho Pantera batido con leche de vaca como lo recomendaba la televisión. O sea que muy a güevo me acostumbré a beber leche Conasupo para crecer grandote y fuertote hasta alcanzar la descomunal altura de un metro cincuenta y ocho centímetros, ¡forzadones!”. —Maciosare.

Armando Ramírez Foto: Reproducción

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Redactora de a ratos, creativa de siempre. Ama las plumas de las aves y cree que con ellas se puede escribir una nueva historia cada vez. Le gustan los altos vuelos porque desde arriba la perspectiva es mejor para relatar el mundo.

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