Querencia: todos quieren regresar

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“Nuestros padres son una especie de protección entre nosotros y la muerte. Cuando nuestros padres mueren volvemos a ser niños”

Todo sucede como en una corrida. Los toros, una vez que salen al ruedo, que escuchan el clamor de la fiesta, que observan al público extasiado con un deseo exorbitante de presenciar una gran faena, quieren regresar a toriles. ¿Por qué? Quizás porque es ahí en donde se sienten seguros, en donde el bullicio no los atormenta. Tal vez, porque presienten el destino que les depara.

Pero no pueden volver, nadie puede hacerlo. El pasado, ese paraíso deseado, sólo está disponible una vez. “La compañía que guardas”, largometraje dirigido por Diego Gutiérrez, es un relato de nostalgia, de amar lo que ya se fue y de arrepentirse por ello. Por no estar, por no haber estado.

Tras la muerte de su padre, Diego regresa a su ciudad natal para visitar a los amigos con quienes creció. Después de veinte años de vivir en Holanda, siente que perdió demasiados momentos por lo que busca recuperarlos mediante las voces de quienes lo acompañaron en su infancia, mientras lidia con el sentimiento de pérdida de su progenitor.

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La fuerza del relato está en la intimidad que brinda la fotografía. Tomas cerradas, planos a detalle que reflejan no sólo la cercanía que tiene el director con los sujetos, sino también, el retrato de la soledad que vive cada personaje, el dolor que emanan cuando platican de los infortunios o dichas de su vida. Es la vejez vista desde los compañeros con los que compartió su niñez y adolescencia la que lo hace sentir nuevamente joven y añorar esos años.

Diego Gutiérrez no aparece en pantalla, pero está presente en la voz de otros. Tal vez su cuerpo no toma forma, pero es a través de otras voces que su alma adquiere una apariencia. Recuerda lo que es por ellos y lo feliz que fue cuando vivía en México, con su familia, con el padre que tuvo que despedir para siempre. 

Y llega el momento. Observas lo que su padre vio por última vez. El mar, su lugar favorito. En un instante, sientes la brisa golpear tu rostro y la inmensidad del océano. Éste ocupa cada centímetro de tus ojos.

Y es ahí donde te preguntas ¿qué te gustaría que tus padres vieran antes de morir? ¿Qué recuerdo quieres que se lleven consigo una vez que ya no estén a tu lado? El silencio aparece e inunda la sala. La sola idea de imaginar dicho escenario enmudece a más de uno. Porque nadie quiere decir adiós, nadie quiere ver por última vez a algo o alguien. 

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El silencio, largo, triste y prolongado, revela el deseo de un final feliz. No uno de cuento de hadas, pero sí uno en paz, en casa, con los suyos y no con otros. En calma y sin dolor, con la certeza de saber que no sufrió o que no te lo arrebataron. 

El pasado es la compañía que guardamos. Cuando todo se va un puñado de recuerdos permanece, parsimónico y latente. “La compañía que guardas” es la aproximación a los recuerdos, la cercanía de lo perdido, de lo extrañado. Una historia que transcurre lenta porque así debe ser, porque es así como se desea que el tiempo pase cuando el ser amado ya no está y emprendió un viaje que no tendrá regreso.

Título: La compañía que guardas

País: México – Países Bajos

Año: 2017

Duración: 86’

Formato de filmación: HD

Color: color

Dirección: Diego Gutiérrez

Guión: Diego Gutiérrez, Joan Morselt

Fotografía: Diego Gutiérrez

Edición:  Danniel Danniel, Diego Gutiérrez

Sonido: Mark Glynne

Reparto: Emilio Schravesande, Erando González, Ernesto Rico, Héctor Velázquez

Producción: El Despacho Produkties

Distribución: El Despacho Produkties

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Periodista con gusto por la antropología. Escribo hasta que las palabras se me agoten. Amante de la fotografía, los viajes y las letras. Busco contar historias que vayan más allá de un "érase una vez". He colaborado en sitios como Notimex, A21, Contacto en Medios y el GACM.