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“Signos de advertencia nos pueden ayudar a saber sobre futuros sismos”: Investigador del IPN

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“La predicción de los sismos es unos de los mayores retos que investigadores, científicos y sismólogos tienen enfrente y, aunque no sé puede afirmar con exactitud cuándo y qué hora se va a presentar el siguiente movimiento telúrico, eso no quiere decir que no sé puedan prender focos amarillos”.

Así explica el Dr. Fernando Angulo Brown, investigador de la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la manera de cómo hoy en día los sismólogos de todo el mundo han renunciado a la meta de predecir el momento exacto de cuándo será el próximo terremoto, pero cómo sí se han podido identificar “signos de advertencias” que nos pueden indicar que la siguiente ocasión que suene la alerta sísmica hay que tomarla muy en serio, ya que, estaríamos ante un evento grande.  

Dr. Fernando Angulo Brown Foto: IPN/ESFM

A raíz de los temblores que tuvieron lugar los pasados 07 y 19 de septiembre del año pasado, de magnitudes 8.2 y 7.1 respectivamente, así como el más reciente el 16 de febrero de magnitud 7.2, el tema de los sismos ha sido de mayor interés entre los mexicanos, a tal grado que incluso vía redes sociales se han viralizado notas falsas que hablan sobre la “predicción de eventos a futuro.”

En entrevista a FrojiMX, el Dr. Angulo Brown, quien el año pasado cumplió 50 años de servicio en el IPN y lleva más de dos décadas investigando el tema de la Termodinámica de Tiempos Finitos y la Predicción Sísmica, asegura que a partir de la década de los noventa se ha podido desarrollar investigaciones con la ayuda de varias estaciones de sensores sísmicos en la costa del pacifico, donde se ha identificado patrones que indiquen que un evento de determinada magnitud y zona geográfica estaría por suceder.

El investigador del IPN, quien ha publicado más de 70 artículos de investigación en revistas de arbitraje internacional además de que ha sido citado en más de 350 artículos de todo el mundo, cuenta para FrojiMX que su interés acerca del tema de los terremotos comenzó a darse después del sismo de 1985.  

El Dr. Fernando Angulo Brown relata que aquella ocasión sufrió la perdida de su hermano, de su cuñada y de sus dos sobrinos, quienes fallecieron en el derrumbe del edificio Nuevo León, entonces ubicado en Tlatelolco, en la Ciudad de México. Motivo que lo llevó a interesarse y a informase acerca del tema.

“Después del sismo de 1985, me convertí en un lector asiduo de libros y artículos de sismología y, aunque ese no era mi tema como físico, con el tiempo encontré un texto de un grupo de científicos griegos que estaban investigando el comportamiento del campo eléctrico del subsuelo, en la búsqueda de patrones que pudieran correlacionarse con la evidencia de sismos; dicho método era tan accesible que tomé la decisión de ponerlo aprueba en México”.

Angulo Brown asegura que las primeras estaciones de campos eléctricos las comenzó a desarrollar en la unidad académica Zacatenco del IPN, y en la UAM campus Azcapotzalco.

Hasta que en 1993, por medio de un financiamiento que recibió por parte del gobierno de la Ciudad de México, logró establecer varios campos de estudio en la zona de la costa del estado de Guerrero, debido a que patrones de quietud, de ciclos y brechas sísmicas, llegaron a plantear la hipótesis que luego de 80 años de no presentarse ningún macro sismo, ya era hora de que en dicha región de Acapulco a Zihuatanejo se liberara energía mecánica elástica.

De tal forma, poco a poco el investigador del IPN, en colaboración de otras instituciones académicas de Guerrero, inició con las instalaciones de las estaciones que ayudaron al estudio del comportamiento del campo eléctrico del subsuelo.

“No llevó mucho tiempo en el que comenzamos a reunir miles datos, que nos llevaron a encontrar posibles correlaciones entre ciertos patrones de variaciones del campo eléctrico y la ocurrencia de un sismo, un mes o dos meses después de esos datos, pero todo eso era algo hipotético, pero así fuimos ganando experiencia.”

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El Dr. Angulo asegura que mientras estuvo al frente del proyecto mandaba reportes cada quince días a la Ciudad de México y fue el 6 de septiembre de 1995 que, de acuerdo a los patrones recabados, informó acerca de un posible sismo próximo a presentarse mayor a una magnitud 6.5 en la costa chica de Guerrero, lo cual sucedió 8 días después, el 14 de septiembre cuando se vivió un terremoto de 7.4 con epicentro en Ometepec.

“Esta situación nos alentó para seguir con el proyecto, a parte de que llamó la atención a las autoridades, sin embargo, con el cambio de gobierno de la ciudad de México, dejamos de recibir apoyo”.

Luego de esto, el profesor de la Escuela Superior de Física Matemática publicó una serie de artículos en varios suplementos científicos, donde fue concluyendo que sí hubo patrones previos relacionados con el sismo del 14 de septiembre.

Sin embargo, a falta de apoyo, el Dr. Angulo tuvo que cambiar su enfoque de estudio hacia lo que llama “quietud sísmica”.

Actualmente plantea la idea de colocar sensores en el epicentro del sismo del pasado 19 de septiembre, que, de volver a presentarse un nuevo movimiento telúrico, podrían dar una ventaja de 20 a 25 segundo a los ciudadanos para su resguardo.

Por otra parte, el investigador del IPN ha anunciado que esta próximo a colocar una nueva estación en la zona de San Marcos, Guerrero, lugar donde en las ultimas décadas no ha habido ninguna actividad.

Sin embargo, es la misma zona desde donde se originó el terremoto de magnitud 7.7 en el año de 1957, conocido coloquialmente como el “sismo del Ángel de la Independencia”, donde además ha podido identificar patrones que indican que en un futuro podría liberarse energía mayor a los 8 grados.

Foto: Reproducción

Corriendo el riesgo que entre el punto de origen y el de la capital del país es cercana a los 300 kilómetro. El Dr. Angulo asegura que dicho en epicentro no ha habido eventos desde hace 60 años, y de acuerdo con los datos históricos que se han recabado, indican que ese es un periodo de ocurrencia, el cual estaría por ocurrir.

El investigador explica que, como es bien sabido, que México se encuentra sobre varias placas tectónicas que originan los terremotos y  debido a que la Ciudad de México, al estar arriba de lo que era un lago, es una zona semi acuosa que empieza a oscilar como una especie de “gelatina”, provocando que las ondas liberadas por la energía queden atrapadas y los estragos en la ciudad sean más notorios en su duración.

Poniendo la idea de que tanto las autoridades, así como la sociedad en general tienen que saber el “Abc” de los sismos, para estar preparados ante eventos del futuro, y que la zona céntrica de la capital sea poco a poco desalojada, o que las personas tomen “decisiones informadas” del lugar donde quieren vivir.

Foto: Reproducción

En cuanto al tema de los reglamentos de construcción, el Dr. Angulo asegura que hoy en día se cuenta con mucha información sobre ingeniería sísmica que ayudan a determinar cuáles son los mecanismos adecuados para le edificación de estructuras.

Sin embargo, advierte que en el sismo del 19 de septiembre del año pasado salió a la luz la evidencia de que la autoridad no vigila adecuadamente a las constructoras, misma situación que afirma sucedió en el año de 1985.

El Dr. Angulo asegura que a lo largo del siglo XX en México tuvieron lugar 70 terremotos mayores a los 7 grados, es decir, en promedio cada año y medio México presenta un sismo mayor a dicha magnitud.

Signos de advertencia

El Dr. Fernando Angulo Brown afirma que, así como no es posible predecir en temporadas de lluvia dónde caerá la próxima tromba que azote a la Ciudad de México, si es posible ver los signos representantes del estado crítico del sistema que nos ayuden a saber cuándo puede ser el siguiente evento, en este caso los sismos.

El investigador afirma que el estudio de las quietudes sísmicas es la manera con la que al largo de los años han podido recopilar datos que pueden indicar la aproximación de un nuevo evento.

En una conferencia que el Dr. Angulo realizó dentro de la ESFM, el pasado jueves 22 de febrero titulada “Sobre el problema de la predicción sísmica”, aseguró que con el estudio de los “ejes de tiempos” que han ocurrido en zonas donde las placas liberan constantemente energías mayores a un cierto umbral, ocurre un fenómeno que pasa a largo plazo llamado “atractor dinámico”.

Aseverando que por alguna cuestión la zona sísmica llega a apagarse por un cierto tiempo, o los eventos detectados son menores a la media que con anterioridad se presentaba constantemente, y de acuerdo a la experiencia de acumulación de datos se puede dar una lectura de que tarde o temprano se va a recuperar, y el mecanismo más frecuente de recuperación es un sismo de magnitud importante, con sus respectivas replicas.

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Poniendo el ejemplo de que, si un bloque de concreto es colgado desde un techo con muchos hilos delgados, y poco a poco los hilos más débiles comienzan a romperse es como si se representara el movimiento de un microsismo, pero con forme pasa el tiempo estos se van desgastando, y cuando finalmente hacen ruptura los más fuertes, la energía liberada es mucho mayor y el golpe aun más.

El Dr. Angulo explica que a lo largo de su experiencia ha podido desarrollar estudios de sismicidad simulada, poniendo el ejemplo de que en mesas de lija coloca un ladrillo con otra lija por debajo, sobre una mesa que tiene una pista de lija, colocando un motor que libera energía, con lo que el bloque comienza a tener movimientos de deslizamiento parecidos a lo que ocurre durante un terremoto.

Investigación que lo ha llevado a la hipótesis de que mientras el ladrillo sea más grande, de mayor intensidad será la magnitud. Situación que ocurre en las cordilleras chilenas donde el “ladrillo” es mucho mayor y ocasiona sismos de hasta 9 grados, lo cual no sucede en Guerrero, puesto que la sierra es menor y no podría presentar terremotos de grandes magnitudes, como si sucede en el país sudamericano.

Otros patrones que pueden indicar la aproximación de un evento pero que ha sido poco estudiado, pero que a lo largo de la historia han quedado registrado en la literatura, es el comportamiento anormal de los animales antes de un evento.

Un ejemplo de esto ocurrió el 04 de febrero de 1975, en China cuando en la región de Haicheng, se presentó un movimiento telúrico, el cual es conocido como “el único sismo que la ciencia ha podido predecir”, sin embargo, de acuerdo con el Dr. Angulo, en los años 90 cuando se pudo hacer una auditoria de los datos que investigadores chinos recabaron.

Foto: Reproducción

Concluyendo que no se trataba de una predicción, sino que en dicha zona había pasado mucho tiempo que no había sismo, lo que llevó a predeterminar que un terremoto estaba por ocurrir.

Tal situación orilló a lo habitantes a resguardase en tiendas de campaña. Aunado a reportes sobre el comportamiento animal, ya que, conforme se fue acercando el día del sismo, los datos hablaban sobre conductas extrañas, que fueron cada vez más recurrente en 32 especies diferentes.

Sin embargo, la teoría que fue más aceptada por los sismólogos fue la de la turbiedad de los pozos artesianos comenzaron a tener mayor actividad días antes del sismo.

Ante todo, esto el Dr. Fernando Angulo Brown enfatiza que, aunque no se puede saber la fecha y hora exacta del siguiente evento, no quiere decir que no se esté investigando en el tema que ayuden a identificar nuevos patrones percusores de advertencia.

Finalmente, el profesor de la Escuela Superior de Física y Matemáticas concluye que saber toda esta información sobre signos de prevención puede ayudar entre la población para evitar contenidos falsos que son difundidos y alertan a la gente sin fundamentos que tengan el mínimo sustento científico.

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Periodista independiente, graduado de la Maestría de Periodismo Político, en La Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha trabajado como reportero y editor web, en medios como: Revista Variopinto, y Revolución 3.0.

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