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El sonido está adentro: Proyecto Marte; sobre su fundación, el sacrificio y el futuro

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Proyecto Marte es una casa de producción musical y visual que tiene siete meses de tirar flows de alta manufactura y cortes finos de rap. Raperos como Metrik Vader, Dracksman, Bull Montana, Dos Letras y Montebel son sólo algunos de los que constantemente trabajan entre sus paredes. Inspirado por el trabajo de todos ellos, los busqué para entrevistarlos en agosto de 2017, quería conocer sus ambiciones y los hilos finos de su trabajo. Por una o por otra, la entrevista se concretó meses después, y la charla fluyó entre risas y cervezas.

De acuerdo a las propias palabras de sus fundadores, el 2018 estará plagado de nuevas y pujantes sorpresas: entre ellas, un mix tape con lo mejor del trabajo realizado en su primer año de vida; el nuevo material de Dracksman, y el siguiente disco de Montebel.

La presente entrevista se desprende de una primera entrega: una con Dos Letras, un rapper de Puerto Escondido, Oaxaca, que trabaja con ellos desde el día cero. Sirva esta para presentar a los protagonistas de una de las fuentes musicales más jóvenes y suculentas de la Ciudad de México. Sus trabajos estuvieron presentes de forma poderosa en el Festival Hip Hop CDMX 2017, y en la más reciente edición de Línea 16. El track, “Terror”, de Montebel, producido en casa Marte, a manos de Luzock, se encuentra en la lista de las 50 mejores del rap mexicano, del 2017, de Noisey en Español. Sus nombres, por tanto, habrán de estar más y más presentes en la escena. Aquí, nos han descubierto las razones y las pulsiones más profundas de su trabajo.

***

Dos Letras se fue por la caja de cervezas y yo me quedé quieto, esperando el momento en que Vi Lohe (que se pronuncia como <<bellow>>) y Luzock me dijeran que ya era momento de hacer la entrevista: había un poco de dudas: Luzock tenía que partir, pero la entrevista tenía que ser con ambos. “Vamos, rápido, orita te llevo”, le decía Vi a su productor.

Mientras lo convencía yo me quedé ahí, mirando mi derredor: Dracksman trabajando en la computadora sin hablar con nadie, sin mirar a nadie salvo al monitor. Horas después, ya en plan de cotorreo, charlé con él sobre una de las piedras filosofales del hip hop, que Proyecto Marte también lleva en la piel: la Lo-Life. Esa apropiación que los olvidados hacen de todo aquello que socialmente les ha sido negado: marcas, etiquetas, relojes, lujos sin fin que en el hip hop se han llevado tradicionalmente al extremo de la ostentación, pero a partir de la rebeldía y el empoderamiento que otorga también la música: robando si es necesario.

“Aquí Dracksman es uno de los pioneros de la Lo-Life en México”, me dijo Vi Lohe mientras pasaba yo el examen de grado al que Dracks me había retado. Él, inmune ante los halagos, serio como una piedra, me explicó los cómos y los por qués de la Lo-Life, pero a través de un video. En Proyecto Marte también se vive con fruición la Lo-Life. “Yo soy Nautica, si tuviera que escoger una marca”, dijo Vi; “yo soy Tommy Boy”, agregó Dracks. Todo en un style pleno noventero.

Me visto a diario como un millonario que trota en el barrio de los setenta

Entonces, vale, entramos a hacer la entrevista: Vi y Luzock sentados en el sillón y yo en el banco:

LM: Vámonos jalados, para no tardarnos: háblenme de Proyecto Marte, así en términos generales…

Vi Lohe: Nosotros ya tenemos muchos años en la escena underground, si podemos llamarla de alguna manera. Muchos años de trabajo, cada quién por su lado… nunca estuvimos tan unidos como ahora, y pues nos fuimos conociendo poco a poco. Luzock y yo somos amigos de hace muchos años… Comenzamos juntos…

Luzock: Somos carnales como desde los 15 años. Ahora yo ya tengo 27, y él 26…

“Ellos son los grandes”, me había dicho Montebel la primera vez que los vi. Ella, con 19, es la más joven del grupo.

VL: Desde chicos, pues, empezamos. A movernos en el barrio como podíamos; mi primer acercamiento a un estudio, casero, pero un estudio, fue con Luzock. Él fue la primera persona que yo conocí en mis alrededores, que era San Juan de Aragón, que sabía moverle a la computadora y que tenía con qué, ¿no, Luz?

LZK: Sí, estaba muy chido. Y me acuerdo perfecto: todavía no había condensadores, eran dinámicos y mi primer micro me costó como 300 pesos y las rolas sonaban bien verga. Después nos fuimos mudando a otros equipos, pero siempre me gustó producir, lo hacía por la banda, porque había la necesidad de tener beats, y alguien tenía que hacerlo.

LM: La otra vez leí en tu Face que empezaste como productor por una necesidad de rapero, y que te lanzaste a hacer tus propios ritmos; háblame más a fondo de eso.

LZK: Era justo eso. Yo tenía ya años de haber empezado a rapear, antes de conocer a Vi, y pues existía esa necesidad de sonar único. Y al principio pues rapeábamos con lo que había, beats de internet y así. Pero yo quería hacer mierda propia, yo no quería que se robaran cosas de internet. Eso siempre me cagó, entones cuando yo descubrí que se podían hacer, dije: nunca a nadie le van a faltar los beats.

LM: ¿Cómo descubriste que se podían hacer?

LZK: Unos cuates me invitaron a su estudio en Naucalpan, y ahí vi cómo los hacían. Así nomás de ver me aprendí todos los pasos, no podía dejar que se me olvidaran. Desde luego no era producir totalmente, pero sí aprendí a armar el ritmo. A mí antes me gustaba mucho samplear discos de música vieja, o por ejemplo, el hard core; me gustaba mucho eso, y me lancé a loopear todo ese pedo. Así, poco a poco… y aunque sí es necesario ver tutoriales para saber usar ciertas herramientas, a mí me gusta más aprender viendo a otros, a los de antaño, ver sus técnicas. Y la neta yo no estoy cerrado a ninguna técnica ni a ningún sonido.

LM: La pregunta de cajón: sus tres discos fundacionales

LZK: Algo que me gustó un chingo y que hasta la fecha escucho es Zénit, el de Producto Infinito (2003). ¿Sabes? Porque yo siempre he tenido esa ambición de ser alguien, güey, y ese pedo que traía Zénit en ese disco, se me figura que el bato ya estaba cobrando sus primeros shows, cosas así que te hacen sentir rapero. Ese es mi sueño… Otro artista que me gusta mucho es Nas, todos los discos de Nas.

LM: ¿Son team Nas? ¿Ustedes creen que sí nos dividimos entre team Nas y team Jay Z?

LZK: No.

VL: Es que tuvieron su beef… antes de que Jay firmara a Nas en Rockafella había problemas, se tiraron y todo. A mí me gusta Illmatic (1994), todo lo demás no me gustó. Jay Z es una mente muy arriba, es un productor ejecutivo, pero rapero, estrictamente rapero: Nas. Parecía que no sabía hacer otra cosa… Pero, la verdad, somos más team Biggie, eh… (me lo dice con una sonrisa sardónica, sobándose la barbilla).

LZK: Definitivamente. A mí no me gusta tanto la West Coast. Hay algunas cosillas: Cypress…

VL: Pero sí somos mucho más East Coast. Es la influencia más directa que tenemos. Yo la neta no te voy a mencionar tres discos acá del Wu Tang, y esas cosas. A mí lo que me influyó muy cabrón fue el trabajo de Vico C. Él fue el primer contacto que tuve con el rap…

LM: ¿Cuántos años tenías?

VL: Como once años, viejo, era un niño. Y me lo topé por accidente: estaba en un mercado y lo escuché; me gustó como sonó y le dije a mi mamá que me lo comprara. Y como dato curioso: la música que estaba a la venta en ese lugar era cristiana. Mi madre es cristiana así que me lo compró. No sé si Vico C sea cristiano, o por qué estaba ahí, pero Vico C me gustó mucho. Otro disco fue, inevitablemente Ready To Die (1994), de Biggie. Es incluso una influencia directa del sonido que quiero generar ahora. Y el tercero es Vivir para Contarlo (2006) de Violadores del verso. Fue un salto para mí porque yo de niño no entendía lo que decían en inglés, me gustaba el rap en inglés por cómo sonaba, pero no lo entendía. Hasta que me encontré con Violadores.

LZK: A mí otro que me gustó muy cabrón fue el de Los Homerun-Es (2003) de Daddy Yankee. Tría una mezcla muy cabrona de rap. Sus flows me gustan un chingo. Ni se llamaba reggaetón en ese entonces, pero ya lo había. Muchos boricuas con ese sonido aunque no se llamaba así.

LM: ¿Qué piensan ustedes del reggaetón?

LZK: Está chido… es una industria bien poderosa. Y pues yo la verdad no puedo cerrarme a nada.

VL: No mames, cuando ves un cartel de una fiesta y está DJ Khaled, con Bad Bunny o Daddy Yankee como estelares uno dice ¿qué le criticas al reggaetón?

LM: Hace un par de meses fui a ver a Grandmaster Flash en su primera visita a México, y se pinchó las de reggaetón… fue un set chiquito, pero que estuvo presente. Cuando alcanza tal penetración, hasta uno de los tres pilares fundacionales de la música urbana moderna… ¿qué puedes decir en contra del género?

VL: Toda la música tiene su contexto. Aunque debo reconocer que hace años era yo muy purista. No me gustaba ese pedo. Pero es un proceso… tienes que crecer para entender que hay música para cada estado de ánimo, cada lugar, cada fiesta… y el reggaetón es también un género con un campo semántico muy amplio, no solo de mujeres. Claro que entiendes eso después…

LZK: A mí todo lo que tiene que ver con rap me gusta un chingo. Y yo, como te decía, no puedo estar cerrado a nada. Hace poco hice un reggaetón, y ahí los guardo, igual no los puedo subir a vender porque mucha gente purista del medio me tiene agregado a las redes. Pero un día llegaron unos chavos pidiendo uno, y pues ahí lo tenía; se los mostré y les gustó un chingo. Hasta subieron a escribir sus letras y todo. Hay que estar abiertos. Aunque eso también lo tuve que aprender. Cuando entró el trap, por ejemplo… Yo concursé un unas Batallas La Caos, y yo quería revivir el sonido de los noventas, el boom bap: yo pasé en el primer round con un beat así, y todo bien, pero en el segundo round llegó BrunOG con unos beats de trap y rompió todo el pedo… me dio una verguiza. Desde ese día sé que no puedo estar cerrado a nada.

LM: Volviendo a Marte, háblenme de lo que han estado haciendo aquí, con otros artistas.

VL: Pues tenemos como seis o siete meses desde que iniciamos Proyecto Marte. Desde que empezamos supimos que estábamos muy bendecidos. Todos los que venían nos decían que sentían una vibra muy chingona. Y aunque no tenemos el equipo de la más alta gama le metemos mucho corazón, y yo creo que eso nos fue trayendo a la gente indicada.

LZK: De artistas el primero que llegó fue Metrik Vader; el güey estaba buscando un estudio, y pudiendo estar en donde quisiera, eligió aquí.

VL: Y fue como una cadenita… después de Metrik llegó Dracks, de su mismo crew… Y no llegaron juntos. Ni se querían revelar el secreto, porque, pues, aunque son del mismo crew, quieren su sonido. Y cuando estaba aquí Metrik y hablaba por teléfono con Dracks, no le decía dónde estaba, y lo mismo al revés. Hasta que un día coincidieron y fue así como: ¡tú qué haces aquí, cabrón?

LZK: Despuesito llegó Bull Montana y se le hicieron un par de canciones, llegó también Lessar; y pues Montebel es quien ha estado con nosotros de siempre, ¿no? Ella se hizo sola, pero estuvo con nosotros desde el día cero. Dos Letras llegó con ella, pero igual lo conocíamos de antes. Y hemos tenido más clientes, acaba de venir Lancer Lirical a grabar aquí… Pues les late el sonido y vienen. También hemos trabajado con Juancer el Bastardo

LM: Pues tienen mucho trabajo y una plantilla amplia de colaboraciones para tener sólo 7 meses de haberse fundado, ¿no creen?

LZK y VL (entre risas): Sí, no sabemos cómo ocurrió.

VL: La calidad es la mejor publicidad, si está bueno, el trabajo se mueve solo; y desde luego tenemos un buen equipo. El cuate que nos hace los visuales, el Ghost de Ghost Films, es un tipazo, que ha estudiado y que tiene bien amarrada su técnica… Y tiene una dedicación al cien con nosotros. Está bien subido en el barco, tiene un corazón enorme. Creo que ese es nuestro secreto.

LM: Una buena alquimia entre los elementos, ¿no?

VL: Total. Algo que vimos es que tú solo a ningún lado llegas. Puedes ser la verga como rapero o como productor, pero si no tienes a nadie a tu espalda, no se puede: hay muchos tiburones allá afuera, hermano.

LZK: Pero es todo carnal: los sacrificios que hemos tenido que hacer, los hemos vivido juntos. Por eso te digo, es un EQUIPO. Porque hasta en lo mínimo como la comida, cuando no hay, pues ni pedo, yo pongo un $50 y él otro $50 y ellos otro $50 y con eso armamos algo. Y todos tenemos obligaciones.

LM: Háblame más de ti, Luzock: volvamos al principio: nombre real, edad, y cómo y por qué acuñaste tu a.k.a

LZK: (se carcajea) Ahhmmm… ¡Corte! Me llamo Germán Jiménez y tengo 27 años, mi nombre fue por el graffiti, nos gustaba hacerlo, y lo hacíamos culero… pero pues de ahí teníamos que tener un nombre y yo escogí ese.

LM: ¿Cómo empezaste a rapear?

LZK: Fue en la secundaria, tenía como 14 años, y me gustaba vestirme rapper. Así como quien dice: en el mundo de rap, no estaba, pero me gustaba ir a fiestas de reggaetón, cuando empezaba, y vestirme bien tumbado, era lo que veía en los videos. Así fue. Me llamaba mucho la atención el elemento del rap dentro del reggaetón, y yo quería hacer lo mismo, pero no había nada… había nada más el Windows Media que te grababa un minuto; y así con un micrófono de chicharito, pegado a una bocina hacía sonar un beat y empezaba tirar mis letras, ese minuto. Así fue al principio, era bien verga. Ya cuando pude tener mi estudio y comprar mi equipo, pues empecé a invitar a mis amigos, así conocí al Vi Lohe… y ya después sucedió toda la historia que ya te hemos contado.

LM: ¿Con qué equipo te gusta trabajar, o cuál es tu equipo favorito?

LZK: Yo con una PC puedo hacer lo que sea, no tengo problemas.  Es la necesidad, brother. Si yo tuviera todavía el micrófono de la compu, con eso lo trabajaría. No tendría pedos. Todavía hasta hace un año trabajaba con una computadora de mierda que no tenía ni un giga de RAM. Y ya vendía, hacía mis beats, así concursé en La Caos. Nada de eso me ha detenido nunca. Por una u otra razón he tenido equipo y lo he perdido, pues por la necesidad. Pero siempre he hecho los beats. Hasta que Vi Lohe me regaló una máquina este año: me dijo: “toma, rífate con esta”. A veces voy a otros estudios, con Mac, y no me gusta, pero pues yo me adapto, el sonido está adentro.

LM: ¿Y con quién de todos los artistas que has trabajado te has sentido más cómodo?

LZK: No sé, yo me adapto. Tengo que trabajar según las necesidades de los demás. Yo no soy tanto un melómano, pero si llega un cabrón y me dice: quiero sonar así. Le hago su sonido, sin pedos. No ha habido alguien que llegue aquí y se vaya sin el sonido que quiere. Yo me acomodo. No me buscan por mi sonido sino…

VL: Creo que es al revés…

LM: Estoy de acuerdo… de todo lo que he escuchado, creo que, de Proyecto Marte, de tus manos, sale un sonido que es muy preciso y muy identificable, hay un sello personal, característico.

LZK: Quizá yo no lo note, hago muchos beats.

VL: Hablando de las formas de este cabrón, tenemos una anécdota muy chistosa: una vez vino Bull y Lessar porque teníamos que hacer unos feats. Estábamos aquí en la salita, y Luzock nos dice: “denme un rato, orita les hago ese beat”, y nosotros “va, sin pedos”, y se metió. Llevaba una hora, luego dos horas, dos horas y media y no salía. Él no se tarda tanto, pues se me hizo raro. Entro y me lo encuentro arriba de la computadora dormido. No mames, hermano, estos dos viven bien lejos, estuvimos dos horas y media esperando, para que este cabrón se quedara dormido. Bueno, en quince minutos sale y nos dice, “ya está el beat”, y era una bomba (carcajadas). Esta banda no supo…

LZK: Ya supieron después (risas). Pues es que me ganó el sueño buscando música para samplear…

LM: Cuéntenme otra vez la historia de cómo llegaron a la idea de Proyecto Marte…

LZK: Pues… estábamos allá afuera, estaba solo Montebel, Vi Lohe y yo… Acabábamos de tener un mal trago en otro estudio. Era de noche, y pues estábamos allá abajo. “Hagámoslo nosotros”, dijimos. “Vamos a hacerlo”, y entre todos armamos la idea. Ahora ya estamos en marte, mañana quién sabe… no hay límite hermano.

 

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Licenciado en Creación Literaria por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Ha trabajado en medios especializados del sector eléctrico, y sus colaboraciones se han publicado en El Universal, La Jornada, y suplementos como La Cultura en México.

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