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Tepito, la central de abastos de la droga

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Basta con tan solo dar un par de pasos afuera del metro “Tepito” y comenzar a ver las primeras las primeras lonas y carpas, mismas que se encuentran sobre la banqueta, y algunas que invaden el carril del Eje 1 norte. Y conforme uno sigue adentrándose en las entrañas del Tianguis, se observan infinidad de productos que ofrecen los comerciantes de la colonia Morelos.

“¿Cómo qué andas buscando?, puedes preguntar sin compromiso, chécale es pura calidad”, se escucha constantemente entre los pasillos que durante décadas han implementado los locatarios del lugar con sus puestos.

Relojes, perfumes, ropa de “marca”, tenis, tablets, celulares, puestos de quesadillas, tacos, cócteles y hasta comida corrida, son parte de la variedad de productos que miles de mexicanos y extranjeros pueden encontrar en el Barrio Bravo.

“A lo mejor no es el original, pero sí es de calidad, checa el precio, aquí encuentras de todo”, dice uno de los vendedores a un joven que mira una chamarra de cuero, color negra; mientras su rostro expresa gestos de no estar del todo convencido de comprar el artículo. 

Tepito es uno de los barrios más peligrosos que existen en la Ciudad de México, según la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ-CDMX), lo que se ve reflejado al ser una zona de la ciudad donde mayor concentración de narcomenudeo, venta y distribución de mercancía apócrifa y robada existe.

Esas cuestiones no han sido un  impedimento para que a diario todo tipo de personas sigan asistiendo a comprar: de distintos extractos sociales y culturales, desde señoras, ancianos, jóvenes y niños acompañados por adultos, son el tipo de personas que visitan el tianguis.

Sin embargo, el pasado 18 de junio, ee acuerdo con un reporte de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, varios agentes que hacían un recorrido de vigilancia en la calle Jesús Carranza, aproximadamente a la 1:00 de la tarde, se percataron de dos jóvenes que, al verlos acercándose hacia el Número 22 de la vía, mostraron una actitud “sospechosa”, más aún cuando rápidamente guardaron varios vitroleros en bolsas grandes e intentaron huir en una motoneta de la marca Yamaha.

Hechos que llamaron la atención de los oficiales y emprendieron la persecución en contra de los dos sujetos. Según el mismo informe, una de las personas fue detenida, el cual se le identificó con el nombre de Julio Alberto de 25 años, a quien señalan las autoridades, se le encontró en las bolsas: 15 kilos de marihuana, 73 pastillas psicotrópicas, una bolsa con ácidos y una báscula digital.

No es la primera vez que las autoridades hacen un operativo similar en la colonia Morelos, en febrero del año pasado, decomisaron en 14 viviendas varios kilos de droga, entre las que también se encontraron marihuana, piedra y metanfetaminas.

En dicho cateo y de acuerdo con el reporte presentado, al final se hallaron  poco más de 41 kilos de cannabis, 21 miligramos de metanfetaminas, kilo y medio de enervante y 69 pastillas.

A pesar de que los  operativos que se ha venido realizando desde hace varios años, la venta ilícita de drogas es un negocio que se sigue realizando en Tepito.

Andrés es un joven de 26 años, egresado de la licenciatura en Mercadotecnia, actualmente trabaja en una agencia de publicidad y además dice ser desde hace 5 años consumidor de uso recreativo del Cannabis.

“Tengo casi 9 meses viniendo a la colonia Morelos, un amigo me trajo una vez, y desde entonces aquí es donde vengo 2 o 3 veces al mes a comprarme mis gramos”, dice abiertamente para FrojiMX, mientras que con un tono de voz en broma dice que en este mes solamente había venido una vez.

“Pues así como encuentras a todo tipo de personas que vienen a comprar ropa, zapatos y películas, también ves a mucha banda comprando su café, hay veces en las que uno tiene que hacer fila”, en la cual según él, ha tenido que esperar hasta 20 minutos.

El licenciado en Mercadotecnia describe el lugar como cualquier otro, menciona que está escondido y mezclado entre los puestos donde venden discos de música, playeras, jeans, entre otras cosas.

Sin embargo, a diferencia del reporte presentado el día de ayer por los agentes, donde afirman que era un puesto ambulante, el joven de 26 años asegura que donde compra, es un local de cemento que está condicionado en una de las casas del Barrio.

“Cuando tú vas caminando en medio de los pasillos del tianguis, el ‘punto’ no se alcanza a ver, lo cubren todos los puestos, al que yo voy esta atrás de uno, de hecho esta entre dos lonas que hacen una especie de pasillo para entrar. Cuando hago fila pues me formo sobre la banqueta.”

Al cuestionarle al joven sobre si alguna vez ha entablado alguna conversación con las otras personas que también hace fila: asevera que solamente ha intercambiado algunos comentarios, pero nunca ha hecho una amistad.

“Me he encontrado todo tipo de personas, he visto señoras, parejas de novios jóvenes, desde chakas hasta roqueros, de todas las edades. Una vez adelante de mí, entró un señor ya grande, iba bien vestido, yo cálculo que debía tener más de 50 años, creo que lo que compró era porque iba hacer unos tés y no sé qué más, el chiste es que lo usa para su salud, pero lo más curioso es que cuando se despidió dijo ¡Gracias joven, que Dios lo Bendiga!, eso me dio mucha risa porque no es muy común que un señor que acaba de comprar su mota, te dé la bendición.”

Andrés declara que en la “narcotiendita” siempre está atendida por el mismo sujeto, y menciona que siempre se atiende a un cliente a la vez o a lo mucho dos, y que al momento de comprar es como en cualquier otro lugar, las personas que lo visitan siempre se toman su tiempo y nunca las presionan.

“El local no es muy grande, es nada más un cuartito, donde está el chavo que atiende, hay varias repisas que sirven como mostradores y, encima están los frascos con la marihuana. Cada uno tiene en una hoja escrita con los nombre del tipo de mota que es y también trae su precio, a diferencia del que salió ayer en las noticias, ellos no tienen los letreros de que venden tachas, ácidos y cocaína, si tienen pero hay que preguntar. A parte no es la única, en todo el barrio hay, dicen que si te adentras más hacia donde están las vecindades venden más y esos no necesitan estar escondidos, pero más para allá yo ya no voy”.

Mango Miel/ Foto: Reproducción

El joven trabajador de una agencia de publicidad asegura que existen distintos precios según la variedad de la hierba, las cuales varían desde los $10 hasta los 90$ pesos el gramo, y que él suele gastar en cada visita de $150 a $250 pesos, y que los tipos de cannabis que se venden son:

Oggy Kush $20.00

Mango Miel $20.00

Verde Lemon $10.00

Halloween $7.00

Oggy Diablo $90.00

Hydro Khalifa $80.00

California $40.00

“Yo casi siempre compro de las de $10 o $20 pesos, mientras más alto es el precio de mejor calidad es la mota, la fumo más para quitarme el estrés y la ansiedad que me provoca el trabajo o mi novia. Y por curiosidad he preguntado acerca de las otras cosas que ahí venden, y pues el cuadro de LSD cuesta $70 pesos, la bolsita de coca escuché que está en $350 pesos. Y el precio del Wax es de $200 pesos el gramo.”

Hydro khalifa/Foto: Reproducción

El Wax según el portal www.cannabis.info, es un tipo de hachís butano, y su preparación consta de utilizar un gas licuado como disolvente que sirve para los principales elementos cannabinoides de la marihuana. Dicha sustancia puede contener un 80% por ciento más concentración del THC. Este tipo de producto se consume a través de vaporizadores, bongs y pipas de hachís.

Wax Weed/Fotografía: Reproducción

La cera, como también es conocida, es un químico que se empezó a traficar fuertemente en 2016 y fue detectada en Honduras, la cual se ha popularizado fuertemente entre los consumidores, y ha mermado una vez más la lucha que sostiene el gobierno en contra del narcotráfico.

“Yo trato de no hacerle daño a nadie, ni quiero perjudicar a México, lo hago para uso personal, me considero un buen ciudadano, pero mientras haya más operativos, las venta ilegal y su consumo no se va a detener, hay que buscar nuevas estrategias, a mí me gustaría que se aprobara el uso lúdico y que hubiera dispensarios o que se permita el auto cultivo, yo no quiero marihuana que siga costándole sangre a otras personas”.

Concluye Andrés de 26 años, quién con un comentario acompañado de una pequeña risa, asegura que de seguir los operativos en el Barrio Bravo, buscará nuevos lugares o sino adaptar un lugar en su departamento donde pueda cultivar. Aunque asegura, en la mayoría de las ocasiones, los policías que vigilan la zona, siempre están estacionados a un lado del tianguis y nunca están haciendo nada, más que platicando recargados en la patrulla.

Tepito: Así extorsionan en el Barrio Bravo

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Periodista independiente, graduado de la Maestría de Periodismo Político, en La Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha trabajado como reportero y editor web, en medios como: Revista Variopinto, y Revolución 3.0.

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