Argumentando ecología e inclusión, la UNAM decidió realizar todos sus exámenes de admisión en línea. Para ello destinó más de 100 millones de pesos a una empresa que, presumiendo ser la mejor opción para esta tarea, no pudo cumplir con una regla básica: evitar trampas. Ahora, la Máxima Casa de Estudios tendrá que hacer otro gasto de alrededor de 20 millones de pesos para intentar recuperar algo de credibilidad.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra en una de las peores crisis de credibilidad de su historia. Los resultados del examen de admisión del nivel licenciatura para el ciclo escolar 2026-2027/1 arrojaron la enorme sospecha de trampas generalizadas cometidas por los aspirantes.
La razón detrás de la desconfianza: la gran cantidad de calificaciones casi perfectas. En los últimos años apenas el 3.5% de los estudiantes superaron los 100 aciertos de las 120 preguntas de la prueba, en esta edición el porcentaje se quintuplicó al 16.5%. Mientras que los casos que obtuvieron 110 aciertos o más se sextuplicaron al pasar del 0.9% al 5.5%.
El origen detrás de la crisis tiene nombre y apellido: Territorium Life. La empresa firmó un contrato abierto de más de 100 millones de pesos con la Máxima Casa de Estudios para realizar todos los exámenes de admisión de este año: bachillerato, licenciatura, así como el sistema de educación abierta y a distancia conocido como SUAyED.

El fracaso de Territorium Life en garantizar un escenario de parcialidad durante la aplicación de las pruebas de selección y, por lo tanto, la desconfianza de los resultados obligó a la UNAM a suspender las inscripciones al ciclo escolar y a conformar un comité técnico de expertos para revisar el proceso de ingreso a la licenciatura.
La recomendación del comité, y que acató la universidad, fue realizar un examen de control presencial a los aspirantes que sí fueron aceptados y a quienes obtuvieron cuando menos los aciertos mínimos requeridos para ser seleccionados en la carrera que eligieron. Esto con el fin de verificar los resultados.
Considerando los gastos en años anteriores, ahora la UNAM tendrá que desembolsar alrededor de 20 millones de pesos para realizar esta nueva prueba. Mientras tanto, a la empresa sólo podrá sancionarla con apenas el 10% del valor del contrato.
Un contrato de 100 millones sin cumplir
El 23 de marzo pasado la UNAM firmó un contrato abierto con Territorium Life por la realización de todos los exámenes de admisión para este año. Por este servicio, la universidad pagaría un mínimo de 40.7 millones y un máximo de 101.7 millones de pesos, dependiendo cuántos aspirantes realicen la prueba.
El Anexo Técnico del contrato, en el apartado de Requerimientos Generales, se enlistan una serie de requisitos que la empresa debía cumplir para evitar trampas durante la celebración de la prueba en línea.

Estos requerimientos van desde verificar la identidad del aspirante y su permanencia durante el examen de admisión, pasando por el bloqueo de aplicaciones en el equipo, uso de múltiples monitores, proyección de pantalla y acceso simultáneo desde diferentes dispositivos, hasta captura de imagen y audio, así como la detección de comportamientos no permitidos, generación de alertas en tiempo real y registro automático de las evidencias.
Y aún así hubo una cantidad hasta ahora desconocida de posibles trampas durante la prueba. La respuesta sencilla es evocar la incapacidad de Territorium Life, sin embargo, hay dos detalles en Anexo Técnico que puede que lo explique: primero, se contrató sólo a un supervisor por cada 150 postulantes; segundo, la mayoría de las tareas para evitar las irregularidades se la encargaron a la inteligencia artificial.

Aun así, la empresa contratada por la UNAM tiene la posibilidad de revisar los 158 mil 712 exámenes de admisión realizados y el comportamiento de los aspirantes considerando que, según el contrato, guardaron audio y video de todo. Sin embargo, la comisión técnica no puso este asunto sobre la mesa.
Sobre las responsabilidades que pueden caer sobre Territorium Life, la UNAM tiene dos caminos que no son excluyentes: rescindir el contrato, considerando que aún hay otro examen pendiente para la modalidad SUAyED, y el pago por daños y perjuicios que sólo asciende al 10% del pago, es decir, no más de 10.1 millones de pesos.

20 millones de pesos por el examen de control
La realización del nuevo examen de control de la UNAM como solución a la crisis podría costar alrededor de 20 millones de pesos, según cálculos conservadores realizados con información oficial.
La universidad precisó que esta prueba será realizada de manera presencial y contará con la participación de alrededor de 58 mil aspirantes, entre aquellos que sí se quedaron en la carrera de su elección y quienes no pero alcanzaron los aciertos mínimos requeridos para serlo.

De acuerdo con datos de la UNAM, en 2025 se destinaron 49.2 millones de pesos para hacer el examen de admisión presencial a la licenciatura que contó con la participación de 156 mil 106 estudiantes. Mientras que en 2024 el monto fue de 57.7 millones de pesos por 143 mil 427 postulantes.
Considerando que los 58 mil candidatos que la universidad espera realicen el examen de control son alrededor del 40% de una prueba de ingreso ordinaria, en proporción esto sugiere que se gastarán aproximadamente 20 millones de pesos en la nueva evaluación extraordinaria.
Esta cifra es conservadora considerando el aumento de la inflación y la premura para realizar el examen de control, por lo que podría ser más.
Ecología e inclusión, los argumentos detrás del examen en línea
En 2025, cuando la UNAM comenzó a implementar los exámenes de admisión en línea sobre la opción presencial, siendo su primera prueba con la modalidad SUAyED, usó como argumento la ecología y la inclusión.
Un documento firmado por la directora general de Administración Escolar de la UNAM, Ivonne Ramirez Wence, detalla los beneficios medioambientales de realizar el proceso de ingreso mediante esta modalidad.
Considerando 450 mil aspirantes de licenciatura, bachillerato y SUAyED al año, Ramírez Wence aseguró que el examen en línea significaría un ahorro de mil 920 árboles, hasta 320 millones de litros de agua y 80 toneladas de dióxido de carbono que se necesitan para producir la 16 millones de hojas que conforman los exámenes de admisión.
La directora general de Administración Escolar de la UNAM añadió a la reducción del impacto del medio ambiente que ya no habría desplazamiento de personas para acudir a las sedes y realizar la prueba de forma presencial que incluye a 400 mil familias, 3 mil 700 trabajadores y alrededor de 120 vehículos.

Todo lo anterior sin mencionar los 64.8 toneladas de basura en alimentos y bebidas generadas durante los días de examen.
Además, en una nota publicada en la Gaceta de la UNAM el 26 de enero pasado, la misma Ramirez Wence aseguró que con la modalidad en línea habrá más inclusión en los exámenes de admisión ya que le facilitará hacerlo para aquellos que tengan problemas para moverse a las sedes, desde motivos de salud hasta por distancia.
En la nota, la directora general de Administración Escolar de la UNAM añadió que también facilitará que personas de distintas entidades del país y hasta del extranjero tengan la posibilidad de realizar la prueba de ingreso.
Este último dato, el de la inclusión, podría debatirse, ya que el examen de admisión de este año fue al que menos aspirantes se inscribieron de los últimos tres años.