Durante más de 16 años la empresa Restaurantes Grogi ganó todas las licitaciones para alimentar a los médicos del Hospital General de México y recibió contratos por casi 400 millones de pesos, pero cuando obtuvo el acuerdo gubernamental más grande y ya comenzaba a expandir su imperio a otras instituciones de salud le dio comida contaminada que enfermó a más de un centenar de trabajadores, entonces se acabó su reinado.
El Hospital General de México, el más grande del país y de Latinoamérica, enfrenta una de sus peores crisis sanitarias e institucionales luego que un brote de gastroenteritis infecciosa aguda enfermara a –al menos– 135 médicos residentes y de alta especialidad, de los cuales 41 tuvieron que ser hospitalizados.
El origen del brote que provocó vómito, diarrea, dolor abdominal y febrícula a más de un centenar de trabajadores de la salud, según la versión oficial de la Secretaría de Salud, fue comida contaminada por bacterias Salmonella spp. y Escherichia coli enterotoxigénica provenientes del comedor institucional del hospital.
Este comedor se encontraba subrogado y estaba a cargo de la empresa Restaurantes Grogi, cuyo contrato fue suspendido tras el incidente.
Con esta decisión, la Secretaría de Salud finalizó –sin quererlo– con el reinado que se vivía en el comedor del Hospital General de México, uno que llevaba más de 16 años ganando todas y cada una de las licitaciones para alimentar a sus médicos.
Un imperio que buscaba extenderse a otras instituciones y que ya había conseguido sus primeros contratos plurianuales y multimillonarios dentro del sector salud.

Más de 16 años, 11 contratos y casi $400 millones
Cuando comenzó el brote de gastroenteritis infecciosa aguda, el 31 de agosto pasado, Restaurantes Grogi estaba a un día de cumplir su primer año con el nuevo contrato para alimentar médicos del Hospital General de México.
Se trataba del mayor acuerdo que había firmado hasta entonces con la institución de salud: un contrato abierto hasta por 130.3 millones de pesos por dos años y cuatro meses de servicio que vencía el último día del 2027. No pudo cumplir ni la mitad.
Pero Restaurantes Grogi no era un novato. De hecho controlaba el comedor del Hospital General desde –cuando menos– 2010, que es el último registro público del que se tiene acceso.

Antes del último acuerdo, la compañía ya había celebrado diez contratos anteriores, muchos de ellos con ampliaciones de vigencia y montos, que suman 258.3 millones de pesos.
Esto quiere decir que Restaurantes Grogi ya sumaba en su historial negocios por casi 400 millones de pesos solamente con el Hospital General de México.
Y no lo hizo por adjudicación directa, cada uno de los contratos los obtuvo por licitación. A nadie le pareció extraño que la misma empresa ganara los concursos y sobreviviera al paso de cuatro presidentes, de tres partidos políticos distintos, más seis secretarios de Salud y otros cuatro directores generales.
Detrás de la empresa están los hermanos Sieiro Rodríguez, Emilio y Julian, ambos aparecen como apoderados legales de Restaurantes Grogi, tanto en los contratos como en documentos del Registro Público del Comercio.
Aunque también aparecen en otra media docena de empresas como socios que van desde el giro restaurantero y turístico, hasta la administración de franquicias, la prestación de servicios de personal y la comercialización de productos.

El reinado se estaba expandiendo más allá del Hospital General
Con el control del comedor del Hospital General de México, Restaurantes Grogi comenzó a buscar expandirse en otras instituciones del sector salud.
A mediados de 2022, la empresa firmó un contrato abierto con el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) por hasta poco más de un millón de pesos para alimentar a su personal desde el 19 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 2022, apenas tres meses y 12 días.
Al año siguiente, Restaurantes Grogi firmó otro contrato abierto con el Inmegen, esta vez hasta por 2.6 millones de pesos de nuevo para alimentar a los trabajadores del instituto del 3 de abril hasta 31 de diciembre de 2023.
Pero el gran negocio de la compañía vino un año más tarde, de la mano del Instituto Nacional de Rehabilitación: hasta 220.8 millones de pesos para alimentar a los empleados, pero también a los pacientes.

El contrato aún no termina, comenzó el 1 de abril de 2024 y se extiende hasta el 31 de diciembre de este año.
Ahora no sólo son los trabajadores los que podrían estar en riesgo de comer alimentos contaminados, sino también los pacientes quienes ya llegan en un grado de vulnerabilidad, ya que el instituto no ha anunciado que vaya a tomar alguna acción tras el brote infeccioso en el Hospital General de México.
¿Y las sanciones? Entre migajas y nada
El documento firmado entre el Hospital General de México y Restaurantes Grogi contempla sanciones económicas mínimas por incumplimientos de contrato.
En el caso de fallas en las características, especificaciones o calidad del servicio, entre ellas alimentos en mal estado, descompuestos o problemas de higiene, se establece descuentos de apenas el 1%, pero no sobre el monto total de 130.3 millones de pesos, ni siquiera el anual de 55.8 millones de pesos, sino por el servicio del día afectado.
El acuerdo también incluye sanciones por otros incumplimientos calculadas al 5%, pero también sobre el costo unitario del consumo diario de comidas y antes de impuestos, es decir, aún menor.
Inclusive, el contrato obliga específicamente a Restaurantes Grogi a realizar cada trimestre análisis bacteriológicos aleatorios de los alimentos preparados, mediante laboratorios acreditados, y entregar los resultados al hospital. Si no lo hace, se le sanciona con el 5% del costo total del consumo del día por cada día de atraso.

Lo máximo que, según el documento, el hospital podría obtener son los 5 millones de pesos que la empresa tiene que pagar como parte de la póliza de responsabilidad civil que cubre, entre otras cosas, lesiones corporales al personal del Hospital y a terceros.
Mientras tanto, ni la Secretaría de Salud ni el propio Hospital General de México han informado públicamente que se vaya a iniciar alguna investigación para sancionar a Restaurantes Grogi por darle comida contaminada a los médicos.
Por su parte, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno anunció que inició las indagatorias correspondientes contra los servidores públicos responsables y la empresa encargada del comedor