Atrás quedaron los viejos discursos de Morena y de la histórica frase mexicana de “¡Sufragio efectivo, no reelección!” y hoy es un permiso otorgado por la dirigencia a los diputados de la bancada guinda que quieran ver su nombre otra vez en la boleta electoral en 2027.
Apenas el año pasado, en febrero, la hoy senadora morenista con licencia, Julieta Ramírez, proclamaba: “La reelección rompe con la equidad de la contienda, deja a otros en desventajas y monopoliza las decisiones en las manos de unos cuantos”. Hoy su partido dio manga ancha al movimiento, y se olvidaron —al menos en San Lázaro— de “la renovación continua y permanente de los representantes populares para evitar la acumulación y el apego al poder”. ¿Les dirá algo a sus pares de la Cámara baja?
No es una casualidad que 277 morenistas busquen encabezar una Coordinación de la Defensa de la Transformación, pero no hay espacio para tantos por un cargo. Es una negociación, y el premio de consolación para aquellos a quienes no les alcance en las encuestas internas, de los 41 diputados apuntados (hasta ahora) por una gubernatura.
Tan lo saben que la convocatoria para la reelección de legisladores será a finales de agosto, antes del comienzo del nuevo periodo ordinario de sesiones en San Lázaro, mientras, se desvelarán los nombres de los coordinadores del movimiento tras el mensaje del Segundo Informe de gobierno de Claudia Sheinbaum.
Hoy la misión es enaltecer la labor presidencial rumbo a este mensaje y después vendrán los arrebatos personales. Normal, pues los legisladores siempre terminan perdiendo el foco y ven la próxima boleta como el objetivo y no las promesas incumplidas.
Pero para no pensar así es que nuevamente Ricardo Monreal, líder de la bancada guinda en la Cámara baja, negoció y ganó —¿cómo le hará?— que ningún legislador se separe del cargo y permanezca en funciones si busca su reelección. Sabe que una salida masiva de camaradas pondría en peligro el dominio legislativo del último año de esta Legislatura.
Y no es cosa menor, tiene al menos 20 asuntos pendientes por resolver el Congreso, ahí están la legislación secundaria sobre nulidad de elecciones por intervención extranjera; la expedición de la Ley General para prevenir, investigar y sancionar el delito de Feminicidio; la regulación de redes sociales y de la Inteligencia Artificial; la reforma en materia de movilidad y migración; ¡el Paquete Económico 2027!, y otros pendientes más.
Todo debe ser aprobado —en su caso— en el periodo ordinario de sesiones, que inicia el 1 de septiembre.
Por eso no quiere que la mayoría pida licencia —no es obligación de ley—; consideró que pueden hacer su proceso de selección al tiempo que cumplen con los compromisos legislativos encomendados por la Presidenta. En algunos casos, ni suplentes suficientes de los diputados hay para tomar las curules vacantes.
En fin, esto ya es como cuando nos regañaba nuestra madre, “que sea la última vez” para buscar la reelección, pues ya hay una reforma constitucional aprobada que suprime esa posibilidad a partir de 2030.
Ahora bien, cuando vean a sus diputados haciendo campaña recuerden la frase morenista: “La verdadera democracia es el poder del pueblo. Solo el pueblo pone y solo el pueblo quita”, a ver si siguen siendo los mismos (literal, quienes buscan reelegirse) o ese priismo rancio que dicen combatir.
Y esto apenas comienza, aunque ya se están peleando.