Harumy

Con cuatro años, Harumy fue testigo del feminicidio de su mamá

24 agosto, 2023

Harumy es una pequeña de 12 años a la que le gusta ver series, manga y animes, particularmente la serie Demon Slayer, los episodios que más disfruta son los que tienen como personaje principal a Tanjirō Kamado, el protagonista de la serie de manga y anime Kimetsu no Yaiba. 

Tanjiro es un adolescente que emprende una búsqueda para restaurar la humanidad de su hermana, Nezuko, quien se convirtió en un demonio después de que su familia fuera asesinada por Muzan Kibutsuji. 

Después de un encuentro con Giyu Tomioka, un cazador de demonios, es reclutado para convertirse también en uno y así ayudar a su hermana a volverse humana de nuevo y vengar a su familia. 

Cuando llegamos a visitar familias y hay niños, tratamos de tomarles en cuenta para conocer también sus sentimientos, a quienes la vida les ha mostrado uno de los lados más dolorosos, como perder a su mamá luego de ser asesinada en manos de su padre, quedándose huérfanos cuando su padre va preso o se da a la fuga, y llenos de mil dudas que difícilmente tienen respuestas.

Sandra Morenos Salinas o Sandy, como su familia le decía de cariño, nació el 22 de julio de 1991, la segunda hija de Sandra y Roberto, una niña muy alegre, risueña, soñaba con ser artista. 

“Me obligó a llevarla a una audición para ‘Juguemos a cantar’, quería ser actriz, siempre cantaba y para todo actuaba”, recuerda con nostalgia Sandra. 

Luego de que naciera su última hija, Sandra y Roberto, padres de Sandy decidieron separarse, por lo que Sandra se tuvo que hacer cargo de trabajar para los cuatro, todos estudiaban. 

Sandra se la pasaba trabajando para sacar adelante los gastos, muchas veces sus hijos le recriminaron por dejarlos solos mucho tiempo, ese fue uno de los grandes reclamos de Sandy.

“Frida, tenía que trabajar para sacarlos adelante”, aclara Sandra.

Sandy conoció a Salvador Godínez Juárez cuando cursaban la preparatoria, a finales de 2008. 

El 20 de noviembre de 2010 nació la pequeña Harumy, Sandra le hizo saber a la joven madre que no dejaría que perdiera la escuela, por lo que Sandy terminó la preparatoria y siguió. 

Ahora trabajaba y además estudiaba la carrera de contaduría, le gustaban los números. 

“Él era muy problemático, cuando lo corrieron de la preparatoria Sandy se molestó con él, incluso yo le dije, si vas a estar con mi hija tienes que seguir estudiando y les ayudé” expresa Sandra.

La joven se fue a vivir a casa de sus suegros con Salvador y su pequeña. Sandra me comenta que nunca vio nada raro. Violencia, solo en una ocasión que se pelearon, Salvador la sacó a la calle y le quitó a la niña, por lo que Sandra acudió al domicilio de los padres de Salvador y preguntó por su hija, solo con la intención de ver a la niña.

“Cuando entré a la casa vi a la niña, me acompañó mi hermana, yo intente llevarme a la niña, pero la familia completa empezó a golpearnos, vi que tenían machetes, intentaron ahorcarme y termine saliendo de ahí porque me dio mucho miedo que nos mataran”, relata Sandra.

Harumy
Sandy, la mamá de Harumy. Foto: Especial

En ese momento acuden a levantar la denuncia por agresiones y maltrato, llegan a un acuerdo de “civilidad”, Sandy regresa con Salvador, pero ahora se van a vivir a casa de Sandra y su familia.

Se separaron en ocasiones, el sujeto se quedaba en su casa. Sandy continuaba trabajando y estudiando, él vivía de vender películas. 

Aquel 29 de noviembre de 2014, Salvador llegó a su casa, pidió permiso para ver a la niña, Sandra cansada le pide a Sandy que la despierte a las 4 de la mañana para irse a trabajar. 

El 30 de noviembre el que la despierta es Salvador diciéndole que Sandy no despierta, la madre desesperada corre a la habitación intenta reanimarla dándole respiración de boca a boca, hizo todo por intentar reanimarla, el sujeto permanecía de pie a lado de la cama.

Hace un par de semanas que fui a los padres de Sandy, cuando llegué, Sandra bajó rápidamente para decirme que la pequeña Harumy no podía estar presente, le cuestione por qué y me dijo, es que desde ese día no hemos tocado el tema con ella, y me cuenta, la niña estaba ahí cuando pasó todo, ella vio todo.

Me llene de preocupación porque trataban de ocultarle algo que la pequeña vio y jamás le habían preguntado cómo y qué sentía. Le hice hincapié en que para era importante hablar con ella, así lo hicimos.

Cuando entré a su casa, Harumy estaba sentada esperando a que llegáramos, como si supiera que por primera vez ella iba a ser parte de esa horrible escena, me presenté con ella, le dije quién era y a qué me dedico, se sentó a mi lado y comenzamos a platicar.

En un primer momento me dijo que no quería hablar de eso porque le dolía, le dije que no se preocupara, que cuando ella se sintiera bien, si era su deseo, platicaríamos. Pidió permiso para ir a su cuarto, y le dije que adelante. 

Iniciamos la conversación de lo que había pasado Sandra y yo, entonces la niña salió, se sentó. 

Ese terrible día, la pequeña Harumy estaba en la cuna a lado de la cama de su mamá. Sandra comentó que aún no entendía por qué ella no escuchó nada, entonces la pequeña levantó su manita y dijo: “porque le tapó la boca, estaban parados, le tapó la boca y la aventó a la cama, empezó a apretar su cuello”, mientras nos mostraba cómo.

Sandra empezó a llorar y abrazó a la niña, es que yo no sabía, expresó. 

Fue entonces que la niña nos contó más detalles sobre lo que a sus cuatro años presenció, nadie reparó en la niña si no mucho tiempo después, ella estaba impávida, con sus manitas aferradas a los barrotes de la cuna, dejó de hablar por mucho tiempo, le daba miedo relacionarse con personas fuera de su círculo familiar. 

Sandra, luego de los hechos, se cambiaba de casa ante el temor de que Salvador (prófugo) la encontrara y la asesinará o a la niña. 

Roberto, su esposo y padre de sus hijos, regresó con ella y juntos empezaron a moverse de un lugar a otro. 

La niña era atendida por psiquiatras que la empezaron a llenar de pastillas, algunos de ellos le decían que tenía estrés postraumático, pues claro que lo tenía y lo tiene, mucho más porque nunca lo había hablado. 

Ese día nos comentaron que la niña era muy agresiva, que cuando se enoja le da por querer ahorcar a sus abuelos, le pregunté por qué, agacho su cabeza y me comentó que sentía mucha desesperación. 

Le prometí llevarle un oso grande para que lo apachurre cuando se sienta así, le hable un poco de lo que es el lugar que ella como niña tiene, hubo un reclamo a su abuelita cuando estábamos platicando y se fue a ese 2014 cuando llegó el cuerpo de su mami para velarla, ella preguntó si ahí estaba su mamá, le dijeron que no. 

Le pregunté qué sintió o pensó, le dijo a su abuela que era mentirosa porque ella sabía que su mami estaba ahí.

Ricardo y el equipo especial de mandamientos judiciales ejecutaron la orden de aprehensión por el feminicidio de Sandy a Salvador el 22 de marzo de 2022. El pasado 31 de julio de 2023 fue sentenciado a 51 años de prisión. 

Un poco de calma llegó para Sandra y Roberto, ese día que estábamos juntos le hizo saber a Harumy sobre la sentencia.

La pequeña, cuando nos despedimos, se veía mucho más tranquila que cuando llegamos, al investigar un poco de los dibujos que le gusta ver, entendí por qué le gusta tanto ese personaje, la historia es algo parecida y tal vez ella esté intentando salvar su humanidad ante todo lo que vivió y con ello vencer el terror que le tiene a aquel monstruo que le arrebató a su mami. 

Harumy ha sido diagnosticada con un sinfín de síndromes y más que hablar y tratar de entender qué pasaba en su mente, solo se limitaron a llenarla de pastillas. 

Sandra, en su afán por protegerla, pensó que era lo mejor, además, ellos son los profesionales y confió en ellos. 

Ahora, está recibiendo terapia por parte de la Comisión de Atención a Víctimas del Estado de México y estoy segura de que con esa fuerza y claridad que tiene saldrá adelante y será un ser pleno y lleno de mucho para dar. Recordando siempre a su mamita Sandy.

Líneas escritas por Harumy que acompañó con un dibujo para su mamá: porque esta vocecita es hoy la voz de su mamá.

Harumy
El dibujo de Harumy. Foto: Especial.

Mi superhéroe es alguien que tiene alas, una diadema en los ojos, vestido de corazones y botas. 

Ella quiere que se haga justicia por su muerte y ahora está feliz porque lo sentenciaron a 51 años. 

Su pareja la mató enfrente de su hija de 4 años, Sandra. Ángel superhéroe controla la felicidad.

Harumy.

 

                                                                                                                Agosto 2023

Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la Ausencia.

P.D. Cada uno de los textos expuestos en este espacio, son con autorización y acompañamiento de las víctimas. Porque solo somos la extensión de su grito de justicia.

@FridaGuerrera

@vocesDLAusencia

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