Periodismo Independiente

Plaza Pública: Redescubriendo a Granados Chapa

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El día de hoy se cumple 6 años de aquella tarde del 2011 cuando nos enteramos de la muerte del periodista mexicano Miguel Ángel Granados Chapa, quién días antes, el 14 de octubre se despidió de sus lectores con la frase “Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós“, y de su tradicional columna “Plaza Pública”.

Un espacio que estuvo presente en la vida política del país durante 34 años, que vio su primer publicación el 13 de julio de 1977, dentro de las páginas del Cine Mundial, tabloide que trató principalmente temas de espectáculos y dedicaba en pequeños espacios sobre temas que tuvieran que ver con la coyuntura nacional de México, pero que poco a poco fue llamando la atención del gobierno, de legisladores, diputados, periodistas y demás público que fue uniéndose al gran número de lectores que desde Excélsior ya seguían a Miguel Ángel.

Y es que hablar de Grados Chapa, es hacer todo un recuento de por lo menos de los últimos 40 años de la historia periodística y política del país, pues trabajó en todo tipos de medios, desde escritos, televisión y radio.

Fuera dentro de Canal 11, Radio Educación, Radio UNAM, Proceso, La Jornada, El Reforma, El Unomásuno, Sin importar el medio en el que estuviera, siempre lograba captar la atención de los mexicanos hasta el grado de convertirse en una de las lecturas obligadas en los periódicos.  

Y ahora que estamos a 3 días de que se cumpla un mes del sismo de 7.1 grados que azotó a la parte central de la república, y que tuvimos la oportunidad de ver cómo, por medio de internet, de las redes y demás medios, la población en general pidió tanto a los legisladores, a los gobernadores los partidos políticos y al mismo gobierno; quienes en primeras declaraciones se negaros y escudaron detrás de la “ley”, a regresar el erario para el apoyo y la reconstrucción de la infraestructura dañada.  

Por ello, me fue inevitable recordar el libro que Humberto Mussacchio, escribió sobre Granados Chapa, el cual llamó “Un periodista en contexto”, y en el que rememora el lunes 24 de agosto de 1981, cuando publicó su Plaza Pública con el título de “El Rancho de Tenancingo”, dentro del diario Unomásuno.

Texto que fue dirigido directamente para el entonces presidente José López Portillo, pero mismo que inició recordando cuál debe ser el papel de un periodista en la vida política del país.

“Asegurando que el periodista siempre debe ejerce con responsabilidad, teniendo presente los prejuicios sociales de la práctica,  y abstenerse de trabajar a partir de un rumor, aunque la ésta involucre al Jede de Estado. Sin embargo –agrega- cuando uno se encuentra frente a situaciones que no siento propiamente rumores, no adquieren tampoco fuerza de verdad demostrable pero forman convicción moral, entonces se plantea el dilema de si debe abordarlos o no.”

Posteriormente comienza a hablar que las proximidades de Tenancingo, en el Estado de México, ya hace un rancho que había quedado listo para ser entregado a su propietario. Un lugar que abarcaba por lo menos 80 hectáreas, y que contaba con caballerizas y cuyo valor estaba ostentado en alrededor de 60 millones de pesos.

Aquel lugar; demandaba Granados Chapa, era un regalo que el entonces gobernador mexiquense, Jorge Jiménez Cantú tenía planeado obsequiar al presidente López Portillo. Siendo o no un caso de nepotismo o que haya sido un lugar construido con dinero del erario, el autor de la Plaza Pública, veía con indignación como en un país donde existen tantas personas en pobreza, sus gobernantes se construyen y regalan ranchos que valen millones de pesos.Cerrando con la frase “estamos ciertos de que, ofrecido el oneroso regalo, no será aceptado.”

No fue hasta el siguiente miércoles cuando en la redacción del diario, llegó una carta dirigida para el columnista mexicano, misma que fue publicada en la páginas del tabloide con el antetítulo: “Carta de José López Portillo a Miguel Ángel Granados Chapa”.

Miguel Ángel Granados Chapa

Entre líneas, el presidente confesaba que aquella Plaza Pública, la había visto como un espejo que le hizo ver reflejada su imagen ante la opinión del pueblo. Situación que lo llevó a tomar la decisión de “no caer en la tentación”.

Aquella tentación “Grande”, como el expediente la  llamó, era un regalo que si bien, no estaba prohibido dentro de la leyes mexicanas, era un presente por parte de un grupo numeroso de amigos del Estado de México.

La carta escrita y firmada a mano por el presidente, describió al racho de 60 hectáreas como un  lugar en el que 20 de ellas era de ladera cultivable. Un lugar en el que podía practicar actividades que para él eran gratas, como: tiro de pistola, caballerizas, una pequeña alberca, gimnasio, una cancha de tenis, una cabaña para pintar y amplias instalaciones de casa y servicios.

López Portillo cierra el manuscrito, afirmando que la “idea de vivir en ese lugar, aislado, para ser el mejor ex presidente de México, era muy tentadora…con verdadera tristeza de presunto propietario rural, he resuelto no aceptar.”

Plaza Pública: la última vez en que nos encontramos

A 6 años de la última Plaza Pública que llevó por cabeza “De coalición a coalición”, es una columna que si volvemos a leer y cambiamos un poco el nombre de los actores políticos que menciona, parecería que estuviéramos leyendo un artículo que habla de la actualidad del país.

En aquellas líneas, Granado Chapa, advertía de una alianza entre el PAN y El PRD, con el plan de frenar al PRI, rumbo a las elecciones presidenciales del 2012. Misma cuestión que hoy vemos cumplida con el “frente amplio” compuesto entre panista y perredistas con el fin de evitar el triunfo de López Obrador y MORENA, rumbo a lo comicios del 2018.

Y de una reforma constitucional iniciada por el ex senador Manlio Fabio Beltrones, para introducir un gobierno de coalición que pueda configurarse aun entre partidos que hayan contenido por la presidencia, todo con el fin de hacer un intento por consolidar sus entonces intenciones por la candidatura a la presidencia.

Miguel Ángel fue un periodista que vio nacer muchos medios de información, y que vivió muchos pasajes históricos de la vida política de México. También experimentó muchos capítulos que dañaron la libertad de prensa.

El mismo hombre que fue citado por Vicente Leñero en el libro de “Los Periodistas”, y donde pedía a sus compañeros periodistas, entre ellos Julio Scherer, salir del edificio de Excélsior: “Un enfrentamiento tendrá consecuencias trágicas, y nada ganaremos porque podremos hacer el periódico, y mantenernos acuartelados aquí por mucho tiempo, yo pienso que debemos salir ahora dignamente, pero esa es una decisión y una responsabilidad personal, yo asumo la mía y me voy.”

Julio Scherer y Vicente Leñero

Y no solamente le tocó vivir el golpe en contra de uno de los periódicos más influyentes a nivel mundial de aquel entonces, sino también, sufrió con el que él mismo llamó como “el primer asesinato de la narcopolítica en México”, refiriéndose así a la muerte de su padre periodístico Manuel Buendía, quién murió a manos de un sicario el 30 de mayo de 1984.

Y es que aunque ya han pasado poco más de 30 años desde aquellos acontecimientos, es preocupante que México, siga atrapado dentro de este pantano de impunidad y corrupción. El país en el que desde que se dio “la transición a la democracia” se han asesinado a más de 111 periodistas.   

Y ante estos escenarios de impunidad en los caso de periodistas asesinados y violentados, nos que recordar las palabras de Miguel Ángel Granados Chao: “La censura a veces empresarial, a veces gubernamental, a veces es simulada, a veces es directa, abierta: hay que enfrentarla según el modo, según quien la ejerza. No hay solo modo de enfrentarse a ella…salvo el ejercicio de la Libertad de Expresión”.

 

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Periodista independiente, graduado de la Maestría de Periodismo Político, en La Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha trabajado como reportero y editor web, en medios como: Revista Variopinto, y Revolución 3.0.

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