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Violencia en pareja: cuando el hombre es víctima

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El teléfono sonó en una de las sedes de la Cruz Roja en Saltillo, Coahuila. Eran las 8:30 horas del 21 de abril del 2017, la llamada de auxilio solicitaba la presencia de paramédicos al 456 de la privada Landín, en la colonia homónima, ya que un hombre de 27 años se había caído desde la azotea de su casa.

La ambulancia no tardó en llegar. Los médicos atendieron inmediatamente al joven, quien se identificó como José Eduardo Santiago López, estudiante de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

Eduardo relató a los paramédicos que había subido a la azotea a darle alimento a sus perros, sin embargo dio un mal paso y cayó.

El estudiante registraba golpes en la quijada y diversas lesiones en las manos, rodillas y tórax, los cuales no se generan usualmente al caer.

Tras una primera valoración, los trabajadores de salud determinaron que el joven necesitaba sutura, por lo que fue llevado a las instalaciones de la Cruz Roja para que se le realizaran las curaciones necesarias.

Ya en el hospital, Santiago López confesó que las agresiones se las había provocado su pareja y que fingió haber caído del techo para ocultar los hechos.                             

Sus vecinos confirmaron lo confesado por el estudiante, pues aseguraron que José Eduardo se ha visto involucrado en diversas peleas, por las que es usual que solicite ayuda médica.

Incluso las autoridades de Saltillo tienen registro de las agresiones que han sanado del hombre de 27 años tras las discusiones con su pareja, las cuales, generalmente, terminan en riñas.

El estudiante habría sostenido una pelea a golpes con su pareja, por lo que llamó los números de emergencia reportando un incidente diferente, quizá para evitar represalias, la presencia policiaca y llamar la atención.

El caso del José Eduardo Santiago López quedó ahí, no se registró denuncia alguna.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ocho de cada 10 jóvenes son maltratados por sus novias, ya sea de manera física, psicológica, sexual y hasta económicamente.

El Inegi detalla que de cada cuatro casos donde el hombre resulta agredido por su pareja, sólo uno denuncia.

Los hombres no denuncian por vergüenza” asegura Irene Moreno, experta en temas de violencia de género, en entrevista con FrojiMX.

Moreno expone lo que pasaría por la mente de una víctima varón si se plateara la posibilidad de ir a denunciar: “¿Yo como hombre voy a ir a decir que me maltrata mi mujer?, o sea, ¿qué van a decir de mí? o peor aún ¿las autoridades me van a creer?”.

Esto provoca que los hombres se callen, se aguanten o terminen la relación sin denunciar.

Para sexóloga de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), esto es consecuencia de una sociedad machista, en la cual el hombre tiene que aguantarse.

“El machismo impide que el hombre exprese sus sentimientos”, sentencia Moreno.

Irene detalla que siempre han existido mujeres maltratadoras, sin embargo, no es hasta en los últimos años cuando los hombres se comienzan a dar cuenta que son maltratados.

Moreno reitera que es importante no diferenciar la violencia, ni dejar a la mujer como la única víctima.

“Hay que homogeneizar el combate a la violencia. La violencia es violencia independientemente quien la ejerza. No es menos porque la mujer sea la victimaria, ni más porque el hombre sea el victimario”.           

Sobre las causas de una relación que se torna violenta, Irene comenta: “Venimos de una sociedad donde hay mucha frustración, en la que hay demasiado abuso, sin mencionar la violencia en la que nos hemos sumergido en los últimos años. Esta manera no propositiva de relacionarlos es reproducido en los medios y lo aprendemos”.

Las políticas públicas y campañas contra de la violencia de género regularmente va dirigida a las mujeres, pues son ellas las que más lo padecen, sin embargo, el hombre maltratado se ve excluido ante la posibilidad de hacer un cambio en su relación violeta.

“A diferencia de las mujeres, que muchas veces cuando son víctima de violencia tiene una sociedad que está arropándola, creyéndole y protegiéndola. El hombre en la mayoría de los casos está solo”, sentencia Irene Moreno.

Hablar de violencia de pareja perpetrada por mujeres contra hombres en México es delicado, más cuando el país parece tener una epidemia de feminicidios y violaciones.

“Es un poco osado hablar de violencia doméstica contra hombres, pues al hacerlo era agredida en casi todas las entrevistas. Eso refuerza aún más mi afirmación de que es un fenómeno oculto, no aceptado, no reconocido y rechazado como tal. Evidentemente no es el problema dominante en relación a la violencia en pareja, pero es un problema que se da”, declaró Nelia Tello, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en entrevista con la BBC.

Tello coincide con Moreno sobre el machismo que afecta a los hombres: “Cuando una mujer que es víctima de violencia intrafamiliar muchas veces es doblemente victimizada cuando va a declarar. Imaginemos que un hombre llega a declarar que fue victimizado por su mujer. Es prácticamente imposible. Sería ridiculizado, se mofarían de él y ni siquiera lo aceptarían”.

Tanto Nelia como Irene indican que uno de los factores que influye en la violencia en pareja contra los hombres es el hecho de que están comenzando a cambiar los roles, tanto de varones como de mujeres, donde en muchas familias los hombres han dejado de ser los principales proveedores del sustento económico y, en algunos casos, eso deteriora su autoestima y empodera a las féminas.

En México no existe una organización no gubernamental que brinde apoyo a los hombres que son víctimas de violencia en pareja, en países como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido si los hay.

Una de ellas es ManKind Initiative (Iniciativa Hombres) organización británica sin fines de lucro que han atendido a miles de hombres.

ManKind Initiative recibe entre ocho y 10 llamadas diarias sobre casos de hombres que son agredidos por su pareja.

Alrededor del 90% de los hombres que se han comunicado con la organización británica han experimentado abuso emocional, mientras que 70% sufrió violencia física.

Incluso, el 80% de los que llaman a ManKind Initiative nunca le han contado a nadie la situación en la que viven.

En entrevista con la BBC, Mark Brooks, director de ManKind Initiative, relató algunos casos que definió como desgarradores.

“Las agresiones físicas descritas en las llamadas van desde puñetazos, bofetadas, arañazos y patadas hasta otras formas más extremas, como un hombre al que acuchillaron y otro al que su pareja lo atacó con una tetera eléctrica que tenía agua hirviendo y con una plancha. También hemos tenido casos de hombres envenenados”, contó Brooks.

Para Mark, las peores situaciones son cuando hay niños de por medio. En varios casos llaman hombres que son amenazados por su pareja de llevarse a los niños o ponerlos en contra de ellos.

Enfrentarse a tal escenario, a la posibilidad de perder a sus hijos, es una de las razones que detiene a muchos hombres de denunciar el maltrato.

Si bien, los casos de mujeres agredidas por su pareja son mayores y la normalización de dicha violencia es un claro ejemplo del machismo, minimizar los casos donde el hombre es la victima también lo es. Por lo que se busca homogeneizar la problemática para combatirlo desde todos los frentes.   

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