11 de septiembre, la fecha que cambió dos veces el mundo

15 septiembre, 2017

El 11 de septiembre es una fecha en la que se conmemoran dos acontecimientos que marcaron una nueva era en nuestra historia contemporánea. El primero ocurrió en 1973, cuando Augusto Pinochet se impuso mediante un golpe de estado en Chile, mientras que el segundo aconteció en 2001 con el atentado del 9/11 en Estados Unidos.

Aunque estos acontecimientos tienen casi 30 años de diferencia, ambos tienen un trasfondo obscuro que, pese al tiempo, aún guardan secretos que nos resultan difíciles de conocer y comprender.

Chile, la prueba exitosa

De acuerdo con la investigación realizada por Naomi Klein, todo comenzó con los estudios del Doctor Ewen Cameron, quien trabajó en la CIA en el proyecto MKULTURA, el cual se encargaba de probar nuevos métodos de tortura para extraer información de “fuentes resistentes” a la autoridad, esto se lograba a través de doblegar a las personas mediante un estado de shock.

Con la finalidad de implementar un nuevo modelo económico, Milton Friedman, economista de la escuela de Chicago, decidió llevar el estado de shock a mayor escala, siendo Chile el país que tenía las condiciones necesarias para comenzar con este nuevo orden mundial.

Luego de cuatro candidaturas fallidas a la presidencia, en 1970, Salvador Allende se convirtió en presidente de Chile, sin embargo, dada su ideología socialista, su gobierno representaba un foco rojo para el régimen norteamericano, ya que la Guerra Fría se encontraba en su máximo esplendor y Estados Unidos no quería tener otro vecino incomodo cerca de su territorio.

Debido a sus políticas que ponían en riesgo la inversión norteamericana en Chile, Milton Friedman comenzó a formar a los “chicago boys”, -jóvenes que eran becados en la universidad de Chicago para conocer el nuevo modelo económico- además, a partir de sus inversionistas, comenzó un proceso de desestabilización económica en el territorio chileno, mientras la CIA se infiltraba en pequeños grupos militares para poner fin al régimen de Allende.

De esta manera, la mañana del 11 de septiembre de 1973, el jefe del Ejército, Augusto Pinochet, movilizó a las fuerzas armadas para propiciar un golpe de Estado, dirigiéndose al Palacio de la Moneda, donde Salvador Allende y su gabinete se resguardaban, el resultado fue el supuesto suicidio del mandatario chileno, mientras que Pinochet se designó presidente, dando inicio a una dictadura que terminó en 1990.

Durante la dictadura de Pinochet, se dio cabida a la inversión extranjera, principalmente norteamericana, las empresas estatales se privatizaron y el gasto público se redujo de forma considerable, por otra parte, todo aquel simpatizante con la izquierda e ideologías marxistas, era perseguido y encarcelado, -en el mejor de los casos-.

Al ver las medidas implementadas por las fuerzas armadas, el pueblo chileno quedó inmerso en un estado de Shock, las desapariciones forzadas y la tortura hicieron de la dictadura una de las etapas más cruentas de la historia de Chile, el resultado, 40,000 víctimas aproximadamente.

Un nuevo modelo económico

Debido al éxito obtenido en el territorio chileno, el economista Milton Friedman fue galardonado con el premio Nobel de Economía en 1976, su modelo económico había funcionado a la perfección por lo cual comenzó a ponerse en marcha en el resto de los países latinoamericanos.

Durante la época de los setenta, diferentes golpes de Estado comenzaron a propagarse en el territorio sudamericano; Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, Nicaragua son algunos ejemplos de países que trabajaron bajo los mismos parámetros, reduciendo gasto público y abriendo sus mercados hacia la inversión privada.

La apertura a la inversión privada, principalmente proveniente de Estados Unidos, permitió al gobierno norteamericano enriquecerse y vencer completamente a la Unión Soviética, la cual se desintegró el 25 de diciembre de 1991.

 Tras su victoria en la Guerra Fría, Estados Unidos se convirtió en el país más poderoso del mundo y su influencia se reflejó en el american way of life. Sin embargo, con el paso del tiempo, la “democracia” disolvió a las dictaduras latinoamericanas y la economía norteamericana comenzó a mostrar indicios de crisis.

La Guerra como negocio, el 9/11

Con la llegada de la “democracia” en América Latina, algunos países latinoamericanos decidieron formar mercados económicos comunes, de esta forma, la presencia económica de Estados Unidos sería mitigada, no obstante, esta situación no perjudicó del todo al gobierno norteamericano, quien comenzaba a ver en medio oriente una nueva mina de oro.

Tras la “victoria” obtenida en la Guerra del Golfo, Estados Unidos reafirmaba su poder en el mundo, sin embargo, la riqueza petrolera de los países de Medio Oriente comenzaba a ser de su interés.

La mañana del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos padeció uno de los ataques más significativos de su historia, cuatro aviones se estrellaron en el territorio norteamericano, siendo las Torres Gemelas del World Trade Center eliminadas por completo.

El ataque se calificó de terrorista y se le adjudicó a Osama Bin Laden de la organización para militar de Al Qaeda, de esta manera, el gobierno norteamericano decidió invadir Irak, el tercer país con mayores reservas de petróleo en ese momento.

A partir de este conflicto armado, diferentes divisiones del ejército norteamericano comenzaron a privatizarse para realizar operaciones especiales, por otra parte, las ciudades destruidas eran reconstruidas por inversión privada, que provenía principalmente de Norteamérica.

Desde entonces, los conflictos armados en países de Medio Oriente han sido constantes por parte del gobierno estadounidense, generando altas ganancias por medio de la llamada economía del desastre, incluso en la actualidad, la venta de armas representa uno de los negocios más fructíferos para los norteamericanos.

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