Columna Rota: Francia, una vida disuelta

27 septiembre, 2017

Una vez más sentada al computador, tratando de encontrar las palabras perfectas para que tú logres sentir el dolor de haberla perdido, intentando hacerte ver que el feminicidio en México existe, que no son sólo tres o cuatro casos que a diario mujeres como tú, como tus amigas, hermanas, madres, amigas y simplemente las mujeres que ves pasar a diario frente a tus ojos, pueden ser asesinadas, la que sin querer tropezó contigo hoy en el metro, aquella que llamó tu atención por lo linda que se veía, o tal vez aquella que molesta viste regañar a su pequeño cuando le hizo un berrinche.

Buscar las líneas exactas para que pienses la próxima vez que veas a tus contactos en redes sociales, esas mujeres que siempre se ven bonitas, que buscan su mejor ángulo para su foto de perfil, que cuando las mires imagines que cualquiera de ellas puede ser la próxima, porque en México podemos ser la próxima todo el tiempo y que en medio de estas líneas escritas puedas comprender, haciendo extensivo el dolor de esta familia, que ella no buscó ser asesinada.

El 20 de enero de 2017, hacía poco más de un mes que Arturo Ibarra había reportado la desaparición de su segunda hija, Francia Ruth. El 3 de diciembre de 2016, ella salió de casa para no regresar jamás.

Cuando Arturo acudió a reportarla, las autoridades negligentes, como siempre, le dijeron que no se preocupara, que tal vez estaba con el novio. No le levantaron la denuncia.

Ese día de diciembre, Francia salió de su casa junto con su madre a las ocho de la mañana a su clase de inglés al Centro de Estudios de Idiomas en la Universidad de Guanajuato, más tarde le envió un mensaje a Ruth Ramírez, su mamá, para hacerle saber que iría a ver a su novio Emmanuel Denalí Váldez Bocanegra. Fue la última vez que supieron de ella.

Desde el primer momento que Arturo fue notificado por su esposa de la desaparición de Francia, el corazón le dijo que ella no estaba bien.

Foto tomada de Facebook.

En agosto de 2016, Francia Ruth conoció por la red social Tinder a Emmanuel, iniciaron una amistad que semanas después pasó a Facebook, tras un mes se conocieron físicamente. Francia estaba buscando su camino en la vida, no cometía pecado alguno al relacionarse con él, además, ya lo conocía físicamente. Así, le hizo saber a sus padres que era su novio, sin embargo, Emmanuel cuido que la familia de Francia no lo conociera.

En una ocasión su mamá los siguió sin que se dieran cuenta, para saber quién era ese misterioso sujeto, lo vio muy bien, su cara quedó grabada en su mente. A pesar del enojo de Francia al darse cuenta que Ruth la seguía, su madre ya sabía por lo menos como era.

La búsqueda por encontrarla fue ardua. El padre de Francia investigaba todo lo que podía, pues las autoridades de León, Guanajuato, no tenían el más mínimo interés en investigar.

Por su cuenta dio con Emmanuel, el nombre de su padre, dónde vivía y que había pasado desde ese 3 de diciembre.

En días Arturo se contactó con el papa de Emmanuel, el Ingeniero Químico, Catedrático de la Universidad de Guanajuato, Ricardo Valdez González, quien fue llamado a declarar. Francia se había registrado en la libreta de entradas del fraccionamiento donde vivía Emmanuel en San Isidro, aquel 3 de diciembre.

Ricardo Valdez no se presentó a declarar pese haber sido citado por las autoridades el 7 de diciembre de 2016. Ante la negativa, personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Guanajuato fue a buscarlo a su domicilio particular en la capital de la entidad, para ser trasladado a la agencia correspondiente y así rindiera su declaración.

En las instalaciones de la PGJE, el padre de Emmanuel dijo que su hijo estaba desaparecido, por lo que había levantado una denuncia por su no localización. El hombre hizo saber que el presunto desaparecido sufría de sociopatía y estaba en tratamiento psiquiátrico.

Un día después de su desaparición, el 4 de diciembre, Francia fue vista en casa de Emmanuel por los guardias de seguridad.

Emmanuel. Foto tomada de Facebook.

Los días pasaban y Arturo recorría a diario los lugares donde fue vista Francia, las zonas que ella a diario transitaba. Su mente se llenaba de miles de peticiones a su hija: ¿Dónde estás?, ¿Por qué te fuiste?, ¿Por qué no te dije que corrías peligro?, Francia regresa, hija, no va a pasar nada.

La esperanza por encontrarla con vida disminuía, pero Arturo, incesante, no perdía la ilusión de verla a los ojos otra vez, de sentirla, de estrecharla en sus brazos.

A la búsqueda se agregó una página en Facebook apareció con la siguiente leyenda: “Buscamos a Francia Ruth.

El 10 de diciembre de 2016, Arturo, como todos los días, recorría la calle Loma de San Vicente, en la colonia San Isidro, donde estaba ubicado el departamento de Emmanuel, cuando se percató de que había policías resguardando el inmueble, observo camionetas blancas del Servicio Médico Forense, las lágrimas cegaron sus ojos con la fotografía de su hija en la mano, siguió pegando volantes con la esperanza de que no fuera Francia Ruth a la que habían encontrado.

Lo que a vino después fue raudo. Un rayo que en medio de una sorpresiva tormenta da justo en el blanco de aquel roble para desintegrarlo, para acabar con el descargando toda su fuerza; así se sintió Arturo, cuando el 11 de diciembre leía el diario donde se sospechaba que se habían encontrado restos del cuerpo de Francia, las autoridades ni siquiera le notificaron, solo le hicieron saber que en el lugar habían encontrado prendas femeninas, perfumes, zapatos de Francia.

Ahí fue donde Arturo se partió en mil pedazos.

“La sangre vende y capta audiencias. La sangre hace que una página de internet de un medio de comunicación tenga más visitas, y, por ende, más posibilidades de vender publicidad a un precio más alto. Por eso la ‘nota roja’ resulta un buen negocio y muchos reporteros, editores, jefes de información y dueños de medios de comunicación se preocupan siempre por ‘cubrir’ los actos más sanguinolentos posibles, lo más color rojo. Fuera de eso, lo demás está de más. Se puede omitir. Silenciar. Hacer nada”. Cita Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

Los encabezados cuando fue detenido en el Estado de México, Emmanuel, fueron los siguientes; “Detienen a asesino de Francia Ruth Ibarra; se conocieron por Facebook”,  “El extraño amigo de Francia que conoció en Tinder”, “ Conoce a joven mujer en redes sociales; la mató y disolvió en ácido”.

Y así, ese 16 de diciembre de 2016, los medios locales y nacionales dieron cuenta del hecho. Mientras más rojo se imprima a la nota más se vende, sin importar que una mujer había sido asesinada, solo buscando como siempre “la supuesta causa”, en esta ocasión, que lo había conocido en redes sociales.

El 20 de enero de 1991, Francia Ruth nació en León Guanajuato. Esa alegría de 26 años atrás fue ensombrecida por la indescriptible desolación que abrazaba a la familia Ibarra Ramírez el 20 de enero de 2017; en una cajita que pesaba aproximadamente dos kilos o tres fueron sepultados algunos fragmentos de cráneo, piezas de las manos, de las piernas; más nada.

Foto tomada de Facebook

Emmanuel tiene 26 años, es descrito por conocidos como un hombre raro, que no hablaba mucho de su vida, un tanto conflictivo, continuamente tenía problemas con vecinos o conocidos, un sujeto que estudió cerca de un año en la Facultad de Medicina de la Universidad de Guanajuato.

Su intelecto era elevado y no mostró problema para iniciar sus estudios en medicina.

En esos papeles, la institución hace constar que Emmanuel logró ser uno de 85 personas que lograron entrar a la facultad de entre 2 mil 500 aspirantes.

Nuevamente sentada ante estas líneas donde buscó darle una explicación a lo indefendible, a lo monstruoso, al terror, a la estúpida decisión de un hombre, que semanas antes había practicado un examen médico a Francia, ¿para qué? Las autoridades no investigan porqué, los padres de Francia no lo entienden y les parece sospechoso, el padre de Emmanuel hace oídos sordos a las conjeturas al igual que las autoridades.

Una vez más sumergida en el dolor de contar la historia de una mujer llena de vida, de sueños, que era maestra normalista, sería maestra de inglés, que no busco ser asesinada y mucho menos que tú la culparas de su feminicidio, trató de narrar lo exacto para que así sea leído.

Recorrí kilómetros para acudir a casa de Francia, lo que vi congeló mi corazón, un hombre que es profesor de matemáticas, con tres maestrías, un hombre bueno que amaba y ama a su familia a grado tal que las protege para que no sepan en realidad lo que pasó con Francia, que fue asesinada, descuartizada y disuelta en “químicos”, que sólo fueron rescatados de ella algunos fragmentos, que Emmanuel ya tenía todo un modus operandi de atraer gente joven a su vida, que las autoridades de León Guanajuato no quieren investigar, ¿por qué? Que hay detrás del feminicidio de Francia, ¿qué están ocultando?

Sentada frente a mi teclado, observando la infinidad de mundos que entran a mi vida por las redes sociales, pienso en las valiosas horas claves que perdieron las autoridades al negarse a buscar a Francia ese 3 de diciembre, pienso en el calvario de su padre al recorrer calles enteras buscándola, la desesperación de su madre al no saber de su hija, el dolor de Arturo al besar los huesitos que le entregaron pidiéndole perdón a su hija, y despidiéndose de ella, la incertidumbre de la familia de Francia al ver que Emmanuel puede ser liberado.

Francia ya no está, pero hay miles de chicas en las redes sociales que pueden volver a caer en el encanto de Emmanuel.

No hay mejor forma de ser descrito que por uno mismo, una de las últimas tareas de Francia en su escuela señala:

“Quiero decirles que recuerdo mucho mi infancia, solía ver caricaturas y series como Sailor Moon, Pokemon, La Vaca y Pollito, Malcolm el de en medio, Ranma ½, etc.

Después me llevaban a practicar Tae-Kwon-do y natación. Siempre estaba junto a mi hermana Grecia. Nunca olvidaré como íbamos cada fin de semana al campo cerca de mi casa, ahí solíamos cortar flores silvestres, atrapar pequeños insectos y caminar por los arroyitos sin zapatos eso me causaba cosquillas en mis pies. Realmente lo disfrutaba.

Ya en primaria me gustaba jugar basquetbol con mis amigos solía tener malas notas, pero entonces creí que si estudiaba más y hacía todas mis tareas me iría mejor y así fue

Solía ser una chica alegre y buena amiga, aunque era muy tímida.

Bueno, en general pienso que tuve una buena infancia y adolescencia.  

Porque tuve buenos Padres, nunca me hizo falta nada…Fui muy feliz

Atte. Francia Ruth-Cho Muraskabi, maestra de Inglés y parte de una familia que me ama mucho.”

 

Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas.

@FridaGuerrera

fridaguerrera@gmail.com

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