Mireles el médico insurrecto

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A prácticamente una semana de su liberación, la historia de José Manuel Mireles me recuerda aquellos pasajes de la Revolución Mexicana narrados por John Reed Silas, donde el pueblo mexicano, enojado por las medidas represivas y violentas del gobierno de Huerta, decidieron levantarse en armas para transformar las condiciones en las que se encontraba México; profesores, médicos, políticos, e intelectuales acompañaron a la población en su lucha incesante por obtener mejores condiciones de vida.

En nuestro país, los médicos y profesores de las comunidades marginadas han figurado como líderes de opinión y defensores de los derechos de las personas, el doctor Mireles se tomó muy enserio su labor de salvar vidas y cambió su estetoscopio por un arma de fuego para acompañar al pueblo en su lucha contra el crimen organizado.

El panorama en Michoacán

A partir del gobierno de Felipe Calderón, México se convirtió en un escenario de guerra, donde la violencia y la inseguridad crecieron en niveles alarmantes nunca antes vistos, siete días después de asumir la presidencia, -en una de las contiendas electorales más cuestionadas de nuestra historia-, el ocho de diciembre de 2006, vestido con indumentaria militar, Calderón declaró la guerra al crimen organizado en el estado de Michoacán, desplegando a las fuerzas armadas en esa entidad.

Meses antes de esta declaración de guerra, la madrugada del 7 de septiembre de 2006, en el bar Sol y Sombra, ubicado en Uruapan, un comando armado irrumpió arrojando cinco cabezas humanas con una cartulina que contenía un mensaje:

«La familia no mata por paga. No mata mujeres, no mata inocentes, sólo muere quien debe morir, sépanlo toda la gente, esto es justicia divina», fue de esta manera que hizo su aparición La Familia Michoacana.

Nadie imaginaba que, a partir de ese momento, escenas similares aparecerían diario en los medios de comunicación y México entraría en una de las etapas más obscuras de su historia: asesinatos, desapariciones, secuestros, narco mensajes serían una constante en el gobierno calderonista, al grado lamentable que la violencia se ha normalizado en nuestro país.

Debido a disputas internas entre el cartel de la Familia Michoacana, cinco años después de su aparición, el 9 de marzo de 2011 surgieron Los Caballeros Templarios, con la promesa de terminar con los secuestros, extorsiones y asesinatos que habían atormentado a la población de Michoacán.

No obstante, esta organización criminal instauraría una nueva forma de control y dominio; con una mezcla de religión, lucha social y gobernanza, los Templarios instauraron una especie de narcogobierno, -debido a su colusión con las autoridades municipales-, implementando impuestos e incluso predicando una religión propia en las escuelas de la región, lo cual condujo a la formación de grupos de autodefensa.

Mireles, la lucha incesante

José Manuel Mireles Valverde se dio a conocer a partir de convertirse en vocero y líder del grupo de autodefensas en Michoacán; desde entonces, la imagen de aquel hombre bigotudo canoso, de estatura alta, camiseta blanca, chaleco antibalas y sombrero negro, se convertiría en un ícono del movimiento que desestabilizó al gobierno actual y colocó al estado de Michoacán en la mira del mundo.

Médico de profesión y luchador social por convicción, Mireles siempre se mantuvo indignado por la situación que se vivía en Tepalcatepec, debido a que la organización criminal de los Caballeros Templarios sometía a la población bajo un régimen de miedo y terror, los comerciantes y productores estaban obligados a pagar derecho de piso, mientras que las mujeres eran violadas por los narcotraficantes, sin importar su edad.

Al ser el médico de la comunidad, José Manuel Mireles atendía a niñas embarazadas que oscilaban entre los nueve y catorce años de edad, además, al salir de su casa encontraba cuerpos mutilados y cabezas que en la mayoría de las ocasiones pertenecían a sus vecinos, ante un escenario adverso que parecía no cambiar, el 24 de febrero de 2013 decidió levantarse en armas y expulsar a los Templarios de la región michoacana de Tierra Caliente.

La aparición de los grupos de autodefensa, se dio por el cansancio de los ganaderos y agricultores que eran secuestrados y asesinados por no cumplir con las cuotas establecidas, además del hartazgo generalizado del resto de la población; por otra parte, también para el gobierno federal era difícil mantener el control de la zona, debido a los nexos que tenían las autoridades de esa entidad con los Caballeros Templarios.

Los primeros municipios en levantarse fueron Buenavista, Tomatlán y Tepalcatepec, de ahí salieron personajes que en poco tiempo serían reconocidos en todo el país, Hipólito Mora, Estanislao Beltrán (Papá Pitufo), Luis Antonio Torres González (El Americano), Martin Barragán Cerna, Alberto Gutiérrez (Comandante Cinco) y José Manuel Mireles Valverde.   

Debido a su peculiar oratoria y su liderazgo nato, este último trascendería de forma inmediata en los medios de comunicación, tomando un protagonismo que provocó el descontento de algunos de sus compañeros; por otra parte, la población encontraba en él la esperanza que por mucho tiempo había deseado, comparando su persona con figuras como el Subcomandante Marcos e incluso, con el mismísimo Emiliano Zapata.   

El doctor Mireles siempre tenía las palabras precisas que la gente quería escuchar:

“No necesito un micrófono para que me escuchen, mi voz ya se escucha en todo México y en el mundo, en la ONU ya saben lo que digo, ya no hay que dejar que esos perros nos intimiden, el pueblo tiene el derecho a defenderse con las armas. Sólo el pueblo puede salvar al Pueblo”

La historia de Mireles estaba destinada a sobresalir, no sólo por ser miembro de la masonería de nuestro país, sino también por haber participado anteriormente en la política mexicana; su cargo más importante lo obtuvo en el gobierno de Leonel Godoy Rangel, siendo asesor de asuntos internacionales de la Secretaría de Salud, sin embargo, no fue sino hasta su participación en las autodefensas cuando su carrera trascendió.

Los grupos de autodefensa habían tenido éxito en sus enfrentamientos contra los Caballeros Templarios, en cuestión de meses, alrededor de 15 mil elementos conformaban este movimiento, no obstante, el panorama cambió cuando el 4 de enero de 2014, la avioneta en la que viajaba José Manuel Mireles, sufrió un accidente -algunos consideran que se trató de un atentado en su contra-, que lo dejó fuera de la escena, esta situación desestabilizó la lucha de las autodefensas y reanimó las diferencias que existían entre sus integrantes.

Durante ese tiempo, el gobierno de Enrique Peña Nieto, nombró a Alfredo Castillo como encargado de cesar a los grupos de autodefensa en Michoacán, el 27 de enero de 2014, se firmó un documento para oficializar a las autodefensas que pasarían a conformar a La Fuerza Rural, -policía ciudadana que trabajaría en conjunto con las fuerzas armadas del Estado-, dando un plazo de cuatro meses para desarmar a las autodefensas que no tendrían cargos por su participación en este movimiento.

La fecha límite para desarmar a las autodefensas fue el 10 de mayo de 2014, José Manuel Mireles rechazó sumarse a la Fuerza Rural y decidió seguir con su campaña aparte, sin embargo, el 27 de junio de 2014, en el poblado de Lázaro Cárdenas en Michoacán, el Doctor Mireles fue detenido junto a 72 personas por el delito de portación de armas de uso exclusivo del ejército y posesión de drogas, el 3 de julio de ese año, les fue decretado auto de formal prisión y quedarían tras las rejas.

Tuvieron que pasar casi tres años para que el pasado 11 de mayo, José Manuel Mireles Valverde obtuviera su libertad tras pagar una fianza de 30 mil pesos, se acordó que continuaría con su proceso fuera de la cárcel.

Durante el tiempo que el Doctor Mireles permaneció tras las rejas, el líder de Los Caballeros Templarios, Servando Gómez (La Tuta) fue detenido en febrero de 2015, por otra parte, el 13 de abril de 2016 la Fuerza Rural conformada por ex autodefensas quedó extinta, ya que después de un examen de control y confianza, el resto de los policías rurales se integró a la policía municipal michoacana.

Tras salir de la cárcel, José Manuel Mireles, aseguró que no se levantaría nuevamente en armas debido a su situación de salud, además puntualizó que erradicar al crimen organizado es una cuestión que le corresponde al gobierno federal, empero, realizó una declaración que hizo eco en diferentes medios:

“Mira si yo hubiera sabido que el gobierno federal estaba involucrado en todo el crimen organizado de Michoacán y de la Nación no me meto a mi lucha social, no me meto”.

Aunque esta afirmación parece descabellada, son diferentes fuentes que señalan la colusión del gobierno en turno con diferentes líderes del crimen organizado, en el libro, Batallas de Michoacán: Autodefensas, el proyecto colombiano de Peña Nieto. José Gil Olmos, entrevista a Guillermo Valencia Reyes, -ex presidente municipal de Tepalcatepec-, quien asegura que las autodefensas fueron creadas por el general colombiano, Oscar Naranjo Trujillo, quien facilitó armas a antiguos miembros del crimen organizado para hacer frente a Los Caballeros Templarios que se habían salido de control.

Por otra parte, en el documental Cartel Land: Tierra de Cárteles, de Matthew Heineman, se observan grabaciones de miembros de la Fuerza Rural elaborando y distribuyendo metanfetaminas, donde según los testimonios recabados, su labor es respaldada por altos mandos del gobierno.

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Egresado de Comunicación Política y Ciudadanía en la UNAM, amante del Metal y la música folclórica, me gusta conocer historias para compartirlas, enamorado del trabajo en comunidad.

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