La difícil carrera contra el cáncer de mama

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A Magdalena López le diagnosticaron cáncer de mama en octubre del 2018 a sus 68 años de edad tras una serie de estudios.

La primera sensación que recuerda tras haber recibido el diagnóstico es de confusión total, debido a que la noticia le fue dada de una manera frívola y rápida.

UNA HISTORIA DE VALENTÍA EN PRIMERA PERSONA

“Todo fue tan rápido. Es tan rápido realmente que no te dan tiempo de que te caiga el veinte”, relata Magdalena.

Y recuerda: “Semanas después de que me realizaran la biopsia, al recoger mis resultados, el doctor me dijo: ‘pues sí, tienes cáncer; te vamos a quitar el seno y vamos a ver que sale después de esto, pero el primer paso es ese’.”.

Magdalena reconoció que tuvo muchas preguntas cuando le fue dada la noticia, sin embargo, por la demanda que los hospitales tienen para atender casos de cáncer de mama, todo pasó muy rápido y no hubo tiempo de entender los cambios que se le avecinaban.

“No me dieron tiempo de decidir si era o no lo que yo quería. No te dan tiempo de pensar. Somos tantas las que estamos enfermas de cáncer de mama, que las clínicas parecen fábricas en donde una tras otra entra y sale de los consultorios”.

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

Ante una enfermedad como el cáncer, el apoyo de la familia, amigos y demás seres queridos es importante, asó lo fue para Magdalena.

“Pasado el shock y teniendo que enfrentar lo urgente, es muy difícil lo que viene, porque en mi caso tengo una hija, hermanas y me pregunté, bueno ¿qué va a pasar con mis hermanas, con mi hija? Pero por otro lado tuve mucha fortaleza por parte de ellas, porque no demostraban su tristeza, siempre que están conmigo están muy alegres, eso me ayudó mucho”.

“Lo que me animaba mucho fue el apoyo incondicional que mi esposo me brindó, eso me ayudo a no caer en el fatalismo de la muerte. Mi familia fue de gran apoyo para esta nueva y difícil etapa de mi vida”.

Sin embargo, y a pesar de este apoyo, una cosa que le intrigaba a Magdalena era cómo se iba a ver sin un seno, cómo se vería mutilada.

“En mi caso la operación no fue lo difícil, lo verdaderamente difícil vino después de la cirugía. Después de que me operaron salí con un drenaje en el costado de mi pecho y tuve que estar entre 8 y 15 días con él, me volví dependiente de los demás por lo incomodó del drenaje, ya que este no me permitía hacer ciertas cosas mí misma.

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

“Y segundo, las quimioterapias. Yo pensé que tras los resultados positivos de la operación, la quimio ya no era necesaria, sin embargo, la doctora me dijo que si era necesaria para prevenir que el cáncer volviera”.

Las quimioterapias no eran un tema sencillo para Magdalena, la simple palabra le causaba terror, sin embargo, el apoyo así como el conocimiento de los médicos del seguro social le dio calma, confianza.

“Acepté, sin embargo, es un proceso muy duro, y en lo personal me afectó cuando se me empezó a caer el cabello: ‘me falta mi cabello’, decía”.

Magdalena pudo darse cuenta de la gravedad del padecimiento cuando supo que en Hospital General Centro Médico Nacional “La Raza” hacen alrededor de 30 quimioterapias en la mañana y otras 30 en la tarde, diariamente de lunes a viernes, cifras a las que se suman las que se llevan a cabo en Centro Médico Siglo XXI y en la clínica 4 de San Jerónimo: “somos muchas personas las que estamos enfermas de cáncer”.

No es un tema menor, cada año mueren en la capital del país 470 mujeres debido a dicho padecimiento, según datos de la Secretaría de Salud del gobierno de la Ciudad de México.

En su lucha, no solo contra el cáncer sino también contra la confusión que trajo a su vida dicho padecimiento, Magdalena tuvo la suerte de encontrarse, en Hospital General “La Raza”, con conferencias informativas cada semana dedicadas a los padecimientos o discapacidades que sufren muchos de los pacientes.

Todos los martes de cada semana encuentras pláticas o conferencias de nutrición, oncología, sexualidad, prótesis, sobre el cáncer incluso asisten fundaciones para impartirlas, y es ahí en donde uno apenas comienza a adquirir información sobre el padecimiento que sufre.

FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO.COM

LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER NO SOLO ES QUIRÚRGICA

“Mi lucha contra la enfermedad después del quirófano comenzó cuando acepté que algunas personas se alejarían de mí o me mirarían con cierta compasión; y en lo más particular, aunque la vida con mi esposo sigue siendo la misma en el aspecto emocional, la intimidad quedó de lado, eso es parte y consecuencia de mi lucha contra esta enfermedad”.

“Estoy muy agradecida con la vida porque me ha ido bien en este difícil proceso que deja tras de sí el cáncer; he salido adelante a comparación de otras personas que desafortunadamente no han tenido la misma suerte; incluso gente cercana a mí me ha dicho que soy muy valiente, pero yo les digo que cualquier persona que tenga que pasar esto lo tiene que aguantar, porque es parte de la vida, no hay otra opción”.

“Una cosa curiosa que me pasó durante mi tiempo en recuperación fue que un día mientras yo aprendía a colocarme el turbante, debido a la caída del cabello, mi marido se había ido a sus clases de natación y me dijo que se tardaría en regresar porque iba a cortarse el cabello, sin embargo, volvió con un gorro puesto, raro en mi esposo ya que nunca antes había usado ese tipo de prendas, y al entrar a la casa me dice mira, se quitó el gorro y lo vi pelón”.

“No pude resistir las ganas de llorar ya que me dio mucho coraje. La intención de mi esposo fue ser solidario conmigo, pero más allá de la solidaridad que él me quiso expresar, le dije que no tenía por qué haber hecho eso ya que a él le iba a crecer el cabello en poco tiempo y a mí no, y eso hacía que dicha situación me doliera más. Sin embargo, poco después comprendí que lo había hecho para sentirse más cerca de mí, para mostrarme su apoyo en todo momento y tomamos con humor dicha anécdota”.

LA PREVENCIÓN COMO PRIMER ARMA

“Ya cuando estas diagnosticado, en mi caso con cáncer de mama, lo único que te queda por decirle a tu familia, o en mi caso a mi hija, a mis hermanas, a mis sobrinas es que la prevención es el primer paso en la lucha contra la enfermedad; cada que puedo les digo que se hagan la mastografía, que lo prevengan para que en un futuro no se encuentren en mi situación”.

Asimismo, la Secretaria de Salud del gobierno de la Ciudad de México recomienda que para la detección oportuna del cáncer de mama se debe realizar una autoexploración de manera frecuente (1 vez al mes), así como la realización de mastografías en mujeres mayores de 40 años, esto con el fin de lograr un diagnóstico oportuno, ya que dicho estudio tiene la capacidad de detectar tumores muy pequeños, en desarrollo o en etapas tempranas.

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EL CÁNCER EN CIFRAS

El cáncer constituye la principal causa de muerte a nivel mundial. Datos publicados por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que hasta 2015 esta enfermedad provocó alrededor de 8.8 millones de muertes a nivel mundial.

Sin embargo, los casos se incrementan cada vez con mayor frecuencia, siendo el cáncer pulmonar, cáncer hepático, cáncer colorrectal, cáncer gástrico y cáncer de mama los responsables del mayor número de defunciones; el de mama es el tipo de cáncer de más incidencia en la población mundial femenina.

En América Latina, el cáncer de mama es la primera neoplasia más común en las mujeres, con una incidencia de 152 mil 59 casos anuales, según un informe del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.

En el caso de México, y según datos de la Dirección General de Información en Salud, hasta el 2015 se registraron 6 mil 252 defunciones de mujeres de 25 años y más, directamente relacionas con el cáncer de mama, situación que reflejó que en México este padecimiento es la primera causa de muerte en mujeres mayores a 25 años.

Siendo los estados de Aguascalientes, Campeche y Colima las entidades con más incidencias de casos.

Cabe destacar que la edad promedio de presentación de los casos de cáncer de mama es de 54.9 años, la incidencia en más alta en el número de casos se registra en el grupo de 50 a 59 años con el 45% de todos los casos.

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