Periodismo Independiente

Yiyari y Diana

Yiyari y Diana, asesinadas por quien debía amarlas: su hermano mayor

in Opinión by

Cuando Erika Janeth se unió con Rubén, ella ya tenía una hija, una niña que siempre permanecía a su lado, a ella se sumó el primer bebé producto de su relación. 

Erika Janeth cuidó mucho su embarazo prácticamente desde su concepción, durante el embarazo tuvo varias amenazas de aborto, ella no quería perder a su bebé, por suerte finalmente nació el 12 de noviembre de 2003, era un niño, le puso de nombre Braulio. 

Ella recuerda que era un niño muy hiperactivo, desde muy pequeño era desafiante, siempre consentido por su papá, pero paradójicamente también  maltratado por él. 

El pequeño y la hija mayor de Erika llegaron a ser testigos de los agravios que Rubén le propinaba a Erika, la madre siempre trataba de que el niño olvidara esas situaciones para que no se pusiera triste.

«Cuando tenía 7 años Brau me dijo ‘mami yo voy a ser piloto aviador, te voy a lanzar una escalera para que te subas y te lleve a volar y volar’.», recuerda con dolor Erika.

Los años pasaron y llegó a su vida el 28 de febrero de 2008 Yiyari, que significa retoño de Dios, una hermosa niña, con ella no hubo ningún problema durante el embarazo, se convirtió en la luz de su vida.

Edna Xóchitl a 30 años: historia de una familia que dejó huella en la búsqueda de desaparecidos

Todo continuó entre bajas y altas, más malas que buenas, pero ahí seguían, durante esos últimos años Erika ya empezaba a considerar la posibilidad de separarse del padre de sus hijos, sin embargo, llegó  el tercer bebé. 

Diana nació el 9 de junio de 2013, aunque el matrimonio no iba bien, para Erika no importaba, ella llenaba su vida ahora con sus tres hijos y ella estaba plena. A Diana le puso ese nombre porque para ella siempre fue su princesa, por eso la llamó así.

Al cumplir Diana un año, Erika decide separarse del padre de sus hijos, «lo hice por mis hijos, por mis niñas, porque él siempre las hacía menos, todo era para Braulio, sin embargo, me lleve a todos mis hijos cuando me separé».  Se fue a vivir a Tecámac, Estado de México. 

A los 12 años, Braulio decide que quiere vivir con su papá, era muy negligente, hasta grosero conmigo, por ello decidimos que se fuera con su papá. 

Erika se dedicó a trabajar para sus hijas, con mucho esfuerzo empezó a sacarlas adelante, trabajando horas extras, participando en tandas para poder cubrir los gastos de renta, alimento, escuela. 

El padre no le ayudaba, de vez en cuando mandaba 300 o 500 pesos, pero no daba una pensión que ayudará a aminorar la carga en Erika, sin embargo, a ella no le importaba, ni lo necesitaba; se tenía a ella y a sus hijas, que siempre entendían que mamá debía trabajar. 

Magdiel Yamileth: Desaparecer en un país inundado de desaparecidos

Braulio iba y venía, llegaba llorando, «me decía que su papá lo maltrataba, que lo llevaba a trabajar, porque él decidió ya no ir al escuela, que tenía sus manos maltratadas, cuando venía siempre se me perdía dinero, mis hijas muchas veces lloraban porque decían que Braulio solo iba a robarnos el dinero de la despensa, pero era mi hijo, ni modo de cerrarle la puerta», explica Eri. 

Erika y las dos niñas ya estaban muy bien acopladas, ella tenía desde unos años atrás una nueva pareja, con quién tuvo a un bebé: Diego, de casi tres años.

Así pasaba el tiempo, de repente Braulio pasaba largos periodos sin buscar a Erika, pero en junio de 2019 se volvió a acercar. 

En aquella ocasión llegó llorando de nuevo, diciendo que su papá era malo con él, y aunque Erika no podía decirle que no se quedará, se quedó otra vez. 

En aquel momento Erika vivía con su pareja y sus hijos, todo estaba bien, trabajaba como encargada de un restaurante cerca de casa. El 1 de junio de 2020, Braulio se quedó con las niñas y el pequeño de casi tres años. 

Horas más tarde, Braulio acudió al trabajo de su mamá para hacerle saber que el pequeño no se movía, ella salió corriendo rumbo a casa, para encontrarse con que el bebé ya no respiraba, Braulio le hizo saber que ya había llamado a una ambulancia y a una patrulla, Yiyari estaba en shock no podía hablar, Diana jugaba en la tarja de la cocina. 

El costoso “Muro de la Paz” de Palacio Nacional

Desesperada Erika buscó a su hermana, sus vecinas, llamaron a las autoridades y ahí supieron que nadie había pedido auxilio. Braulio estuvo en calidad de sospechoso, las autoridades tomaron su declaración, las mismas autoridades determinaron que el pequeño «murió por muerte de cuna». 

Sin embargo, muy en su interior Erika intuyó siempre que Braulio había sido el causante de la muerte del bebé. Días más tarde una de las niñas le dijo que Braulio había metido al bebé al cuarto y lo había tapado con una cobija: «lo durmió a fuerzas». 

Braulio nuevamente se fue con su papá, la nueva pareja de Erika, decidió alejarse para evitar problemas, ya que siempre desconfió de Braulio. Pasaron los meses Erika se enteraba de los problemas que su hijo tenía, sin embargo, no podía hacer ya nada por él.

Aún con los antecedentes de robo y de lo que había pasado con el bebé, Braulio llegó una vez más a casa de Erika, pero ahora con una muchachita, que dijo era su novia, a Erika no le pareció correcto que de la nada apareciera con una muchacha, por lo que habló con la menor y se puso en contacto con la familia de la niña para notificarles que ella estaba en su casa. 

Al siguiente día ellos ya no estaban. Días después Erika supo que Braulio se la había llevado a Puebla, que pretendía explotarla sexualmente y  no era la primera vez. 

Braulio fue detenido por las autoridades, quienes ya lo iban a imputar por trata de personas, lamentablemente el padre del menor rogo a las autoridades para que lo dejaran bajo su cargo, firmando documentos donde él se hacía responsable de su hijo y de sus actos partir de ese momento. Las autoridades accedieron.

México: guarida de delincuentes sexuales de EU

Pasaron los meses. En noviembre de 2020, nuevamente se presentó en casa de Erika, en Tecámac, otra vez llorando, suplicando, diciendo que le ayudará porque su padre lo maltrataba, Erika platicó con las niñas Yiyari y Diana, ellas le dijeron que le diera otra oportunidad «que ellas deseaban pasar una Navidad con su hermano». 

Con lágrimas en los ojos Erika me hace saber: «Lo querían Frida, ellas decían que se portaba mal, pero que lo querían». Nuevamente se quedó en casa. 

Erika pagaba por cuidar a sus hijas, sin embargo, los gastos aumentaban por lo que las niñas le dijeron que no se preocupara, que ellas se quedaban en casa con su hermano, porque además tenían sus clases en línea, así pasó. 

El trabajo de Erika estaba a diez minutos de la casa y ella les hablaba a las niñas cada hora, por lo que se mantenía tranquila.  

El 29 de noviembre de 2020, Erika se preparaba para la jornada de trabajo, ese día se quedaron sin gas, un día antes habían preparado chilaquiles, Yiyari y Diana le hicieron su desayuno a Braulio, a las 13:40 horas del día Erika se despidió de las niñas y de Braulio, quien con un dejó de fastidio le dijo ¡si, ya adiós!, ¡vete!. 

Al llegar a su trabajo en el restaurante había mucha gente a pesar de la cuarentena, llegó y les marco a las niñas, no le contestaron, continuó su labor, intentando en cuatro ocasiones más llamarlas, no tuvo éxito, aunque por la pandemia salía a las 10 de la noche, el trabajo se prolongó ese domingo hasta las 12:40 am. 

Siete de cada 10 feminicidios, impunes en Edomex

«Mis patrones nos llevaban a todos a nuestras casas, yo era la primera, llegué casi a las 12:50. Al abrir la puerta no lo vi, siempre me esperaba despierto, al entrar al cuarto donde dormía con mis hijas, lo vi como estaba ahorcando a mi hija, grité y entonces él se me vino encima, e intentó asesinarme, me picó dos veces en las costillas, cinco en la cabeza, y al final luego de forcejear con él más de hora y media, me golpeó con la cacha de una pistola, perdí el conocimiento más de nueve horas», me aclara Erika, «los medios en aquel momento informaron otra cosa, me hace saber, pero esa es la verdad. Yo vi como asesinaba a mi niña».

Braulio ya había huido cuando Erika despertó. Fue detenido el 3 de diciembre del mismo año, fue sentenciado el pasado 28 de septiembre de 2021.

El juez le hizo saber que merecía condena de por vida, por todo lo que les hizo a las niñas, las torturó, las abusó sexualmente, las asesinó, y dejó muerta en vida a Erika, quién escribió una líneas para sus hijas y otras para el asesino de sus hijas. 

Dos pequeñas que tenían la vida por delante, Yiyari quería estudiar Biología Marina o Veterinaria, Diana, iba ser enfermera.  Ya no, su asesino decidió que no, estaba tan lleno de rencor que cuando intentó asesinar a Erika le gritó todo tipo de insultos, le dijo que sí, que él había matado a Dieguito, que en este país era muy fácil matar a un niño y que nada pasará, que razón tiene. 

Erika ni siquiera puede observar las fotos de sus hijas, su soledad abruma, se acompaña de una planta (cuna de Moisés, que era de las niñas), conduele el corazón de aquel que puede entender que no fue su culpa, que la culpa es solo de quien se supone debía proteger a sus hermanas. 

Erika nos aclara: «si narró esto, es porque no quiero que ninguna madre, pase por el infierno, que ninguna niña vuelva a sufrir como mis niñas, no para que me pobreteen, ni para que me tengan lástima».

¿Hay racismo y clasismo en la agenda pro aborto?

Aquí la cartas a Braulio y a las niñas Yiyari y Diana

Braulio:

Quiero que sepas que desde que estuviste en mi vientre te quise tanto, estaba muy feliz pues yo sabía que eras un niño, cuando te tuve en mis brazos fui la mujer más feliz, fuiste creciendo y eras un niño muy hiperactivo. 

Recuerdo muy bien como te cuidaba en la escuela para que te portarás bien, llegaste a tu adolescencia y empezaste a cambiar, tu inestabilidad, tú no querer estudiar, agarrar dinero, de querer hacer lo que tú querías y de quitarles la vida a tu hermano y hermanas.

¿En qué momento cambiaste tanto?, ¿en qué momento te volviste un asesino?

Sabes que me dejaste muerta en vida con la ausencia de mis niñas, de mi niño, de saber que estás en ese lugar donde sé que no estás bien; no sabes cómo se me rompe el alma de sentir esta enorme soledad y tristeza que me acompañará toda mi vida.

Braulio

Carta para Yiyari y Diana.

Mis lindas niñas:

Quiero decirles tantas, cosas quiero que sepan que las amo con todo mi corazón, me hacen mucha falta, mi vida no tiene sentido sin ustedes, me siento muy triste de saber tantas monstruosidades que les hizo la persona que se supone las cuidaría y las defendería de todo peligro, no puedo entender porque tanto odio, rencor hacia ustedes y conmigo: sé que están con su hermanito también y sé que en algún momento nos volveremos a ver y seguir siendo tan felices como lo éramos.

Yiyari y Diana

                                                                                                     Octubre 2021

Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la ausencia.

@FridaGuerrera

@vocesDLAusencia

fridaguerrera@gmail.com

Comments

comments

ÚLTIMA ENTRADA

frojiMX Top