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Guía para entender lo que pasa en Venezuela

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“Juro por el pueblo entero de Venezuela, por la memoria eterna del Comandante Supremo que cumpliré y haré cumplir la Constitución y las leyes de la República en todo lo inherente al cargo de presidente para construir una patria de libertad, independiente y socialista, para todos y todas”, así manifestó Nicolás Maduro al tomar cargo como presidente de Venezuela el viernes 19 de abril del 2013. Cuatro años han pasado desde aquel día, y las cosas han cambiado bastante. Actualmente el país venezolano vive una de las peores crisis que se han visto en América latina, una crisis que parece no tener una solución cercana.

¿Cómo era la situación antes de Nicolás Maduro?: La Venezuela de Hugo Chávez

Chávez asumió el poder el 2 de febrero de 1999. Durante su gobierno impulsó algunos cambios importantes en la constitución venezolana, y muchos de estos consiguieron grandes logros en diferentes ámbitos.

En materia educativa, Venezuela tuvo grandes progresos. Incluso, en el 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) declaró a la nación venezolana como “Territorio Libre de Analfabetismo”.

Por otro lado, el acceso a la ciencia y la tecnología, el cual era prácticamente nulo antes de la llegada de Chávez al poder, aumentó en gran medida. Se impulsó el acceso a internet y a las redes telefónicas. Hasta 2010 se habían entregado 875 mil computadoras a estudiantes.

Además, durante el 2012, y de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Venezuela ocupó el tercer lugar de los países con menor porcentaje de pobreza en Latinoamérica. En este mismo año, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) otorgó un reconocimiento a Venezuela por la reducción del hambre y la pobreza extrema en más del 50%.

Sin embargo, no todo fue miel sobre ojuelas. La Corporación de Radio y Televisión Española (RTVE) mencionó que, durante el gobierno chavista, los homicidios se incrementaron considerablemente hasta superar al doble la media de Latinoamérica; sin mencionar que el peso del petróleo en las exportaciones, el cual ya de por si era bastante alto con el 70% del total de éstas, hasta convertirse en la “línea de vida” de la economía venezolana con más del 90% de las exportaciones.

Lo cierto es que Chávez tal vez no contaba con respaldo completo de los venezolanos, pero si tenía un número importante de personas que lo apoyaban, lo cual le permitió mantenerse en el poder para hacer modificaciones en el país, las cuales, en gran medida, mejoraron la situación de las tierras bolivarianas.

Chávez murió el 5 marzo del 2013, tras complicaciones médicas de su tratamiento contra el cáncer. En las elecciones del mes siguiente, resultó electo Nicolás Maduro, y con esto daba inicio una nueva etapa en la vida de los venezolanos.

¿Cómo inician los problemas?

Las elecciones que le dieron el triunfo a Maduro fueron bastante criticadas, incluso, su opositor Henrique Capriles, reclamó un recuento de votos, pero a pesar de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) realizó una auditoría, se confirmó nuevamente el triunfo de Maduro.

La oposición no estuvo contenta con el resultado, alegaban que el CNE no había realizado correctamente la auditoría, ya que en esta no tendrían que haberse comparado solamente los votos registrados electrónicamente por máquinas con los recibos de las boletas de papel que se emitieron, sino que también tendrían que haberse comparado esos últimos con los registros que contienen firmas y huellas dactilares de los votantes. 

A partir de este momento se iniciaron problemas importantes con la oposición, los cuales empeoraron cuando Maduro empezó a hacer uso de la llamada “Ley habilitante”, la cual le concede al presidente poderes que le permiten dictar decretos con rango, valor y fuerza, en materias de justicia, libertad, soberanía, inmunidad, integridad territorial, autodeterminación nacional, paz, etc.

“Esta ley habilitante surgió como una necesidad de tener poderes constitucionales que me permitan moverme en el complejo escenario que se ha abierto para Venezuela”, justificaba Maduro ante el Parlamento.

¿Qué pasó después?

Los opositores comenzaron a acusar a Maduro de cometer múltiples abusos al hacer uso de esta ley, y con esto las protestan en contra del gobierno comenzaron a hacerse cada vez más constantes.

Maduro “intentó” negociar en varias ocasiones a través del diálogo, incluso en el 2016 invitó como mediador al Papa, para que funcionara como una especie de garantía o un acto de buena fe por parte del gobierno.

Pero, como afirmó Clara Machado, periodista del periódico The Huffington Post, “el diálogo no trajo ningún beneficio para los ciudadanos, se liberó si acaso un preso político, pero no mejoraron las condiciones de vida para nadie, ni se hizo un informe de lo ocurrido, ni renunciaron los responsables de las violaciones de derechos humanos, ni siquiera se sacaron a la palestra sus nombres. Ni siquiera se hizo un esfuerzo por incluir a todos los representantes de la oposición y además fracasó lo que era la única esperanza para muchos, la oportunidad de abrir un canal humanitario para paliar la crisis de alimentos y medicinas que ha cobrado miles de vidas en los últimos años. El resultado del diálogo fue uno solo: calmar y apagar la protesta.”

¿Y la crisis económica?

La dependencia petrolera es una de las causas más importantes de esta crisis, ya que, si los precios del petróleo mantienen una constante a la baja, el país tendrá dificultades para crecer.

A esto debemos sumarle la impresionante caída que ha tenido el bolívar (la moneda venezolana). Si en 2015, un dólar equiparaba 175 bolívares, ahora, un dólar representa más de 10 mil bolívares. Además, la inestabilidad política que se vive en el país hace que también se agrave la situación económica.

Los venezolanos han tenido que ver como empeora cada vez más esta situación. Actualmente el gobierno no puede pagar para importar artículos comestibles como la leche, harina y huevos, lo que ha provocado que muchos estantes de los supermercados se encuentren vacíos.

 

¿Cómo empeoraron las protestas?

A partir del 29 de marzo de este año, las protestas comenzaron a tomar otro nivel, y esto debido a un fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el que se le permitía al régimen presidencial venezolano la concentración de todos los poderes: ejecutivo, militar, judicial y legislativo. La oposición calificó esta acción como “golpe de Estado”, y esto suscitó una indignación diplomática tal que que el TSJ tuvo que dar marcha atrás 48 horas más tarde.

A partir de ese momento la oposición se fijó un objetivo principal: conseguir la salida de Nicolás Maduro antes del final de su mandato en diciembre de 2018.

Con este objetivo claro, las protestas aumentaron más y más, pero al mismo tiempo la represión del gobierno se hacía cada vez más presente.

“Estas acciones de resistencia que ponen contra la pared al dictador tienen un coste muy elevado: muertos y prisioneros”, reconoció el vicepresidente del Parlamento Freddy Guevara.

¿Un aislamiento internacional?

Cada vez son más evidentes los síntomas de “aislamiento internacional” del país venezolano, y esto puede verse reflejado en distintos aspectos. Primero, porque Maduro se ha dedicado a atacar a los gobiernos que cuestionan al suyo, lo cual claramente no resulta para nada favorable, y que, al contrario, le generan problemas con la comunidad internacional. Y segundo, porque ha comenzado a retirarse de organismos multilaterales, tal y como sucedió con la Organización de Estados Americanos (OEA) el pasado 27 de abril.

¿Una nueva constitución?

El pasado 2 de mayo Maduro anunció que se convocaría una nueva Asamblea Nacional Constituyente para que en los próximos meses se redacte una nueva Constitución que se adapte al régimen.

La oposición no tardó en manifestarse, incluso Capriles llamó a los venezolanos a “desconocer semejante locura”, y seguir en las calles con las protestas como lo han hecho hasta ahora.

“Lo que hoy se está dando es el peor golpe de Estado contra la Constitución. Tienen que jugar un papel para que la solución sea la convocatoria de elecciones. Ustedes no pueden permanecer callados mientras se pisotea la Constitución”, afirmó el presidente del Parlamento al dirigirse a las Fuerzas Armadas.

¿Qué dicen los demás países?

Son muchos los gobiernos que se han manifestado en contra de las acciones que ha llevado a cabo el gobierno de Maduro.

Estados Unidos ha sancionado en varias ocasiones a funcionarios del país venezolano. Incluso, Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano (un centro de análisis regional con sede en Washington) afirmó que actualmente, Venezuela “es el test para la administración Trump de cómo responder a una crisis más profunda en las Américas”.

México, por su parte, anunció el pasado 3 de mayo que el llamado de Maduro a conformar una Asamblea Nacional solo “profundiza el clima de desconfianza y la crisis política que prevalece en el país”, y que, además, es necesario llegar a una solución pacífica a las diferencias entre la oposición y el gobierno.

¿Qué podemos esperar ahora?

El problema fundamental de Venezuela es que se encuentra gobernada por un presidente que no cuenta con el respaldo de la mayoría, y por lo tanto, hay un descontento importante en la población. Aunado a ello tenemos la crisis económica que parece no tener un fin, y que, al contrario, empeora cada vez más.

Por otro lado, las redes sociales han permitido que los problemas que aquejan al pueblo venezolano se den a conocer más fácilmente, de tal forma que a través de una computadora podemos ver testimonios reales de algún venezolano que se encuentra experimentando esta crisis. Esto ha permitido que los problemas del gobierno venezolano se hagan cada vez más virales, y lo que a su vez hace que se les pueda brindar algún tipo de ayuda, sin embargo, esto no es suficiente ante la magnitud del problema.

Maduro ha perdido el control del país, ahora se necesitan nuevas tácticas que puedan mejorar (aunque sea un poco) la situación económica, social y política, sin embargo, parece que el presidente venezolano no lo ha entendido todavía.

 

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