Libre
FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

La libertad incómoda

¿Cuándo será oportuno volver a ser libre?

Ojalá existiera una forma de regresar al pasado. Después de diez meses con medidas de sana distancia, hoy el país se encuentra en su punto más alto de contagios y defunciones. Llegó el momento en que las autoridades ya no pueden garantizar a toda la población asistencia y servicios médicos en caso de covid-19.

Pese a ello, las calles lucen llenas; los destinos turísticos parecen ser un paraíso aparte, un lugar “a salvo”, sin “virus”, falsa realidad que pone en riesgo a los cientos de familias que deciden exponerse (y exponer a los suyos) a una enfermedad que tiene reacciones impredecibles; fiestas los fines de semana, reuniones “con todas las medidas”, unas horas de esparcimiento que pueden provocar desenlaces fatales.

Si bien el tratamiento, la lucha y la prevención de enfermedades endémicas, epidémicas y pandémicas queda en manos del Estado, también está en manos de su población la contención de los contagios en la medida de lo posible.

 

¿México, el país “ideal” para el coronavirus?

Quien deba salir a trabajar que lo haga, no merecen ni deben perder su trabajo. Una fiesta o un viaje de vacaciones difícilmente representa una situación de vida o muerte. La importancia de sólo salir a lo esencial radica en el raciocinio del individuo de comprender qué es vital y qué puede esperar y, claro, en la ética. 

Así como la libertad es un derecho, también lo es la salud. Así como se puede pensar, decir, actuar, lo que se plazca, el individuo merece un entorno adecuado con las condiciones necesarias para el goce máximo de su salud.

Si bien mantenerse sano en México es mucho pedir, esto por el más del 70 por ciento de la población con obesidad y sobrepeso, sumarle una carga más de riesgo a las condiciones prestablecidas supone un riesgo innecesario que se puede prevenir.

Mientras la sociedad se pone de acuerdo en si salir o no, los hospitales están abarrotados, no cabe nadie más. La petición es sencilla, permanece en casa, es por un tiempo, no es para siempre; los lugares ahí estarán, no se irán. Pero las personas sí se van y ya no vuelven más.

Morir por covid-19 sin creer en el virus

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Periodista con gusto por la antropología. Escribo hasta que las palabras se me agoten. Amante de la fotografía, los viajes y las letras. Busco contar historias que vayan más allá de un "érase una vez". He colaborado en sitios como Notimex, A21, Contacto en Medios y el GACM.

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