El poder político de la geografía

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Como señala el periodista Tim Marshall, muy poca gente considera a la geografía como importante al momento de comprender cómo funciona la política actual. Pero, en realidad, a través de la historia, hay pocos aspectos más importantes y que han determinado tantas guerras, como la existencia de una planicie, en vez de una cordillera montañosa, o de un río y no un lago.

Son los accidentes geográficos los que han provocado que algunos países lleven un paso adelante del otro, y son las peculiaridades del terreno las que han hecho que algunas naciones estén permanentemente en guerra y otras no se hayan tocado en miles de años.

Pongamos por ejemplo, el caso de Australia. Este mega continente estuvo, durante la mayor parte de la historia de la humanidad –hasta el siglo XVIII–, en total desconocimiento para Occidente. ¡Y eso que tiene una población humana permanente desde hace más de 40 mil años!

Y aunque hoy en día puede decirse que Australia es una de las principales naciones del mundo y con un crecimiento económico estable, hasta el siglo XIX ése no fue el caso. El terreno de este país comprende principalmente de desiertos inacabables e inhóspitos (de hecho, la provincia más grande mide más de dos millones de kilómetros, y en ese inmenso territorio sólo viven dos millones de personas; la mayoría concentrada en una sola ciudad, Perth), los cuales provocaron que la poca población aborigen tuviera una vida nómada, dispersa y con pocas posibilidades de crecimiento.

Y cuando llegaron los europeos, se encontraron con una tierra propicia que tenía un enorme defecto: estaba en el fin del mundo. Y es por eso que, en sus orígenes, Australia fue la cárcel de todos los indeseables en el Reino Unido.

Eventualmente, la corona británica se dio cuenta de las posibilidades que había en esta tierra lejana y Australia creció hasta obtener su independencia y llegar a ser la nación que es ahora. Digamos que rompieron el esquema habitual de antiguas colonias que no han podido salir de una situación de atraso.

Al final, los europeos aprovecharon a su favor a la situación geográfica que aisló a los aborígenes australianos y a las condiciones climáticas poco propicias para un crecimiento civilizatorio constante, y construyeron una nación sin grandes cimientos. Esta historia se parece, en gran medida a la de Canadá y los Estados Unidos. ¿Y qué comparten estos tres países? Enormes territorios que estaban poco poblados al momento de su descubrimiento.

El poder de la geografía es importante cuando se trata de comprender los porqués de la vida diaria a nivel internacional. Este ejemplo australiano sólo da un pequeño esbozo a un gran panorama.

Si se comprende la importancia de las cordilleras, los lagos, los ríos, las planicies, los océanos y hasta los barrancos, será posible entender por qué Alemania ha sido la mala en las dos guerras mundiales, por qué Egipto nunca ha sido una potencia mundial, por qué Estados Unidos derrotó a México en la carrera por poblar la región oeste de América del Norte y mucho, mucho más. Seguiremos platicando del tema.

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