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Aterrizaje forzoso en el AIFA

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“A menudo me recuerdas a alguien…” dijera el buen Miguel Ríos en 1980, en una canción que bien hoy sería el himno del nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). En una ceremonia abarrotada de fieles de Andrés Manuel López Obrador, arrancó operaciones la remodelada pista militar de Santa Lucía en el Estado de México.

“Ya sé todo de tu vida y sin embargo, no conozco ni un detalle de ti”, cantamos todos al ver cómo se desvelaba una placa por parte del Presidente con Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la CDMX y el gobernador del Edomex, Alfredo del Mazo. Una pista inaugurada de tres prometidas. El primer vuelo fue comercial y se dirigió a Villahermosa, Tabasco, antes de las 7 de la mañana.

De la importancia del AIFA, se habló lo somero, lo oficialista que siempre se quiere decir desde los gobiernos. Evidentemente nadie nos contó que es un aeropuerto militar que costó 52 por ciento arriba del presupuesto y que no transparentó sus contratos. Más importante, quizá, que la falta de tiendas, locales de comida o cajeros, así como su pésima conectividad a internet.

Claro que también podemos mencionar el clasismo que generó toda la faramalla de su apertura, pues en redes se quejaban que “si no les alcanza para el Uber, ¿realmente viajan en avión?”, pues la accesibilidad también es complicada, pero no debe derivar en estos comentarios. 

O peor aún, se veía con desprecio la venta de artículos de colección del presidente o de Morena, así como que vender tlayudas es muy “humilde”, aunque fueron la sensación. Pero los comentarios negativos abonaron (más) a la desigualdad del país, como compararla con una conocida tienda de supermercado. Es muy miserable que entre mexicanos nos califiquemos de esas maneras, más si recordamos que un trabajador ambulante no tiene seguridad social, Infonavit, o Afore. Ni qué decir de que puedan acceder a un crédito. 

Podemos cuestionar, mejor, si el AIFA nos convino tras la cancelación del NAIM, que según cifras oficiales, costó 75 mil millones, aunque la Auditoría Superior de la Federación (ASF) estimó en 2021 que fueron 113 mil millones de pesos.

O por ejemplo, Hacienda estimó el costo de la construcción del aeropuerto en 75 mil millones de pesos, pero hasta el año pasado se habían ejercido 104 mil millones, es decir, 23 por ciento más del costo inicial, sin contar el presupuesto de 11 mil 450 millones en 2022, un sobrecosto de 54 por ciento. En suma, 225 mil millones de pesos entre ambas acciones del gobierno: cancelar uno y remodelar otro.

Tampoco nos debemos dejar engañar: El cálculo de pasajeros al año para el Felipe Ángeles es de 20 millones, actualmente, el AICM atiende más de 35 millones. Todavía le falta muchísimo al AIFA para ofrecer este nivel y hasta 30 años para alcanzar el rango que atiende el Benito Juárez. 

Del NAIM, mejor ni gastar la lectura. El gobierno federal emitió un decreto para declarar el Lago de Texcoco como área natural protegida, durante la mañanera del día después de la inauguración del AIFA.

Allá sólo se permitirá el ecoturismo, la restauración ecológica, especialmente de las especies nativas y la agricultura y ganadería, orientada a la sustentabilidad. Está blindado, ni siquiera un gobierno entrante podrá revivir el proyecto peñista. Así es que si quiere viajar, hágase la travesía al Felipe Ángeles o al AICM, pues mejores opciones ahora mismo no hay. El de Toluca siempre los podrá esperar, pero también carece de conectividad para traslados masivos.

Si funciona o no, la mejor opinión es de los propios usuarios. Por el bien del país, que el AIFA nos entregue buenas cuentas.

LUSTRADOS

FrojiMX cumple cinco años, su primer lustro, y no sería posible sin el apoyo de sus lectores y las puertas abiertas de mi amigo Rodrigo ‘Rorro’ Gutiérrez. Aquí seguiremos destapando realidades y contando historias que tienen que ver con todos nosotros. No olvidar: “La verdad siempre nos hará libres”.

 

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Soy un periodista que ha escrito sobre política y negocios. Trabajé en MILENIO Diario, Notimex y fundé Cuestione con otros colegas. Ahora soy reportero en El Heraldo de México.