TLCAN: entre renovarse o morir

4 septiembre, 2018

Lo que comenzó como una negociación tripartita para alcanzar un nuevo Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), terminó en un acuerdo de entendimiento entre México y Estados Unidos, pendiente de aprobación.

El anuncio hecho hace unos días termina por evidenciar que aún queda un largo trecho para la consecución de un tratado renovado, muestra que los cambios, aunque pequeños, tendrán que ser significativos y deberán abarcar distintos sectores además del automotriz, caso del sector manufacturero y agrícola, por ejemplo.

Es innegable también que la negociación del acuerdo lleva consigo una importante carga política para el actual gobierno estadounidense. La paridad salarial alcanzada en este nuevo acuerdo vinculada a los trabajadores del sector automotriz en México y en Estados Unidos, es una clara muestra del uso electoral que se le quiere dar al reciente entendimiento de cara a las elecciones legislativas de diciembre próximo en los Estados Unidos. El actual presidente Trump busca entonces mantener y afianzar su gobierno.

Aunque la carga política para el caso mexicano es menor en comparación con la estadounidense, el equipo mexicano deberá continuar en la mesa de negociación con el propósito de mediar y solventar las fricciones que provocaron que de momento Canadá quede fuera del presente acuerdo de entendimiento. Lo anterior se sustenta en tres razones.

La primera está directamente relacionada con las implicaciones económicas y comerciales que se suscitarían en los tres países y en la región misma. La disolución del acuerdo (en caso de que Canadá no se sume al entendimiento preliminar anunciado) traería consigo la incertidumbre e inestabilidad en aspectos tales como las inversiones, en los procesos productivos, en el intercambio de mercancías, los empleos y en la economía de los tres países.

En segundo lugar, México al igual que otras potencias medias entraría en un clima de crisis e inestabilidad económica (el caso más reciente de Turquía, por ejemplo, cuya economía estaba llamada a ser una de las nuevas y más importantes del mundo, hoy en plena crisis). México se ha caracterizado dentro de este grupo de potencias medias por mantener condiciones económicas favorables. Un escenario de crisis económica es un tema que ni el actual ni el futuro gobierno debe permitirse.

Finalmente, los encargados mexicanos de renegociar el TLCAN (o cualquiera que sea su futuro nombre) se encuentran ante la posibilidad de mostrar al país como un socio regional confiable y comprometido con el nuevo proyecto. Si el grupo negociador mexicano logra integrar a Canadá al acuerdo bien se podría considerar a México como un líder y pilar del futuro tratado, situación que retribuiría mucho al posicionamiento del país a nivel internacional.

El nuevo TLCAN, a medias

Otros factores para considerar

Las actuales y constantes tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China seguirán estando dentro de la agenda comercial a nivel internacional. Los cambios en las tarifas arancelarias es otro de los temas que México debe considerar y exponer a su contraparte canadiense. Lo anterior debe ser otra de las razones por las que la adición de Canadá debe ser considerada y manejada por el equipo mexicano.

La aparición de nuevas tecnologías y formas de comercio deben ser igualmente consideradas. En el sector de la manufactura textil, por ejemplo, se comienzan a emplear nuevos materiales (más duraderos y resistentes, provenientes en su mayoría de productos reciclados) que hacen que las nuevas prendas tengan la capacidad de requerir menor aseo (tendencia hacia el ahorro de agua) o repeler los rayos ultravioleta. Patentes, registros y propiedad intelectual entran en escena.

Otro ejemplo de empleo de nuevas tecnologías se encuentra dentro de la industria automotriz, en el cual las proyecciones estiman un alza en las producciones de vehículos eléctricos, y la disminución de acero y aluminio para la producción de estos. Finalmente, el comercio electrónico y la aparición de monedas digitales o virtuales terminan de mostrar su valía. Por lo anterior es necesario también posicionar a México como productor y proveedor de materiales para el caso textil y automotriz, además de fortalecer y crear las instituciones y marcos regulatorios para el caso de patentes, registros, propiedad intelectual, comercio electrónico y monedas digitales.

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Diversificación

El contencioso proceso de renegociación del TLCAN, debe ser la muestra final de la necesidad apremiante de diversificación comercial y económica. La dependencia excesiva en la región de América del Norte no puede ni debe continuar, nuevas regiones y socios deben ser considerados. Adicionalmente México debe de buscar reposicionarse a nivel internacional, una agenda propia en materia comercial, económica y política debe ser entendida como una necesidad desde la sociedad hasta los grupos políticos encargados de guiar al país.

Tendrá que ser entonces la sociedad en general quien tenga que solicitar a los gobiernos mexicanos la diversificación de las relaciones del país, para no verse atado de manos en próximas negociaciones o avasallado por las agendas y acciones de terceros.

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