Periodismo Independiente

Un rey solitario entre aviones y mamuts

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Falta casi un mes para la inauguración “con bombo y platillo” del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en la terminal de Santa Lucía, y con un 88.84 de avance reportado al 31 de enero, probablemente todo México se quedará con las ganas de ver el corte de listón.

Y es que esta obra emblema del presidente Andrés Manuel López Obrador tendrá que iniciar operaciones en silencio por la veda electoral, que inició el 4 de febrero y que termina el 10 de abril. En ese periodo los gobiernos en todos los niveles suspenden cualquier tipo de propaganda gubernamental en medios salvo campañas de servicios educativos, de salud y protección civil.

¿Por qué? El 10 de abril es la consulta de Revocación de Mandato para ratificar (aunque digan que no) la permanencia del Presidente en el poder. Un ejercicio innecesario por su gasto e inútil por la todavía alta aprobación del trabajo de López Obrador. Sin mencionar toda la complicación que sería poner a un nuevo mandatario en el Poder Ejecutivo.

En fin, dadas estas condiciones, el pueblo mexicano se quedará con las ganas de ver el primer vuelo en el AIFA, que vendrá de Guadalajara y tiene planeado aterrizar a las 11 horas. Solo los pasajeros verán esta llegada. Al acto inaugural podrá acudir sin problemas AMLO, pero no van a poder estar los medios.

“Nadie impide que el Presidente inaugure obras o que el gobierno siga funcionando, lo que pasa es que no se va a poder publicitar eso y no se va a poder hablar de ello tampoco en la mañanera”, acertó el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova.

Si presuntamente López Obrador violó la veda en las elecciones de junio pasado, cómo viene a preguntarle al Poder Judicial qué hacer o no en estos días. Bien sabe el Ejecutivo sus atribuciones y funciones. Por eso no difundirá avances de sus otros “elefantes blancos”: El Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas o el Tren Transístmico. 

Pero solo a él se le ocurrió inaugurar un aeropuerto el día de Juárez y hacer una consulta popular en fechas cercanas, que si no olvidamos, originalmente estaba planeada precisamente para llevarse a cabo un 21 de marzo. Ni una óptima planeación pudo hacer; en otras palabras, López Obrador “se ahorcó solito” y ahora nadie verá una de sus primeras obras magnas por presumir.

Al mismo Presidente que le encanta el show y las cámaras, y hablar de todo lo que quiera, se atendrá a las consecuencias de la ley, misma que de repente reprocha, al igual que al instituto electoral que le dio legalidad a su triunfo en 2018.

Falta saber cómo llegaremos al nuevo aeropuerto y a qué costo. Pero el Presidente se cree listo… y también para inaugurar la terminal de Santa Lucía. Por lo pronto, apunte que habrá al menos ocho vuelos desde la base aérea.

Mientras, el (¿seco?) Lago de Texcoco ve “quemar las naves” (y pasar los aviones) por el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, y un ego que vuela alto desde Palacio Nacional.

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Soy un periodista que ha escrito sobre política y negocios. Trabajé en MILENIO Diario, Notimex y fundé Cuestione con otros colegas. Ahora soy reportero en El Heraldo de México.

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